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Terror en el supermercado de Esperanza Sur

Aída y Paz consiguen colocarse en el supermercado del barrio. Aída lo alcanza porque no hay más pretendientes. El caso de Paz es distinto. Existen dos poderosas razones. Ambas relacionadas con el puesto de trabajo que también logra Lorena: vendedora de pechugas. Para rematar, 'El Barajas' se coloca como empleado de seguridad.
Otro que soporta un papelón es Chema.Ha llegado el momento de darle a Fidel algunos consejos sexuales, pero no tiene ni idea de cómo funcionan en la cama los homosexuales. Desesperado, le pide ayuda a Toni y ambos pasan una noche conectados a un chat gay.
Y de un papelón, a una cruz. Mauricio necesita buscarle amistades a su madre, que está tan sola que no para de llamarle por teléfono quejándose de que la van a violar. La madre de Aída, Eugenia, es la elegida. El problema es que tiene la lengua bastante larga y, tras un par de conversaciones con la madre de Mauricio, se entera de sus secretos más inconfesables.
Operación acoso sexual
En ese momento, el supermercado ya va camino de la ruina total. Con 'El Barajas' como 'segurata', Luisma y Jonathan roban a manos llenas productos que luego venden en la puerta del establecimiento. Aída y Paz, que no son muy duchas en el manejo de la caja, ya han ideado un plan para sacarle el dinero al encargado acusándole de acoso. Lorena, ataviada como la Gallina Caponata, no consigue dar a degustar ni una sola pechuga.
Jugoso chat gay
Entretanto, si el súper se hunde, la panadería está que arde. Chema se lo ha pasado pipa en el chat de gays. Ha recibido montones de fotos sugerentes y se parte. El problema es que Fidel se entera poniendo la oreja de lo que trama su padre. Pero se entera mal. Se piensa que Chema es gay. Se queda, como en un guión de Almodóvar, al borde de un ataque de nervios.
Mauricio, de travesti
No obstante, peor está Mauricio. Al borde del colapso. En un escenario como su propio bar, y delante de 'Machu Pichu', Eugenia larga que de crío tenía incontinencia urinaria, que se vestía en la intimidad de mujer para imitar a Carmen Polo y que no bebe sopa porque teme que le destiña su recio bigote.
Apocalipsis
Al final, el supermercado termina siendo saqueado. Aída y Paz fracasan en su intento de grabar a escondidas al encargado pidiendo guerra. Y a Mauricio no le queda más remedio que pasar cinco minutos con su madre aunque sólo sea para enterarse de secretos de Eugenia para amenazarla con revelarlos en el caso de que siga soltando los suyos. Por último, Lorena prueba a pelearse 'en el barro' con la azafata 'pechugona' que le ha quitado el puesto.