Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El trío del pan de molde

Estaría yo muy a gusto volviendo a comentar las tensiones vigorosas del pantalón de Escassi, que tanta conversación dieron ayer, pero la palabra erección es eclipsada hoy por otra mucho más clásica en el mundo realitero: estrategias.
Me veo obligado, por tanto, a hablar de las estrategias descubiertas en Playa Uva, donde a algunos se les ve auténticamente revolucionados al darse cuenta de que están en un concurso y, por tanto, otros jugaban mientras ellos andaban en la inopia. Es lo que técnicamente se llama caerse de un guindo.
Tratándose de estrategias del juego no puedo evitar el comentario, especialmente teniendo en cuenta que mi jefa en la redacción de esta casa me decía lo siguiente cuando planeamos esta temporada de Supervivientes: "Entonces tú te centras en eso de las estrategias, ¿no?". El reparto de tareas quedaba entonces de esa forma, el palafito es el encargado de las estrategias. Y en eso estamos.
El 'trío del pan de molde' se dispone a dar un golpe de estado que les asegure plantarse en la final. Es una maniobra silenciosa y discreta, un pacto en la sombra entre Escassi, Ivonne y Matías. Este último descubre el pastel cuando dice esta gran frase: "Ya está todo el pescado vendido". No podía haber empleado una frase hecha más apropiada a la situación.
El montaje de las dos conversaciones paralelas, de un lado Zúñiga con Daniela, del otro Escassi y Matías, me pareció un acierto del equipo responsable del resumen. Las imágenes hablan por si solas, y la clarividencia de la ex atleta nos ayuda a hacernos una composición de lugar bastante precisa. Los dos dúos de concursantes desayunaban almendras a la vez, aunque bien separados unos de otros, y además las dos chicas también desayunaban la hiel de haber descubierto la estrategia de sus compañeros.
La cosa viene a ser más o menos como sigue. Escassi y Matías habrían urdido un plan para asegurarse el pase a la final, salvo sobresaltos o imprevistos. Su posición dominante y pactada, a la que se le añadiría la ventaja de contar como aliadas a las dos "concubinas", como definió Zúñiga el papel de Ivonne y Yolanda, les daría una mayoría clara a la hora de nominar. El plan dibujado, que poco variará del ideado por aquellos dos concursantes, pasaría por convencer a Santi de unirse a ellos para traicionarlo a las primeras de cambio, de igual manera que harían con Yolanda llegado el caso. Por tanto, tras la expulsión de Cuca esta noche irían a por Zúñiga, considerada la más débil, volviendo a insistir luego con Daniela, hasta quedarse solos con su complot el 'trío del pan de molde'.
Se habla incluso de un pacto que iría más allá, me refiero al tema de compartir el premio final entre Escassi y Matías. No iría yo tan lejos, sobre todo teniendo en cuenta la poca necesidad de añadir dramatismo a lo planteado, que tiene de por sí suficiente enjundia. El plan sería perfecto de no ser porque ambos se dejan un fleco importante. Es de puertorrico, modelo, miss mundo o algo parecido, siempre sonriente, es fuerte como un roble y fría como un témpano de hielo. Se llama Ivonne y se me antoja como lo único que les podría aguar la fiesta.
Zúñiga lee la situación a la perfección, por lo cual me ha ganado definitivamente. Daniela la escucha y comparte conclusiones con ella. Ninguna de las dos se da cuenta de que la propia Dani y Cuca, por ejemplo, han ido allanando el camino a los dos tiburones que ya dan el pescado por vendido y no contemplan la posibilidad de que otros puedan acceder a una final aparentemente reservada para ellos. Tienen la culpa porque nunca debieron pedir la nominación, y una vez pedida al menos deberían reconocerse como quienes le han servido el pase a la final a sus oponentes en bandeja de plata. Y todo esto cuando aún quedan supuestamente cinco semanas para llegar al final del concurso.
La semana pasada fue clave, lo cual no supieron ver quienes ahora parecen darse de bruces con una realidad poco grata. Si Cuca y Daniela no hubieran pedido su nominación, dejando paso a la libre elección de cada uno, no solamente habría ganado el concurso al recuperar su propia esencia e identidad, sino que también se lo hubieran puesto mucho más complicado al 'trío del pan de molde'. Sin líder (tras desposeer a Escassi de ese collar) y eligiendo cada uno dos nominados, podrían haber puesto en la palestra a Escassi e Ivonne, por ejemplo, desbaratando al grupo oponente.
Ahora poco pueden hacer, salvo rezar para que la prueba de liderazgo sea ganada por Zúñiga o Daniela, su decisión confronte a una de las dos con los grandes conspiradores de esta edición, y el público tenga a bien desmontar un poco las pretensiones de estos. Todo puede pasar, pero aún así la posición sigue siendo bastante privilegiada para el 'trío del pan de molde'. La esperanza de que no triunfe su conspiración la tengo puesta realmente en ellos mismos y su torpeza, lo cual les puede hacer naufragar más que ninguna otra cosa.
De momento, Matías ya empieza a asomar la patita, y lo que vemos no me gusta nada. Ayer cometía un error imperdonable en un concursante de reality, consistente en reinterpretar una realidad de la que somos testigos, por mucho que sea parcialmente. Este reformateo de la realidad es una tomadura de pelo intolerable, y es lo que ayer intentó el argentino. ¿Pero esto qué es? ¡Por la gloria de Iván Santos! Qué se dejen ya de guasas, anda.
Dirigiéndose a cámara, con esa simpatía impostada que ha utilizado desde siempre para engañarnos como a chinos, quiso convencernos de que el otro trío, compuesto por Cuca, Daniela y Zúñiga, se discuten y se arreglan todo el rato. Según él esto es "un show", pero visto desde aquí lo que parece es una comedieta barata y vergonzante, aparte del intento de vendernos una realidad inexistente. Ya sé, algunos me dirán que no lo vemos todo sino lo que quiere la organización, eso mismo que los más desinformados achacan a caprichos de Telecinco. Pero no cuela. Es simplemente mentira, una reinterpretación ridículamente falsa de la realidad.
Aunque la demostración más palmaria de la realidad transmitida a los espectadores por aquellos que no cataron el pan de molde, ni siquiera supieron nada del robo hasta verlo en un monitor en medio de una gala, nos la trajo ayer Santi. Lo había comentado antes Zúñiga, corresponsal de la verdad en Playa Uva, y lo confirmó después el 'largo'. Escassi, Matías e Ivonne le intentaron convencer para que nominase a Zúñiga esta semana, pero pincharon en hueso.
¡Qué fuerte, qué fuerte! Quizá no contaban con que Santi no es pelele de nadie, siendo suficientemente listo como para darse cuenta de quien sería una próxima víctima: él mismo. Menudos arrestos hay que tener para hacer las cosas tan a la vista. Iba a ser más ordinario diciendo que menudos huevos hay que tener, pero igual alguien se piensa que vuelvo otra vez al tema que tiene este país paralizado, y no es otro que el paquetón de Escassi.