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Lucía a la calle y mi encuentro con Samuel Parra a la salida de Telecino

ghtelecinco.es
La deseada y esperadísima expulsión de Lucía anotó un fantástico 24,6% de share con 3.228.000 espectadores, batiendo su record de temporada y convirtiéndose en la gala de Gran Hermano más vista desde la final de Gh 12+1.
Un magnífico dato por el que felicito a la organización del programa y que deja patente las tremendas ganas que teníamos de ver desfilar a Lucía hacia los estudios de Fuencarral.
Aunque finalmente no logramos batir record en porcentaje de expulsiones, Lucía salió por un 77,3% de los votos. Cifra que la expulsada recibió como un jarro de agua fría llegando a la difícil conclusión de “es bastante, ¿eh?”. Con afirmaciones de este calibre demuestras que estás a la altura de poder insultar a Paula denominándola “ser unineuronal”…
De igual manera, la expulsada de la noche cumplió paso a paso cada una de sus palabras. La de Carabanchel se jactó de ser una chica de barrio, pero con clase. Lo que le faltó especificar es la clase de persona a la que se refería, pero anoche con sus perlas dedicadas al público, tales como “Sinceramente, todo el que aplaude, ¡qué se jodan!” dejó realmente sencillo determinar el tipo de pasta de la que está hecha y lo preparada que está para hacer frente a las críticas de los demás.
Desde su entrada en la casa, Lucía también se empeñó en asegurar que “los tiene cuadrados” y ser “una mujer de palabra”, pues bien, no sé si el televisor de mi casa censuró algunas imágenes pero todavía estoy esperando a escuchar a Lucía pedir disculpas a Paula por su machaque injustificado sobre el asunto “has llamado perro a mi marido”. Es más, decidió pasar por alto a la hawaiana en su despedida con la casa, desperdiciando así la única ocasión con la que podría habernos hecho cambiar un mínimo la opinión que tenemos sobre esta chica.
Y no, no me vale la excusa de no poder filtrar nada del exterior –que bien podía haberse aplicado Lucía en más de una ocasión- porque con un simple: “Disculpa Paula, tenías razón” habría bastado. Porque, ¿para qué esperar a que Paula esté fuera de la casa? ¿De verdad que entonces tendrá la suficiente humildad como para pedir perdón? Lo dudo, sobre todo si tenemos en cuenta la sarta de barbaridades que Lucía expresó dentro de la casa sobre lo que haría con la hawaiana si se vieran las caras fuera de las cámaras de Guadalix…
Otro de los puntos que eché en falta durante su entrevista fue ver saltar a Lucía a los brazos de la presentadora mientras le dedicara su ya tan desgastado “¡Grande, Mercedes!”. ¿Dónde se quedó toda esa euforia que mostraba en la casa?
Lo que no llego a comprender es la inquina que corroía a Lucía mientras visionaba las imágenes de Omar con Paula para, minutos después, reafirmar la noticia que os di desde Sálvame Diario en la que os trasladé que Lucía y Aitor –defensor y amigo de Omar- habían tenido una historia.
Querida Lucía, ¡si todo queda en familia! En época de crisis hay que ser generosos y compartir, y vosotros los hacéis mejor que nadie intercambiando fluidos. Tú te lías con Aitor, después con Omar, Omar con Paula, después contigo… ¡Sólo falta una nueva fiesta en la casa con agua de misterio para que el círculo se cierre!
gh

En definitiva, una entrevista en la que Lucía demostró que su chonismo en potencia no le deja ver más allá de tus narices y una gala en la que Paula fue recompensada con la expulsión de la de Carabanchel y la inmunidad en las nominaciones.
Mientras tanto, lejos de pensar que la ausencia de Lucía traería paz y buenas vibraciones en Guadalix, pudimos comprobar como Shaima repasaba la despedida de Lucía a carcajada limpia asegurando: “Si hubiese visto los vídeos me hubiese dicho eres una hija puta y falsa”.
Por su parte, Vitín entraba en brote con una actitud y comportamiento más que cuestionables, dedicando a Yoli una ristra de calificativos entre los que destacaron “guarra, chivata, hipócrita, cerda y ordinaria”, pasando de bufón sin gracia a un auténtico energúmeno.
Cuando creo que es imposible que este chico me produzca más rechazo, va él y aporta su granito de arena para hacerme cambiar de opinión. Un asco comparable al que profeso al apoderado, un individuo falso y manipulador donde los haya que, para más inri, cree poseer una mente privilegiada.
Dos personajes que espero ansioso que se encuentren en la palestra ya que no veo la hora de que salgan de esa casa. Pero, por el momento tendremos que conformarnos con la lista de nominados que dio como resultado la gala de anoche, dejando a Shaima, Alfredo y Yolanda expuestos ante el público.
Por el momento, Yoli me produce cierta simpatía, al contrario de Alejandra, que anoche hacía las veces de Vitín y dejaba con el culo al aire a su prima y compañera de concurso. Los dos restantes se creen únicos y especiales a más no poder y hemos podido comprobar cómo tanto Shaima como Alfredo se autonombraban la primera musulmana y el primer gitano en entrar en la casa de Gran hermano. Nada más lejos de la realidad.
Y aunque Shaima sigue siendo la misma arpía que comenzó a hacer de las suyas desde el minuto cero y ha acumulado razones más que suficientes para ganarse la antipatía del público, a no ser que cambien los pronósticos, Alfredo despunta como el favorito por la audiencia para convertirse en el cuarto expulsado de Gh15.
El hermanastro de Omar pasa de ser un mueble y un auténtico pelmazo al que parecen bailarle las neuronas, a destilar mala baba en cuestión de segundos. Eso unido a su intención de conocer si el público le quiere ha sido el detonante para que la gente inunde las redes sociales con mensajes en su contra, dejando de lado a la liante de la casa.
Una edición de lo más variopinta desde sus comienzos que ha conseguido engancharnos, y que espero que ahora, con Lucía fuera de la ecuación, nos regale otra noche de desvelo interminable en la que finalmente se produzca el esperadísimo acercamiento entre Omar y Paula.
gh
Cambiando radicalmente de tema y dejando de lado mi opinión sobre el reality, antes de terminar este post, me gustaría compartir algo personal con todos vosotros. Algo que me sucedió ayer en la salida de Telecinco y que me llenó de una mezcla de sensaciones entre las que destacaría sentimiento, ternura, rabia, impotencia, ilusión, venganza y, sobre todo, esperanza.
Ayer alguien quedó conmigo al finalizar el programa Sálvame porque quería conocerme en persona, pues sólo habíamos tenido contacto a través de WhatsApp, y darme las gracias por el apoyo que recibió por mi parte en los peores momentos de su vida, pese a tener tan sólo 24 años.
24 años y mucho sufrimiento, mucho dolor, muchas lágrimas, mucha soledad... Ayer estuve charlando con Samuel Parra, hijo del fallecido Carlos Parra que, por desgracia, el fatídico accidente con el presidiario Ortega Cano le sesgó la vida, se la arrebató en dos segundos.
Emocionado me contó muchas cosas, quiere empezar una nueva vida, quiere arrancar como si no existiera un pasado que le atormenta y no le deja avanzar, pero es muy difícil.
En la mirada de Samuel le descubro dolor, en sus palabras rabia y en su pecho... En su pecho un tatuaje del que presume cuando puede, porque le quiere llevar cerca, a su padre... Cerca del corazón.
Sólo le puedo desear que tenga muchísima suerte, que la vida le regale alegrías, ganas de vivir, sonrisas y felicidad, aunque sólo sea para compensar todo lo que una noche le robó siendo tan joven.
Un abrazo familia Parra.
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