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Ana Rosa todavía puede emocionarse

El otro día me colé en El programa de Ana Rosa. El plató de Ana Rosa huele a plastilina nueva y puede considerarse prueba fehaciente el triunfo del gran angular (o cómo se llame, que no soy experto en fotografía). En otras palabras: el plató es pequeñiiiiiito. Todos los platós son sorprendentemente pequeños. Pero en la tele, gracias a esa lente milagrosa (que me corrija cualquier lector mejor informado si no es una gran angular y estoy diciendo catetadas) nunca nos habíamos enterado de que, prácticamente, la presentadora sólo necesitaría estirar la mano para coger un vaso de la mesa política mientras está sentada en el corrillo que comenta Operación Triunfo.
Cuando la puerta del plató se abrió, lo primero que pude ver fue la imagen de un chico con síndrome de Down en la pantalla grande que preside el plató. Ana Rosa se despidió de su invitada, que supongo que iría a denunciar alguna injusticia para con el chico, y después se dirigió con el rostro contrariado junto a una de las redactoras del programa.
-Jolín, nena, las cosas que le pasan a la gente –dijo encendiéndose un cigarrillo.
Y en ese momento pensé que es hermoso y hasta romántico que después de años y años escuchando desgracias ajenas, Ana Rosa siga teniendo la capacidad de conmoverse ante ellas.
Poco después llegó al plató Rosa Díez, que iba a participar en la mesa política, vestida de arriba a abajo de rojo intenso. La líder de UPD, sentada a solas en la mesa, observó atentamente la pantalla que informaba de que Farruquito puede abandonar la cárcel por buen comportamiento y que Bardem y Penélope se niegan a ser fotografiados juntos. Hasta que Ana Rosa se acercó durante la publicidad y le gritó:
-¡Esa mujer de rojo!
El resto de las cosas de las que me enteré hoy las resumo aquí, a modo de “Preguntas frecuentes” (que es un término que me encanta):
1. ¿Qué se puede ver en la pantalla de AR cuando no está en plano?
Esto es muy interesante: se puede ver el logo del programa y, tras él, a modo de fondo dinámico, una serie de noticias de periódico corriendo veloces y difuminadas. ¿Y de qué periódico son las noticias? Tal vez para salvaguardarse de tirar hacia una tendencia u otra, resulta que las noticias, si el ojo no me engaña, pertenecen a números antiguos de “El Progreso”, ¡un diario de Lugo! Que me lo expliquen.
2. ¿Qué hace Maxim Huerta cuando Ana Rosa no le hace caso?
O formulada de otra manera: ¿se volatiliza Maxim Huerta cada vez que Ana Rosa no le necesita, sólo para recomponerse y volver a ser materia cuando llegan sus secciones? Pues no. Durante el tiempo de mesa política de hoy, Maxim Huerta hojeaba una revista espatarrado en los sofás del programa.
3. ¿Son de verdad los libros que aparecen en las estanterías del decorado del programa?
No, son todo lomo.
Y para terminar, un dato tonto que también me encantó. Hace años me contaron una historia sobre cómo en el antiguo programa en esta cadena de María Teresa Campos los redactores trabajaban tan rápido y las noticias se sucedían con semejante ritmo que a veces la presentadora empezaba sus intervenciones sin tener el guión definitivo sobre la mesa. En cuánto estaba acabado, los redactores se lo tiraban por debajo de la mesa de debate y ella aprovechaba algún momento fuera de plano para agacharse con disimulo y hacerse con él.
Yo respondí entonces:
-Pues no me creo nada porque las mesas de debate no son huecas ni nada, no hay espacio para hacer carreras de papeles y eso es imposible y punto y tal y pascual.
Entonces comprobé que la de Ana Rosa es hueca. Y que una de mis veinte historias favoritas, por tanto, podía ser verdad. Desgraciadamente ningún guión voló por los suelos delante de mis narices. Hubiese sido tan bonito.