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"Nacer es un don que te da la vida, sea cual sea el destino que te tenga previsto"

Ha sido impresionante el torrente de emociones que habéis despertado en mí al leer vuestros comentarios, sois maravillosos. De veras, muchísimas gracias... ¡Gracias por compartir mi felicidad y ayudarme con este blog! En especial Lobezno, por ese regalo en forma de carta que me  hecho.
Me encuentro en un sillón de un hotel de Madrid y he pensado en contaros mi historia desde el principio. Intentaré hacer memoria y no olvidarme de nada.  Pero si es el caso, procuraré recuperarlo en próximas entradas.
Nacer es un don que te da la vida, sea cual sea el destino que te tenga previsto. Hace tiempo estaba muy cabreada con ella, me preguntaba una y otra vez que había hecho para merecer tanta tristeza y dolor. En esos momentos me di cuenta de lo egoísta que era, sólo pensaba en mí y no miraba lo que tenía alrededor, pero por fin abrí los ojos y vi que tenía una maravillosa familia, los mejores padres del mundo, oportunidades y, sobre todo, soluciones a todo tipo de problema. Un día me dijo mi madre una frase que se me quedó grabada para siempre: “Todo tiene solución…..menos la muerte”. Así que gracias a todo esto decidí luchar, luchar por conseguir el sentimiento más maravilloso que puede tener el ser humano “La Felicidad”.
Mi lucha empezó desde el momento en que nací. No me explico ni yo, como una cría de 2 años tenía la suficiente capacidad para saber que no me encontraba en mi sitio. Lo cierto es que sólo conservo en mi memoria algunos flashes de mi infancia, sin embargo, recuerdo que siempre estaba mal, como muy molesta... Incluso con la ropa, con la que siempre estuve incómoda….Pequeños detalles que transmitían lo mal que me sentía incluso cuando aún no era capaz de expresarlo.
Poquito a poquito fui sabiendo lo que me pasaba. Al no poder jugar con muñecas, me consolaba viendo películas, dibujando….Recuerdo que en la guardería siempre dibujaba princesitas y que un día de Semana Santa me dijo un compañero: “Que raro, has dibujado un penitente”. Jajaja.
Cuando fui cumpliendo años la lucha se iba haciendo cada vez más dura, ya que cuando crecemos, nos vamos encontrando más con nosotros mismos, con la sociedad…
A la edad de 5 o 6 años, no me acuerdo bien, entré en el colegio. Estuve 6 años maravillosos, pero con muchos problemas. Recuerdo que era una persona muy a la defensiva. De vez en cuando, incluso agresiva porque no me quedaba otra. Me atacaban por todas partes. El hecho de ir creciendo y ver que cada día que pasa lo único que haces es desconocerte más a ti misma por el simple hecho de que te llamen con un nombre con el que no te sientes identificada, que te designen hacer cosas que no querías hacer, como jugar al futbol y que te martiricen por no hacerlo, creo que son cosas más dolorosas que el insulto. El hecho de crecer y sentirte cada vez más incomprendida…. es un cúmulo de cosas que me hacían sentir infeliz, pero todo pasaba al llegar a casa donde me esperaba la mujer más  buena, maravillosa y espléndida con un abrazo y todo el cariño del mundo que ofrecerme. Gracias a ella y a los besitos de mi papá, todas las noches seguía adelante….Luchando.
Es normal sentirte incomprendida en esos momentos, y no es culpa de nadie ya que ni una misma sabe lo que le pasa. Es un tema tan complicado que ni tú misma lo puedes explicar. Por eso a quien se sienta así, le recomiendo que esté tranquilo, es un proceso que tienes que pasar porque esto es así, es un momento muy duro.
El sentirse incomprendido es horrible, pero como digo siempre, positividad y mucha fuerza. Hay que intentar apoyarse en la gente que te quiere, y si ahora mismo no puedes estar en tu mejor momento físicamente, hay algo que sí que puedes hacer y es cultivarte por dentro, haciéndote una persona con valores…., que al final es lo que queda. Puedes ser la mujer más bella del mundo, pero si no tienes un corazón noble y eres una buena persona, no hay nada que hacer. Así que ya sabéis princesas, a luchar!!!
Otra canción que marcó mi vida fue la de “PARTE DE ÉL” de ‘La Sirenita’. Cuando era chiquitita, la cantaba muchísimo mientras me bañaba en la playa. Me sentía muy identificada con la sirenita, quien soñaba con tener piernas y se sentía incomprendida. Invito a todo el mundo a ver esta maravillosa película que aunque alguien piense que es una niñería, si te fijas un poquito, descubrirás un mensaje precioso.
Aquí me despido mandando un besazo enorme a mi querida Sonia Monroy que hasta fuera de la isla está demostrando ser una auténtica superviviente. Le deseo lo mejor del mundo y que se recupere pronto. Hasta la próxima Príncipes y Princesas.