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Sinopsis del Capítulo 3x21: 'La vida secreta de las palabras'

Me voy a cagar en todo lo que se menea. Como estoy convencido de que nadie lee esto me voy a dedicar a decir barbaridades. Y encima, no tengo los bemoles para firmar el texto. Soy tan bujarra que me oculto bajo el genérico telecinco.es. Ya veremos si hablo o no del capítulo en cuestión, según vaya viendo. De momento, voy a escuchar 'Cunilingus post mortem'  y de paso 'La polla de mi jefe', de Mamá Ladilla.
Ya me he desgüevao a gusto. Es hora de hablar del capítulo. ¿De qué va? Pues de lo que se piensa y no se dice, o de lo que se dice pero no se piensa, según se mire. Todo transcurre en un día normal de oficina. La hipocresía flota por doquier y las buenas caras y las buenas palabras están a la orden del día. Todo es guachipiruli pero sólo aparentemente, como dice el anuncio aquel.
A través de los pensamientos en OFF de los diferentes estamentos de una redacción, se descubre que el redactor Willy tiene pitopausia, que el otro redactor Diego es alcohólico, que una becaria nueva a la que interpreta Sandra Gómezes una lesbiana de las chungas, que otra becaria -Raquel Jara- puede leer la mente del jefe, y que el propio jefe es un salido calentorro que miente más que habla. Lo típico, vamos. ¿Os imagináis que pudiéramos oír lo que la gente piensa en realidad? Probablemente, se acabaría el mundo.
Hasta que eso pase, un trovador interpretado por Roberto Carlos (MyHyV) seguirá aireando nuestras penurias hasta que no lo soportemos más y le ataquemos en bloque. Difícil de comprender, imagino. Puede que ni viendo el capítulo sepáis a lo que me refiero.