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Todos ayudan a Wilma menos sus amigas

Juan lució el collar de líder con la sencillez y humildad de la que hace gala. Dijo que no se lo merecía y recordó que no había podido coger dos de las cintas, pero nada de esto sirvió para que sus compañeros dejaran de celebrar el momento y entre todos permitieran que este concursante viviera anoche una especie de pequeño homenaje a sus arrestos, su valentía y su permanente predisposición por ayudar al grupo.
No es cierto que el 'Golosina' sea un lastre para sus compañeros. Juanito aporta más que otros muchos, siendo uno de los puntales sobre los que se sustenta el grupo. Madruga porque su espalda no le permite dormir más y entonces se convierte en el guardián del fuego, el cual ayuda a mantener vivo prestándole atención durante todo el día. Además, ayuda a apresar cebo para la pesca, y en general a todo aquello que alguien le pida.
Siempre está dispuesto, quizá porque es consciente que por sus limitaciones físicas y de edad debe demostrar más que los otros. Y lo más importante, este concursante hace reír a los que le rodean, cuenta historias verdaderas de una vida nada fácil, y tiene cada día un recuerdo para sus folclóricas, su Lola querida. Es un artistazo, quizá la única razón por la que envidio a los concursantes de esta edición de Supervivientes. Ellos tienen la suerte de disfrutar de Juanito, por mucho que a veces les resulte pesado. Están alimentándose de su arte y su buen humor, aprendiendo en la escuela de su vida, cuyos avatares cuenta sin adornos. A falta de pan bueno es el 'Golosina'.
Anoche Juanito fue muy protagonista. Tuvo que hacer una misión sencilla para garantizar que todos podrían disponer de la recompensa completa ganada por seis de sus compañeros en el juego propuesto al mismo tiempo. Le dieron veinticinco minutos para llenar un recipiente de agua de coco y le bastó con mucho menos de la mitad. Un certero machetazo con una especie de martillo de punta afilada y el agua brotaba del interior de ese fruto en gran cantidad. Es increíble cuánto líquido puede haber dentro de un coco. No sé cuántos debió abrir, pero no creo que fueran más de seis o siete. La recompensa estaba asegurada y Daniela, Ivonne, Zúñiga, Matías, Escassi y Santi se encargaron de conseguir los tres alimentos con los que hacerse unas sabrosas brochetas.
La prueba de recompensa la hicieron los concursantes listados quedando fuera Cuca y Wilma, se supone que la primera por exceso de años y la segunda por falta de espíritu. Las dos nominadas no participaban, como es habitual, y el líder andaba bebiendo agua de coco, lo cual le vino fenomenal para paliar su estreñimiento. Consistía en alcanzar los tres saquitos con alimentos (tomate, pimiento y carne) estando amarrados a unas cuerdas que a su vez enlazaban con unos enormes tubos de goma, por lo cual debían tirar hasta llegar a las recompensas. Lo gracioso (para el espectador) era el retorno, que hicieron sucesivamente siendo arrastradas por el suelo tanto Daniela como Ivonne. Para ellas debió ser una faena, porque las gomas tiraban de ellos con fuerza, pero aseguro que era impactante verlas rodar por el suelo rápidamente en dirección contraria a la de los alimentos.
El día anterior (lo vimos ayer tarde) habían tenido la primera prueba de recompensa de esta semana, gracias a la cual consiguieron patatas, frutos secos, miel y la gran estrella, un salami entero que olisquearon todos con fruición. Se trataba del conocido juego 'memory', en el cual se deben emparejar dos cartas iguales, levantando y volviendo a cubrirlas en caso de no acertar con la pareja. Uno de ellas tenía el premio especial del salami, concretamente la rebordeada en rojo. Además de una prueba de memoria también tenía un componente físico, al ser los naipes tablas de gran tamaño dispuestas en un mecanismo que las hiciera girar con esfuerzo en la arena de la playa y tener que correr sucesivamente cada uno de los concursantes para completar su turno con la mayor brevedad. Por sorteo fue Yolanda la única que debía decidir las cartas a descubrir, a pesar de su endeble memoria, según propia confesión. Al final tuvieron la fortuna de encontrar cuatro parejas, una de ellas la del salami. Los otros alimentos fueron elegidos por ellos, sorprendiendo a este cronista que no se decantaran por el aceite y sí eligieran, por ejemplo, la miel.
En el apartado de las nominaciones, se exponen esta semana a la decisión de la audiencia votante Wilma e Ivonne. Digo esto por decir algo, porque tengo claro que Wilma será la elegida y aunque desgraciadamente este programa no mima a sus fieles seguidores y evita comunicar los porcentajes conseguidos por los expulsados, no albergo dudas sobre que o batirá algún récord o mucho se va a acercar. De momento en nuestra encuesta ya va teniendo un porcentaje cercano al 90 por ciento.
Wilma es cansina, se ha obsesionado en crucificar a algunos de sus compañeros, a quienes califica directamente como malas personas y, haciendo honor a la verdad, su estado físico no debe ser muy bueno. Al menos eso parece si hacemos caso a su presencia, cada día más delgada y demacrada. Basta comparar su imagen actual con la de las fotos oficiales que muestra esta misma web. En el otro lado, Ivonne es una niña conformista, trabajadora y que pone al mal tiempo buena cara. Ha hecho un equipo fantástico con Matías durante su semana en La Selva, completando el reto de la malla de cuerda perfectamente y sin quejarse ni una sola vez de los insectos enormes que les han rodeado, especialmente por las noches.
Anoche contaba el 'Tone' que se despertó con una cucaracha del tamaño de un huevo metida en una manga de su camiseta. Aparte de insectos han tenido que lidiar también con culebras, tarántulas y todo tipo de bichos. Hasta escribirlo hace que me recorra un escalofrío por la espalda. ¿Quién puede querer echar a Ivonne después de demostrar ser una superviviente ejemplar?
Lo que llama poderosamente la atención es que Wilma se lleve toda la semana pidiendo ser nominada y llegado el momento ninguna de sus dos mejores amigas lo haga. Esta lánguida playmate está nominada porque sus 'enemigos' en la isla le hicieron caso, se sometieron a su voluntad y la eligieron a ella anoche. Si no llega a ser así (y podría haber pasado) estaría castigada a pasar al menos otras dos semanas dentro del infierno en que para ella se ha convertido todo esto. En primer lugar, la expulsada Begoña dio su 'beso de Judas' a Escassi, suponiendo la primera nominación para el sevillano. Luego, Yolanda nomina a Daniela una semana más.
Todos los demás nominaron por encargo a Wilma, excepto ella misma que decidió castigar a Santi, el 'robacocos' que justificó la pillada del cámara vista el día anterior diciendo que era un juego y se trataba de un coco vacío. No cuela, Santi. Es curioso, ¿no? Sus amigas no la ayudan a salir nominada y sí aquellos a quienes ha descalificado repetida y gravemente durante las últimas semanas.
No sé a qué se refería un acelerado Christian Gálvez cuando habló de posibles sanciones por el incumplimiento del reglamento del programa. En todo caso podrían empezar por Wilma y sus repetidas descalificaciones a algunos compañeros. Me molesta que nos dejen con la miel en la boca, aunque esa fue un poco la tónica de la noche. El nuevo presentador (nuevo, bisoño y aún por espabilar) no dejó hablar casi a nadie, se atropelló todo el rato por no entender ni respetar los tiempos marcados por el retardo que el satélite impone en el sonido y, lo que es peor, reveló al grupo situaciones que hemos conocido de sus relaciones interpersonales, sin necesidad ninguna de que formen parte del conocimiento de ellos. Esa interferencia en la vida de los concursantes me parece un error, y nunca antes se hizo con tanta crudeza. Gálvez ya ha conseguido que eche de menos a Vázquez. Y mucho.
En cuanto al resto de la acción, Zúñiga fue elegida por el líder para pasar la semana en Cabeza de León, donde continuará con las salinas, debiendo en este caso buscar por la isla seis frascos donde guardar la sal. Y todo el grupo se despedirá dentro de una semana de Cayo Paloma, por lo cual deben construir, con los materiales que les han facilitado, una balsa en la que poner rumbo a su nuevo destino. Pero esto será dentro de siete días.