La hora de la verdad

Existe un momento clave en el que uno deja de ser turista en un país extranjero para pasar a convertirse en ciudadano de pleno derecho: el momento en que te compras un móvil local. Si quisiéramos enunciar este hecho en forma de regla básica podríamos establecer que: siempre que hacer una llamada para pedir una pizza a domicilio te salga más cara que la propia pizza, algo estás haciendo mal.
Por ejemplo, si yo hace dos días hubiera tenido antojo de una pizza barbacoa y se me hubiera ocurrido llamar con mi móvil español al Pizza Hut más cercano (que ahora mismo es uno que está en el centro de La Ceiba), mi llamada habría cruzado dos veces el océano antes de que una amable muchacha con un delantal rojo manchado de harina hubiera anotado que la quería sin cebolla. Lo cual es un atropello se mire por donde se mire. No que no me guste la cebolla, sino que la llamada hubiera tenido que darse un garbeo por España.
Por suerte, si hoy tengo ese mismo antojo (que de momento no lo tengo porque la productora nos alimenta que da gusto), podría hacer una llamada desde mi flamante móvil hondureño por un precio irrisorio de unos cuantos lempiras. Lempiras, sí. Que es como se llama la moneda hondureña. Ésta:

Una moneda que la mayoría del equipo tratamos en femenino aunque el otro día descubrimos que en realidad debe conjugarse en masculino. Nosotros decimos “quinientas lempiras”, cuando en realidad es “quinientos lempiras”. Suena un poco a decir “quinientos pesetas”, pero es lo que hay. Por cierto que L empira fue un líder amerindio que defendió su territorio frente a los conquistadores españoles. ¿Qué pensaría el amigo Lempira si nos viera ahora, a otro montón de esos españoles, utilizar papelajos con su cara estampada para comprar teléfonos móviles?
Porque todo el equipo hemos cumplido ya con uno de los primeros y más fundamentales trámites en nuestra particular y anual conquista de nuevas tierras. Ya todos tenemos móvil. Celular, como dicen por aquí. Ahora ya puedo llamar a un editor para que venga a montar las aventuras de los figurantes en lugar de asomarme a la ventana y gritar su nombre en plan “¡Joshuaaaa!”.

Este año nuestra compañía telefónica se llama Tigo. Y sí, todos hemos caído en la tentación de hacer algún chiste con la palabra ‘contigo’. Aunque también hay quien ha llevado la broma más lejos. Una persona del equipo lleva dos días enteros cantando por Marisol y su célebre tonadilla “Estando contigo”. Esa misma persona ha intentado en varias ocasiones iniciar un debate grupal sobre el disparate que supone que la compañía telefónica hondureña no utilice la canción en sus campañas publicitarias. Le he visto intentarlo durante una cena, y también en una improvisada reunión de hamacas en la piscina, lanzando la pregunta al vuelo en busca de algún tipo de movilización. En ambos casos, la respuesta ha sido el chirrido lejano de un montón de grillos.
Y se ve que Tigo incita al cante, porque el día que compramos el móvil, en la misma tienda y frente a la dependienta que apuntaba nuestros datos para entregarnos el terminal, otro respetable profesional de esta casa se arrancó con una versión propia del ‘Loca’ de Shakira. “Estoy loco con mi Tigo, loco, loco, loco”, fueron los versos que cantó dicho trabajador.
El hecho de que todo el equipo vayamos al mismo sitio a comprar el móvil origina situaciones curiosas. Ésta es la foto que obtuve al recoger, en un momento imprevisto, y totalmente al azar, los celulares del montón de compañeros que había conmigo en una sala de edición:

¡Todos iguales! Cuando el Señor Tigo y el Señor Bird miren las curvas de ventas del mes de mayo se pondrán a dar saltos de alegría al ver el extraño pico que nosotros habremos dibujado. Pues nada, que lo disfruten. Como se ve, había varias opciones de colores pero la mayor parte del equipo eligió el rojo. Cuenta la leyenda que una editora, sólo una, a la que podríamos llamar La Elegida, lo consiguió en color verde. Pero son pocos los que han visto el extraño espécimen. Y me refiero al móvil, no a la editora. Es posible que una foto del celular verde se cotice ahora mismo incluso más que una del monstruo del Lago Ness.
El móvil ha sido una gran compra. Y no sólo porque haga llamadas. Sino también porque tiene linterna incorporada. Un extra que, parecía que no iba a servir de mucho, pero que me está sacando de más de un apuro. Porque la luz se nos va de cuando en cuando. De hecho ya llevo un buen rato o oscuras. Y hace cinco minutos he podido lavarme los dientes gracias a dicha linternita. Así ha transcurrido la escena:

Así que escribo este último párrafo iluminado únicamente por la pantalla del ordenador y confiando en que la batería dure, porque no quiero terminar sin recordar que vivimos ahora mismo momentos de emoción ante el inminente comienzo de una nueva edición de Supervivientes. Aquí estamos ahora en la medianoche que da inicio al 5 de mayo, una fecha que todo el equipo tenemos más que marcada desde hace días. Esta noche ha estado lloviendo con fuerza. Pero mejor así. Que llueva ahora todo lo que tenga que llover, que mañana hay que cerrar el grifo. Mañana. Que ya es hoy en realidad. El día ha llegado. La hora de la verdad.

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Paul Pen

Soy Paul Pen, guionista del equipo de Supervivientes desplazado a Honduras. Voy a pasar tres meses en Cayos Cochinos viviendo con el equipo una aventura muy simillar a la de los concursantes. Desde este espacio, os contaré todo lo que ocurra en nuestro lado de la isla.

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