Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Mis vacaciones navideñas (parte I)

Todas las vacaciones pasa lo mismo: el personal de Telecinco se va a casa con sus familias y nadie se encarga de la limpieza de mi cuartito ni de darme de comer. Es por ello que las cadenas de televisión tienen un convenio con una linda casita en la costa gallega para enviar a sus pasilleros a que los cuiden durante las vacaciones.
Porque si ya hace poco mi mundo se había tambaleado al descubrir que existen otras cadenas, no queráis saber lo que sentí cuando llegué al centro de retiro vacacional y descubrí que había OTROS pasilleros. Bueno, sí, queréis saberlo. Leed. SIN RECHISTAR.
-Hola, soy el Pasillero y vengo a pasar aquí mis vacaciones -dije a la portera en cuanto entré con mi maletita con el hermoso símbolo de Telecinco grabado a fuego.
-¿Qué pasillero? -me respondió la señora, una gallega de unos sesenta años que dejaba caer la ceniza de su puro sobre la lámina de madera de roble sujeta sobre dos poyetes que hacía las veces de mesa.
-¿Como que qué Pasillero? -respondí notando como se erizaban los pelitos de mi nuca-. Soy el Pasillero.
-Sí, eso decís todos.
En ese momento una señorita con muy malos modos me empujó por detrás y me apartó de un codazo.
-Llevo prisa, que me meo -exclamó-. Buenos días, soy la Pasillera.
-¿Qué pasillera? -le preguntó la señora al tiempo que la ceniza iba haciendo ya un agujero sobre la madera.
-¿Cómo que qué Pasillera? Soy la Pasillera.
Me fijé en su maleta: era roja como las llamas del infierno y estaba estampada con muchos símbolos de Cuatro.
-¡Ay omá! -susurré.
-Me tenéis hasta el moño -dijo la señora con un marcado acento gallego-. Necesito saber de qué canal venís para asignaros vuestras habitaciones.
-Yo soy de Cuatro -explicó la señorita.
-¡La cara de tu retrato! -me burlé.
-Ja, y tú eres de Telecinco. Pues por el culo de la hinco -me contestó maliciosamente.
-Qué original -bufé-. ¿Y ahora me vas a decir que en vuestra cadena nos llamáis Telecirco, o Telahinco, o Tetacinco? ¿O tal vez que Está pasando debería llamarse Podría estar pasando?
-¿Es que esperas que entable conversación contigo, asqueroso fachilla? -dijo justo antes de girar la cabeza hacia la señora portera-. Soy de Cuatro, ¿¿¿me puede dar la llave de la habitación de una puñetera vez o tendré que hacer un puente como en los coches??? -chilló aporreando la mesa, que se partió en dos debido al agujero provocado por las cenizas del cigarro.
-Mira lo que has hecho -le recriminé.
-Cállate, cara de culo, que eres feo y las veces que te he leído ni tienes gracia ni tienes nada. Ja, ja y JA -me dijo antes de irse con su llave y darme un pisotón.
Cuando por fín conseguí mi llave y dejé mis cosas en la habitación nos avisaron por megafonía de que teníamos que bajar. Nos invitaron a todos los pasilleros a un cocktail en un hermoso acantilado.
-Por favor -decía el anfitrión a través de un micrófono desde lo alto de una almeja gigante que servía de escenario-, no os tiréis los unos a los otros por el acantilado. Con un Mar Adentro ya fue suficiente.
-Javier Bardem es el puto amo -dijo la Pasillera de Cuatro.
-Bla, bla, bla -opiné, aburrido, mientras cogía mi segundo bloody mary-. Efrén es sin duda mucho más carismático que Javier Bardem. Y punto.
-This place is bloody fucking beautiful and this bloody mary tastes bloody fucking good -comentaba el pasillero de la BBC-. Oh fuck, look at that bloody fucking tree! It's bloody fucking tall!
-¿Qué está diciendo? -pregunté a la de Cuatro.
-Dice que Javier Bardem es mucho mejor que Efrén. ¿Es que en Telecinco no os enseñan inglés? Bueno, ¡qué os van a enseñar esos italianos! Culos y tetas, nada más. Ja, ja y JA.
-Callaos -dijo el anfitrión-. Va a comenzar la carrera de sacos de Pasilleros. 
-Perdone -dijo levantando la mano el Pasillero de la primera, un señor de hipnótico pelo blanco y una barba que llegaba hasta sus rodillas-. ¿Cuando podremos comenzar a pasillear?
-Who's that bloody fucking guy? -preguntó el de la BBC-. He's bloody fucking old! 
-Es el pasillero de la Primera -respondió la pasillera de Cuatro.
-El turno de preguntas y respuestas llegará más tarde, caballero -informó el anfitrión.
-Esta organización es pésima -comentó el pasillero de la Primera-. Cuando organizamos el primer encuentro de Pasilleros, que fue en la Biblioteca de Alejandría, nos dieron pescado a todos y nos regalaron unas preciosas túnicas a juego con unas sandalias. ¿Sabéis que Aristóteles empezó como pasillero?
Todos bostezamos al unísono y observamos las gaviotas que dibujaban bonitos símbolos del PP en el cielo gallego.
-¡Alto! -gritó la señora portera rompiendo ese idílico momento al llegar corriendo y respirando entrecortadamente-. No podemos comenzar la carrera de sacos de pasilleros, todavía faltan algunos invitados.
-Grrrrr -comentó el anfitrión desde la almeja gigante-. Vamos a pasar lista.
Todos los pasilleros nos organizamos en una fila perfecta (que es una cualidad, la de formar pasillos imaginarios, que tenemos muy desarrollada desde pequeños y nos ayuda mucho, por ejemplo cuando hay que hacer cola en el cine). 
-¿El pasillero de la Primera? -preguntó el anfitrión.
-¡Presente! -dijo el señor de barba blanca alzando su bastón y golpeando por el camino a algunos otros pasilleros.
-¿El pasillero de la 2?
-¡Que estoy aquí, mentecato! -era de nuevo el señor de barba blanca.
-¿El pasillero de Antena 3?
-¡Prrrrresente! -era una voz inconfundible. 
-¿Esa no es Jennifer Lopez? -preguntó un chico que estaba detrás de mí.
-Huy, pues sí -confirmé-. Me alegro de que por fin haya encontrado trabajo.
-¡Asúcar! -gritó Jennifer repartiendo currículums-. ¡Chimpón! -chilló cuando se le cayó uno al suelo.
-¿El pasillero de Cuatro?
-¡PASILLERA, SI NO LE IMPORTA! -chilló la chica-. ¿Saben aquí lo que quiere decir p-a-r-i-d-a-d?
-¡¡Ni paridad ni paparruchas!! -chilló el Pasillero de la primera alzando de nuevo su bastón-. ¡Ser pasillero es un trabajo de hombres!
-¡Ahí has hablado! -chillé.
-¡¡Tú cállate, poca cosa!! -me respondió azotándome con el bastón en la cabeza.
-Ja, ja y JA -chilló la pasillera de Cuatro.
El anfitrión nos mandó guardar silencio y siguió con la lista.
-¿El pasillero de Telecinco?
-¡¡¡Por el culo te la hinco!!! -chillaron todos los demás pasilleros a la vez.
Les hice una pedorreta.
-Aquí estoy, profe.
Todos se rieron de mí señalándome mientras me ponía muy rojo.
-¡Perdón! -me disculpé-. Quería decir: presente.
-Muy bien. ¿El pasillero de la Sexta?
¡Grrrrrrrr! Qué indescriptible rabia me entró en ese momento. 
-Presente -dijo una voz delante de mí.
Sólo pude ver su nuca y su cogote moreno, con un pelo muy parecido al mío. Intenté controlarme y guardar silencio como había ordenado el señor anfitrión, pero finalmente no me pude resisitir y, acercando mi cabeza a su oído, le susurré:
-Que sepas que te O-D-I-O. 
Permaneció unos instantes inmóvil, mientras el anfitrión seguía pasando lista.
-¿El pasillero de la BBC?
-I'm bloody fucking here!! Are you bloody fucking blind???? 
En ese instante el pasillero de la Sexta se dio la vuelta.
Y una de dos: o había bebido demasiados bloody marys o lo que estaba viendo era mi réplica exacta. Llevaba incluso mi misma rebequita azul marino y mi misma camiseta gris. Le toqué para comprobar que no estaba ante un espejo.
-¿Qué??? -chillé.
-¡¡¡Que no habléis mientras paso lista!!! -gritó el anfitrión desde la almeja gigante.
-Is this bloody fucking guy out of his mind? -chilló el de la BBC y luego nos miró-. Wait a bloody fucking minute!! Are they bloody fucking twins???
-Vaya, papá tenía razón -me dijo el pasillero de la Sexta, como si no pasase nada-. Yo soy el gemelo guapo.
Me desmayé en ese instante. 
Os contaré el desenlace de mis vacaciones en el retiro de pasilleros en la próxima entrada. Y lo más importante, quién fue el ganador de la carrera de sacos.