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Un tesoro gastronómico

Regañástelecinco.es
Hoy quiero descubrir con vosotros los tesoros del paladar.
Nuestro país es uno de los más ricos en sabores mediterráneos, alimentos e ingredientes de alta calidad del mundo gracias a la dieta mediterránea.
"Cuando la calidad es extraordinaria, los elementos han de ser naturales y sencillos", esta es una de las frases favoritas de mi amigo David de Castro. Él tiene una profesión que muchos envidiarían, Foodhunter (cazatalentos gastronómicos).
Cada vez que hablo con él me quedo con la boca abierta porque ser Foodhunter es una apasionante aventura, es una experiencia inolvidable de búsqueda y disfrute.
Su misión es descubrir los productos alimenticios, comida y bebida, de la más alta calidad fabricados, en muchos casos, por pequeñas empresas artesanas que no encuentran el canal adecuado para llegar a los grandes restauradores.
David tiene un gusto exquisito y un gran olfato para encontrar lo mejor de lo mejor en comida y bebida del mundo. ¡Empezando por España! las mejores chacinas, embutidos, quesos y los más exquisitos vinos, siguiendo por el mundo, patés, caviar, champagne y atención… no tienen por qué  ser siempre los más caros.
¡Ay, se me hace la boca agua!
Pasar un ratito de charla con David es buscar, escuchar, aprender y descubrir, abriendo los sentidos a los placeres del gusto.
Y todos pensaréis ¡Vaya lujo de trabajo! Pues no es oro todo lo que reluce porque un Cazador de Tendencias Gastronómicas, encuentra muchas dificultades a la hora de descubrir: Hay que viajar a los lugares más recónditos para visitar a pequeños productores artesanales, probar sus productos y compararlos con otros similares para asegurarse que tenemos ante nosotros un auténtico Tesoro Gastronómico. Un tesoro con su historia, sus procesos de producción y sus elementos diferenciadores.
Cada vez que le veo le tengo que preguntar por el último tesoro gastronómico que ha encontrado y pedirle por favor que me deje probar: ¡Ummm, la Regañá!
¡Más de 1000 años tiene este producto típico andaluz! Y no puede ser más sencillo.
Se trata de una especie de pan de forma plana y de larga conservación. Antiguamente se distribuía entre las tripulaciones de los buques, cuyos tripulantes eran confinados a menudo a comer este pan duro 'a regañadientes', de ahí su nombre: La Regañá.
David se ha reencontrado con este peculiar manjar en el Obrador de Don Pelayo. Aquí la elaboran de manera artesanal con harina de trigo de calidad suprema, agua, levadura y flor de sal de las marismas de Cádiz. ¡Ahí es nada!
Pues resulta que la Regañá es un acompañante idóneo, para todas las edades, en tapas o aperitivos y además su consumo contribuye al equilibrio nutricional como parte de la Dieta Mediterránea. Se la considera un alimento saludable, con un bajo aporte calórico e ideal para tomar a cualquier hora del día. 
Claro, esto hay que probarlo y qué mejor forma que con una cata de vinos, que organizamos en un “pis, pas”.
Ya sabéis que en las Catas de Vinos es fundamental contar con panes secos que limpien los paladares de los catadores, para evitar así distorsiones de las percepciones que proporcionan cada uno de los vinos.
¡Espectacular!
Sólo me queda esperar a que David vuelva de otra de sus aventuras y viajes a la caza del último tesoro gastronómico.