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Hoy, en Telecinco, justo tras salir el sol...

Buenos días, amiguitos.
Por si no hubiera sido suficiente con lo de estar hasta tarde el sábado en este sitio tan hermoso en el que trabajo, hoy lunes he tenido que venir antes de que pusieran las calles. Rubalcaba visitaba La Mirada Crítica y el consejo de sabios que guía cada uno de mis pasos me llamó al busca ayer al mediodía para indicarme mi misión de hoy. Pero debo confesar que me quedé dormido, pues múltiples preocupaciones hicieron que ayer domingo no pudiese conciliar el sueño:  
  • Manu Guix quiere echar a Esther de la academia porque le sale de las narices. Bonito gesto con nuestra chica favorita de la historia del concurso, sí señor. Manu: me caes mal.
  • Telma Ortiz tiene hoy un juicio donde se decidirá si se pueden publicar más imagenes de ella en la prensa. Toda la prensa estará allí para sacar imágenes del evento. Telma: no se puede decir que seas muy despierta.
  • El chófer que me recoge habitualmente en la puerta de mi casa para traerme a Telecinco se puso malo y el hecho de tener que usar el metro en hora punta me tuvo sufriendo en la cama. Mis temores eran fundados: primero casi no me dejan entrar en el vagón, después me aplastaron el cráneo contra el cristal de la puerta. Y eso que yo no dejaba de chillar: "¿¿Es que no saben quién soy?? ¡¡Soy el pasillero!!". Aún así nadie se dignó a cederme su asiento.
  • Cuando llegué, Rubalcaba estaba terminando su entrevista, pero no pude verlo por ningún lado. De todos modos Telecinco estaba de bote en bote, cosa que me extrañó para ser tan temprano. En primer lugar, se grababa un programa de Pasapalabra. La gente aplaudía enloquecida y no eran ni las diez de la mañana. Me temo que antes de esa hora no aplaudiría yo ni aunque las letras del rosco deletreasen milagrosamente la fórmula de la vacuna contra el SIDA. Cuando llegué al pasillo principal, donde hay más tránsito de gente naranja famosos porque conecta el camerino con los platós, lo primero que me encontré fue a Nacho Abad, el experto en crímenes de Ana Rosa. También era demasiado temprano para eso. Nacho Abad parece muy simpático pero no puedo evitar cagarme de miedo cada vez que lo veo. Siempre temo que se acerque a mí y me diga:
    -Buenos días, Pasillero, sólo quería decirte que soy muy fan de tu blog y que TODA TU FAMILIA HA SIDO BRUTALMENTE ASESINADA.
    Huí corriendo. Me encontré a Alessandro Lecquio caminando lentamente por los pasillos mientras mandaba mensajes. Alex O'Dogherty salía de maquillaje, imagino que para grabar Camera café (¿por que en Telecinco tienen que grabarlo todo cuando casi ni es de día?). Belén Esteban se cruzó con Rosa Benito por otro pasillo y dijo Belén:
    -Voy a tomarme un café, que tengo la garganta bonita.
    -Pues yo voy a que me maquillen más -respondió Benito.
    Cada cual a lo suyo. El semblante de Belén esperando a que se enfriase el café y untando mantequilla en una tostada mientras charlaba con el camarero octagenario de la cafetería es una de las imágenes del día. La máquina de café que está entre la sala VIP y el cuarto de baño en el que se insulta a Jesús de Manuel está a punto de explotar de lo mucho que se usa hoy. Y pese a que debe de llevar ahí sus añitos, tres personas me preguntan si sé cómo funciona.
    -Pues, sorprendentemente, funciona igual que el resto de las máquinas de café del mundo -me entran ganas de responder.
    -Algo me decía que esta en concreto sería diferente -me entran ganas de que me respondan.
    Noto que cada vez hay más gente anaranjada, parece que el color se ha extendido cual epidemia y ya no afecta sólo a los famosos y colaboradores de corrillos varios. Sería una bonita faena para aquellos como yo que viven de diferenciar entre la gente cuyas acciones merece la pena contar en este blog y aquellos sarnosos paupérrimos que no interesan. Jesús Vázquez y su novio también pasan por allí. Y también está Maxim Huerta. Ana Rosa apura un cigarrillo charlando con Lecquio en la puerta de su plató, un rato antes de empezar el programa. Desde que estoy por aquí me he acostumbrado a ver famosos y tal, pero eso no ocurre con Ana Rosa, siempre provocadora de un suspirito de impresión. Es lo que diferencia a una estrella de la televisión de, por ejemplo, esta otra cosa. En la cafetería, cuando voy a por una pulguita (lo sé, juré no volver a tomarme una), un amable hombre encorbatado me reconoce y me dice:
    -Hola, pasillero, una vez hablaste de la cabeza caliente y pusiste un link a una imagen de ese hombre rumano que se quemó a lo bonzo. ¡Eso es cruel!
    -El rumano se quemó porque le dio la gana -digo yo-. No es que hubiera sobrevivido a un incendio.
    Si alguien quiere quemarse vivo y que no le hagan fotos que luego colguemos en Internet, que se queme en su casa. Cambiando de tema: esta semana volverá nuestra hermosa sección de preguntas no inventadas por mí y respuestas, en su mayoría, sí inventadas. Mientras tanto, estas de hoy sí son inventadas pero algún día pueden ser de gran ayuda para cualquiera de los que me están leyendo. Sí, sí, puedes ser . El mundo da muchas vueltas.

    Ayúdame, querido Pasillero: estoy muerta de sed en medio de Telecinco y no tengo cincuenta céntimos para comprarme un botellín de agua. La deshidratación acabará conmigo al caer la tarde, ¿qué hago? (Bolita de algodón)

    Querida Bolita de algodón, el agua es un bien escaso en un mundo actual asolado por el calentamiento global, pero no en Telecinco. Aquí el agua, como la música, es gratis. Cada vez que te veas sedienta acércate a cualquier plató y busca en una esquina las cajas de apiladas de Monte Pinos. Coge un par de botellines y vete sin mirar atrás. Si tienes suerte, tendrán incluso Coca Cola y sandwiches de chorizo con tomate.

    Hola Pasillero, tengo muchas ganas de ir al baño pero soy enormemente exigente con su limpieza. Siendo así como soy, ¿en cuál de todos los edificios de este enorme complejo que es Telecinco debo personarme? (Totó el héroe)

    Estimado amigo Totó el héroe, persónate de inmediato en el edificio G. Aquí tienen el jabón que mejor huele de todo Telecinco y los baños siempre están impolutos. No te digo más, hasta los pestillos funcionan correctamente.