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Me colé en OT (parte II) / ¡El divertido jueves de preguntas y respuestas monotemáticas de OT!

Buenas tardes, titis.
Por mucho que a mí me guste Operación Triunfo hay una gran verdad que ayer no me atreví a decir: aguantar la gala entera en directo es tarea de titanes. Son más de cuatro horas que en casa uno puede distribuir: irse a hablar por teléfono mientras canta Reke, aprovechar para hacer la cena mientras canta Iván, apagar la tele y llorar pensando en amores perdidos del pasado cuando canta Chipper, bajar la bolsa de basura cuando se ponen a hablar de BBVA, Sony Vaio, Pantene Pro-V, Fiat Bravo y la Expo de Zaragoza... Risto, por ejemplo, el hombre del siglo XXI, sí aprovechaba su tiempo mejor que yo. Durante la publicidad era más propenso que nadie a darse un baño de masas y saludar a todos sus fans. Llegó a firmar su último libro, que le llevó una muchacha, y hasta le quedó tiempo para subir a las gradas en la que estaba su novia -sentada muy cerca del marido de Jesús Vázquez, ni que fuese la grada nupcial- y plantarle un morreo seguido de un gran aplauso por parte de los presentes.
Querido Pasillero, ¿cuál es tu teoría para explicar que los que el año pasado odiaban a Risto hoy le aman sobre todas las cosas? ¿Es que por fin se han dado cuenta de que sin él el programa carece de razón de ser? (SoyRa)

Querido "soyra", creo que la educación audiovisual de los espectadores ha madurado bastante en muy poco tiempo y si hace hoy mismo diez años insultaban por la calle a Andrés Resino, que interpretaba al malvadísimo Alfonso en la añorada El Super, las audiencias actuales son más conscientes que nunca de que como un buen villano no hay nada. Y teniendo en cuenta que nos encontramos ante una de las ediciones con los peores concursantes de la historia del concurso (que para mí llego a su fin el martes pasado con la expulsión y victoria moral de Esther), Risto dice las verdadades con más intensidad que nunca y es necesario como jamás lo fue. El nombre de Risto fue coreado por el público unas cincuenta veces a lo largo de la noche. El de Javier Llano, el simpático director de Cadena 100 que anima a los concursantes a superar sus miedos y a tener una larga y fructífera carrera, ninguna.

¡¡UNA SIMPÁTICA ANÉCDOTA!!

Cuando volvíamos en el taxi al hotel compartimos viaje con una señorita que, mirad qué cosas, trabajaba en la agencia de publicidad de Risto, que abrió el pasado año con un socio. Aunque esto es una suposición, es muy probable que el pastón que ganó con la primera edición lo invirtiese en algo tan hermoso como eso. Y dice mucho de él: puede que lo pongan verde por prestarse a participar en un programa del que echa pestes en directo, pero por ahora que yo sepa no ha ido a hacer carrera a ninguna entrega de La Noria ni a ningún saloncito (y estoy seguro de que le han tenido que ofrecer un buen pastón, tener al hombre que duplica el share de Operación Triunfo cada vez que abre la boca contando su vida sería una bomba). Actrices como Vanessa Redgrave actúan en Deep Impact o Mission: Impossible, sueltan sus frases sin que se les caigan los anillos y luego usan los ahorritos para hacer sus obras de teatro y sus peliculitas pequeñas con largos planos secuencia y todo ese rollo. ¿Qué hemos aprendido? Que bajarse los pantalones si es para ponerse luego unos mucho más caros y bonitos es algo de los que en este blog estamos súper a favor.

Pasiii, ¿odias a Iván, a Reke y a Chipper? si es así explícanos el porqué! (Sierra) ¿Qué tienes contra Chipper? ¿Le tienes envidia porque tiene moreno de playa en Mayo y es más equilibrado que tú? (Vargtimen)

Sí, he puesto dos preguntas juntas, hoy estoy desatado. Esta es una gran oportunidad para explicar de forma pomposa y con aires de autosuficiencia lo que tengo contra Chipper. En cualquier drama y en cualquier reality como Operación Triunfo, siempre ficcionado y este año, especialmente, ficcionado hasta la náusea, los personajes tienen eso que la gente que se dedica a escribir guiones llama arco y define su evolución desde que empieza la historia hasta que acaba. En Operación triunfo, más que en ningún otro reality (bueno, tal vez Supermodelo), un personaje levanta más expectación cuanto más pronunciado es ese arco, cuando se encuentra más obstáculos en su camino y cuanto más conflicto aporta a la historia (que eso es lo que nos gusta, el conflicto, y seguro que aquí estamos de acuerdo los fans de Esther, los de Chipper y hasta las tres de Rubén). Queremos historias de esfuerzo, superación y sufrimiento. Escenas como esas que tuvieron lugar el día en que Esther cantó "bien" y el jurado la felicitó por su evolución. O esa del último martes, en que Tania S. se aplicó y fue invitada a seguir en la academia acompañado del entusiasmo de los niños el público. Eso es lo que da miga a Operación Triunfo. Me gustaría, pues, que todos los que defienden a Chipper, que efectivamente canta muy bien, me explicasen qué es exactamente lo que aporta a un concurso en el que nos gusta ver a gente aprender, llorar, llevarse un par de palos, caerse, levantarse, desafinar y conseguir por fin dar la nota. Me encantaría saber qué gracia tiene que a un concursante se le alabe gala tras gala. Si alguien dentro de esa academia se pusiese las pilas y le mandase cantar, por ejemplo, Maniquí de Sara Montiel (que es lo que tienen que hacer, igual que a la pobre Rosa de España en su día el hicieron aprender a cantar en inglés a golpe de esfuerzo) es posible que ese señor tan aburrido que no habla ni palabra de castellano empezase a interesarme. Pero por ahora ver a Chipper sobre el escenario haciendo bonitas versiones de Elton John y Stevie Wonder me produce la misma sensación que ver a un experimentado cantante de un casino interpretando canciones ajenas: sueño.

¿Sigue Noemí Galera llevando un traje monísimo de la muerte por arriba y vaqueros por debajo? (Redox)

Efectivamente. Como Hilario Pino.

Ayer quedó pendiente que contase qué sabias y hermosas concursantes fueron las únicas a las que le importó un pito la actuación de Chipper, mientras otros alumnos de mucha más baja catadura moral e intelectual como Iván, Reke y Pablo animaban y aplaudían enloquecidos. Eran, como no podía ser de otra manera, Virginia y Esther. Las dos nominadas se abrazaban y charlaban entre ellas haciendo caso omiso de la actuación. ¿De qué podían hablar? Pues por ejemplo:

ESTHER: Qué nervios y qué todo, ¿no? Van a expulsar a una de las dos.
VIRGINIA: De vuelta al mundo exterior, expuestas a la crisis económica, a la ola de crímenes en Levante...
ESTHER: Y a la radiación.
VIRGINIA: De verdad que cada vez que oigo a Chipper me da un sueño...
ESTHER: ¿Quién es Chipper? Primera noticia.

[...]expresas en público el odio colectivo que se respira hacia BlueBBVA, y a esos anuncios que ponen al volver de publi diciendo que nos regalan un móvil si somos blue, y si no lo somos que nos den (JozuAndoryu)

Esto no es una pregunta exactamente pero es un tema muy interesante. Cuando Paula Vázquez presentaba el Euromillón, uno de los bonitos regalos del panel era el reloj Colbert, dos palabras que han pasado ya a la cultura popular televisiva. Que de repente, de la nada, te caiga un reloj, es una cosa muy bonita que te deja contento a ti con tu nuevo reloj y a dicha marca, que se lleva su medio minuto de oro en la sobremesa. Peeeero el problema llega cuando el reloj compite con premios como un coche, un viaje al Caribe o un millón de euros. A medida que avanzaba ese programa el reloj Colbert se convirtió en el peor regalo del panel, en la cosa que nadie quería que saliese y la propia presentadora empezó a pronunciar las palabras "reloj" y "Colbert" con el ceño fruncido y cara de asco. No sé qué ha sido de los relojes Colbert, ni si sobrevivieron a semejante campaña de descrédito. Pues bien, resulta que esos pesados de Blue BBVA han tenido la fantástica idea de pagar Esther sabe cuántos millones de euros para que Jesús Vázquez mencione los milagros de su cuenta de ahorro cada cinco minutos. Y no puedo hablar por todos los espectadores pero al menos yo, vuestro amigo El Pasillero, y la gente guapa y lista -sobre todo guapa- que me rodea como mis compañeros de redacción, mis amigos o el desparecido pequeño Mumú, hemos empezado a identificar la cuenta Blue BBVA como otra cosa: esa campaña infernal que interrumpe cada dos por tres nuestro segundo programa favorito. No tenemos ganas de entrar en un BBVA y hacernos Blue. Tenemos ganas de tirar huevos a cada sede que veamos al grito de: DÉJENNOS EN PAZ. Pero qué sabré yo de publicidad, si sólo soy un humilde pasillero.

¿Cómo me puedo hacer Blue?¿Me regalan algo si no me hago? (Loko_de_atar)

La campaña de Blue BBVA irá más allá en el futuro: según los rumores, si no te haces Blue, te asesinan.

A mi me gustaría saber para “el divertido jueves de preguntas y respuestas monotemáticas de OT” si en todas las publicidades los concursantes salen al saloncito ese tan mono, donde les dan pinchitos como pikislabis, y que luego aparece al día siguiente en los resumenes (--sara--)

Imagínate que tienen que sacar La Mona Lisa del Louvre para hacerle una limpieza general y arreglar una esquinita del marco que está un poco desconchada. Vacían el Louvre, llaman a cincuenta policías y el transporte deja en bragas a un viaje de servicio de Bush en el Air Force One. Pues bien, lo que hacen con los concursantes en Operación Triunfo deja en bragas a todo eso. Efectivamente durante cada publicidad se los llevan a un cuartito, que se encuentra saliendo bajando del escenario a la derecha y luego hacia la derecha otra vez. ¿Cuál es el problema? Que ese camino es el mismo que debería hacer alguien del público si quiere salir a echarse un cigarrillo, hacer pipí o simplemente salir fuera a respirar aire. Por lo tanto, nadie puede moverse. Porque un mortal no merece cruzarse con semejantes estrellas por el pasillo (caso comprensible en el caso de Esther, ya presente en la estratosfera del pop melódico para siempre, pero no en el caso de Chipper, Iván o Noelia, a los que sólo dan ganas de acercarse para pedir hora). También tiene algo que ver que Portalmix tenga la exclusiva de vídeos e imágenes de los concursantes, con lo cual la posibilidad de que cualquier espectador los vea o les saque una foto se traduciría en una pérdida estimada de 600 millones de euros para la web, pues las visitas al perfil de, pongamos, Mimi, se cuentan por miles de millones cada minuto. Nuestra hermosa web telecinco.es tampoco tenía derecho a hablar con ninguno de los concursantes, no fuera a ser que entrase en algún tipo de rivalidad con operacióntriunfo punto com. Allí se debaten temas tan interesantes como "Los chicos de la academia se preguntan... ¿que pasará cuando enciendan sus móviles al salir de la academia??" (el qué sin acento y la doble interrogación es copia literal). No olvidemos tampoco la página lamodaot punto com, donde se puede comprar una camiseta que dice "¿Cómo te quedas? Muerta" o la un pack con bolsa, pañuelo, muñequera y guante batuka. Vamos, lo que todos estábais esperando.

Querido Pasillero: ¿Qué hay de cierto en el rumor que dice que ha sido usted mismo el que se ha dedicado a grabar con una llave los comentarios insultantes sobre J. De Manuel en los baños de Telecinco? (tvadict)

tvadict, muy poco respeto muestras al acusar a nadie sin pruebas y yo jamás haría leña del árbol caído. Si tuviese una llave y pericia con el rayado de maderas lo usaría para dedicar bonitos halagos a Esther, dibujar un bonito paisaje, un perrito, un corazón...

Oye, de la que vas a OT te me enteras de las posibilidades que tengo de que Virginia acabe haciendome un lap-dance bajo el cartel de Showgirls que amorosamente decora mi cuarto. (Ming)

Querida Ming, la tarea estaba entre mis planes primordiales y de hecho llevaba el formulario oficial de Telecinco para requerir bailes privados. Pero la protección extrema sobre los koalas los concursantes por parte del público me impidió llegar ella. Si te sirve, Jorge, de la pasada edición, está también bastante ducho en las labores de danza clásica.

¿Es cierto que Ivan huele a azufre?

Lo cierto es que cuando sí olió a azufre fue durante la interpretación de Smells like teen spirit por parte de los dos artistas más parecidos a Kurt Cobain de la academia (que, recordemos, declaró alguna que otra vez que siempre se había sentido bisexual). El humo que salía de los bidones en ese espectacular despliegue de medios hizo que incluso a mi gradita privada para gente VIP, situada considerablemente lejos del escenario, llegase un olor a quemado que no se podía aguantar. Lo que me extraño es que, en medio de todo ese humo, los concursantes no saliesen chamuscados (lo cual hubiese tenido un lado bueno con la desaparición definitiva de la insultante perilla de Reke).