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Vivir en pareja

Todas las parejas están expuestas a tener conflictos;  si  viven bajo el mismo techo éstos suelen multiplicarse por dos (como poco).  Lo que antes era un sueño puede llegar a convertirse en un auténtico infierno. Adiós a la independencia. Disponer de la cama entera para uno es todo un lujo. Sin embargo, no todos son desventajas. Vivir en pareja puede ser una experiencia muy gratificante.
Ya se sabe. Ellos vienen de Marte y las mujeres de Venus. Somos muy distintos y esto puede magnificarse en el día a día. Las discusiones aumentan considerablemente; la pasión disminuye; el espacio es algo relativo, en tu cajón puedes encontrar sus cosas y viceversa; aumenta el desorden en ese hogar común; ella te recuerda que no es tu madre y él agrega que no es el 'manitas' de la casa. Y, desde luego, se acabaron los fines de semana haciendo lo que a uno le da la gana. Comer con los suegros es una visita obligada.
Pero... ¿hay algo mejor como despertarse junto a tu pareja? Desayunar juntos, recibir besos y abrazos, compartir las tareas del hogar, llegar a casa con la cena lista, que te cuiden cuando estás enfermo, compartir los problemas con alguien, pasar más tiempo juntos y  descubrir si es la pareja de tu vida. Un mundo que puede ser muy bonito.
No hay una regla única. Todas las opciones son válidas y cada pareja es un mundo. Intimidad versus convivencia; cariños frente a tranquilidad; tener que dar explicaciones frente a la posibilidad de llegar a la hora que te parezca adecuada. En cada momento de nuestras vidas hay una época y, cada uno, elige la forma de vida que más le gusta. ¿Cuál es la tuya?