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Alejandro se revuelve contra Laura dolido por su nominación

Salió Lucíatelecinco.es
A mí no me engañan, los jueves la dosis de tranquilizantes de Julián aumenta de forma considerable. Bueno, pongamos que está así a fuerza de tilas. Ignoro cuántos gramos de esa infusión antiespasmódica, somnífera y ansiolítica necesitará para mostrar tanta frialdad. Tumbado en la bañera de esa habitación de suelo ajedrezado con mareantes escaques llegué a pensar si no había perdido el conocimiento por el impacto de los espaguetis caídos del cielo. Cuando un poco más tarde confesaba que le había caído todo en la huevera me terminó de maravillar. De forma que a Julián le das un rodillazo en la entrepierna y ni siquiera levanta la ceja. ¿Será posible?

No es casualidad que la gala de anoche comenzase con un plano de Julián echando una cabezadita en un sofá del cuarto de baño. El efecto de los ansiolíticos. Si yo fuera el ‘súper’ le proporcionaría homeopatía, como Lucía. Que ya me explico por qué le ha durado tanto la lesión del brazo. El placebo es lo que tiene. Para Alejandro, placebo será seguramente el nombre de una banda de rock alternativo. Aunque igual estoy siendo demasiado optimista. El caso es que gracias a él y a Laura, con la inestimable colaboración de Liz, el postgala superó a los anteriores, sobre todo por una discusión que duró hasta bien entrada la madrugada.

A la hora que comienzo a escribir estas líneas, más allá de las siete de la mañana, sigue gente en pie. Alejandro come pan tostado en silencio, mientras en su mente siguen resonando los ecos de tres palabras repetidas innumerables veces unas pocas horas antes. “Farza”, “dolío” y “mardá” siguen martilleando su cerebro como una letanía. La merecedora de semejantes lindezas no es otra que Laura, hasta ayer mismo amiga suya. Los abrazos tornaron anoche en odio. Una nominación tuvo la culpa. Laura se defendía insistiendo en que solamente le había dado un punto. Pero para el míster, una vez asestada la primera puñalada las demás carecen de importancia.

La solitaria puñalada le dejó dolido y convencido de que la falsa de Laura actúa con maldad. Ven, es fácil poner las tres palabras en una sola frase. Debo reconocer en Laura gran soltura al discutir con dos personas a la vez. Alejandro y Liz contra Laura, el partido del siglo. Vuelvo a repetir que agradezco a los tres el detalle de brindarnos una noche entretenida. No sé cómo lo hace Laura para conseguir que por momentos me ponga del lado de Liz. Aunque lo de anoche fue como un partido de tenis en el que la bola caía alternativamente de un lado u otro de la red. Y Laura todo el rato devolviendo pelotas desde el fondo de pista. Tendré que pedir un aumento para tratar mi tortícolis.

Según iba avanzando la discusión se iba llenando el gallinero. Hasta Rappel se levantó alborotado y soltando pestes de Javier. La grada parecía pedir en silencio que no desviara la cuestión. La noche era de Alejandro, Laura y Liz. Con el aforo casi completo, el dantesco espectáculo nos mostraba a los contendientes batiéndose en duelo alrededor de la barra de la cocina, mientras el resto observaban el espectáculo comiendo pipas. Por desgracia, acabó antes la discusión que las pipas, lo cual da idea del tamaño familiar de las bolsas compradas.
Sala negra
Practicaron la vieja costumbre de discutir para nada. Lejos de tener intención de reparar lo dañado, se dedicaron a hacer constar sus diferencias y la mala opinión que tiene uno de otro. Curioso que Alejandro descubriera de un porrazo todo lo que dijo anoche, después de recibir un punto de nominación como una auténtica revelación. Hay gente menos afectada tras una aparición mariana que Alejandro anoche tras saber que Laura le había nominado. Si de algo sirvió la bronca fue para que salieran cosas que hasta ahora no se habían dicho a la cara. Fue Laura quien más tenía guardado, especialmente para Liz.

Ya noté que a Laura le había molestado la conversación que tuvo con Liz el pasado domingo. Además, le soltó la sospecha ya apuntada a sus espaldas de que pueda haberse acercado a ella buscando el apoyo de su padre, Kiko Matamoros. No se corresponde mucho esto con lo relatado por Laura anoche sobre cómo se conocieron ambas. Contó que coincidieron en un avión camino de Cancún. Allí estaban en el mismo resort, por lo que coincidían en la playa y quedaban para comer juntas. De vuelta a Madrid, Laura invitó a su cumpleaños a Liz. Luego pasaron tres años sin verse apenas. He de decir que no es lo que yo conozco como una amistad.

Lo que la pulsera de todo incluido unió fue separado anoche por una nominación porque, aparte de darle un punto a Alejandro, Laura le metió sus tres puntazos a Liz. La discusión durante la fiesta del lunes tuvo parte de la culpa, aunque Rosa daba en el clavo de otro condicionante de importancia. Durante la semana, Laura ha escuchado mensajes gritados del exterior elogiosos para ella y que calificaban a Alejandro de falso o le recomendaban que se apartase de él. ¿Fue ese el motivo de su nominación? No lo sabemos, pero es bastante posible.

La cosa explotó cuando Liz descubrió que Laura, Carlos y Javier fueron los responsables de la decisión por la cual le cayeron gusanos vivos en la bañera del cuarto aquel de los escaques en blanco y negro. En realidad, la idea había sido de Laura, que había escuchado a Liz decir que le horrorizaban los gusanos. Luego disimulaba diciendo que no sabía lo de su pánico con esos bichitos, pero en el momento de la decisión las palabras de Laura fueron: “¿Sabes quién se muere con los gusanos?”. O sea, fue con toda su mala intención, lo cual evito reprocharle porque como espectador no tiene precio. Por malmeter, incluso llegó a decirle a Raquel que Javier y Alejandro habían nominado a Rosa dando ambos la misma razón, pero Alejandro no le había dado ningún punto a Rosa.
Julián y la panza
Me resultó llamativo que Sema saltase el martes en defensa de “mi marido” Julián y, sin embargo, anoche no dijera ni una palabra defendiendo a Liz. En primera fila comiendo pipas. Así siguió la bronca un Sema que quiere a Liz para lo suyo de los vídeos, pero no se arriesga a enemistarse con los poderosos miembros del ‘clan de la pipa’. En el otro bando, Javier sujetaba a Alejandro mientras este llamaba “falsa” por enésima vez a Laura. Craso error por dos razones: sujetando hace parecer más fuerte el enfrentamiento y nos hace correr el riesgo de quedarnos sin ver el espectáculo. Y eso sí que no. Los pacificadores que se vayan con Julián y aprovechen para reanimarlo de vez en cuando.

En esta ocasión era Laura la que tenía ganas de jarana. Al terminar la gala le decía a Belén, su nueva 'ami': “A esta (por Liz) la voy a coger por banda porque me he quedado con el gusanillo de decirle las cosas”. Precisamente el “gusanillo”, no podía haberse expresado de otra forma. No hubo de poner mucho empeño para lograr picar a Liz. Se tenían ganas y los gusanos sirvieron de ayuda. Normal teniendo en cuenta que eran nueve concursantes y a algunos les cayeron regalices o peluches.

A Rappel hicieron que le tirasen gusanitos de los de snack temiendo que le diera un paro cardiaco y se presentase allí la bruja que un día fue a su consulta y le dijo que aparecería en su último viaje, justo antes de desaparecer delante de sus narices, las de su ayudante y otras dos clientas. La teletransportación, que sale mucho más barata que el bonometro.

Por suerte, no murió Liz con los gusanos ni Rappel con gusanitos. Eso sí, los ‘elegidos’ se morían de la risa viéndolo en el plasma. Estos son Laura, Javier y Carlos, miembros del equipo de la puerta roja porque la audiencia así lo decidió a través de la App del programa. Esto sitúa a Javier como el segundo favorito de la audiencia. Dato a tener en cuenta, especialmente por ser uno de los nominados de esta semana.

El resto forman el equipo de la puerta negra, esa habitación siniestra de los escaques y las bañeras. Anoche el castigo fue decidido por los ‘elegidos’, lo cual se repetirá de una forma u otra durante la prueba semanal. El privilegio no se queda ahí porque Laura, Carlos y Javier (si se queda) tienen seguro que nominarán la semana próxima, ya que su parte de la prueba está superada de antemano.
Rappel y la panza
Salió Lucía y gracias a la innovación de los colores en los porcentajes sabemos que ella fue favorita para la expulsión durante toda la semana. En el VIP los galeros tienen más fuerza que nunca, pesando más ciertas influencias en la audiencia votante. No se puede utilizar la misma medida que un Gran Hermano convencional, por lo que resulta más difícil prever lo que sucederá. También sorprende que Lucía fuera la menos votada siete días antes y anoche obtuviera más votos que sus dos compañeros. Carlos fue el primer salvado y era recibido con alborozo a su regreso por Javier y Alejandro. Liz también le saludó con alegría. El rostro de Rosa y otros componentes del ‘clan de la pipa’ era un poema. La gesticulante Laura no pudo reprimir su sonrisa, no sé si por salvarse Carlos o porque Lucía todavía tuviera posibilidad de marcharse, como así sucedió.

El subconsciente traicionó a algunos de esos que tanto se esfuerzan en negar que haya grupos en la casa, así como su pertenencia a uno de ellos. El segundo paso no sería necesario ante el primero, pero la realidad demostraba anoche que hay grupos y pertenecen a uno de ellos aquellos que tanto lo niegan. Rosa decía sin ruborizarse: “Uno de cada grupo”, al ver que volvían de la sala de expulsiones primero Carlos y luego Julián. Algo parecido le pasó a Laura en su discusión con Liz cuando dijo que si veía en peligro a Julián nominaría al otro grupo. ¿Pero no negaban los grupos?

Lucía ha sido víctima de su contención durante esta semana, de lo cual tiene culpa en definitiva la información que aportan los vídeos en la sala de expulsiones. Tal vez la gala de anoche, más entretenida que las anteriores, haga reflexionar al programa sobre que no es necesario nominar a la cara y que los nominados vean vídeos antes de conocer la decisión de la audiencia votante. Sin esas innovaciones tuvimos un postgala de lujo, el mejor de la temporada, como ya dije antes. Por algo será.

Nos gustó la Lucía leal a su alianza con Belén y Carlos, no la que se mostró poco fiel con este último desde el jueves pasado. Preferimos a la Lucía batalladora antes que esa otra de esta semana, palmera del ‘clan del visillo’, antes ‘clan de la sopa’ y ahora reconvertido en ‘clan de la pipa’. Tampoco ayudó que estuviera nominada con Carlos, que en nuestra encuesta (127.000 votos) solo obtuvo un 6 % de los votos, y el vendepenas de Julián. Por cierto, patético el tonteo de Laura en la víspera, bailando subida en la cama de Julián, dejándose masajear por él y tumbándose en su cama (eso sí, encima del edredón).

Observatorio de nominaciones
Votos semana 4
Los votos quedaron así:

Laura > Liz (3), Javier (2) y Alejandro (1)
Javier > Charlotte (3), Rappel (2) y Rosa (1)
Carlos > Sema (3), Rappel (2) y Charlotte (1)
Charlotte > Raquel (3), Alejandro (2) y Javier (1)
Sema > Carlos (3), Belén (2) y Javier (1)
Julián > Javier (3), Alejandro (2) y Liz (1)
Rappel > Alejandro (3), Javier (2) y Charlotte (1)
Rosa > Charlotte (3), Javier (2) y Alejandro (1)
Raquel > Charlotte (3), Javier (2) y Alejandro (1)
Alejandro > Rappel (3), Charlotte (2) y Julián (1)
Liz > Belén (3), Laura (2) y Julián (1)
Belén > Liz (3), Sema (2) y Rosa (1)

Nominados Charlotte, Javier y Alejandro. Hablaba antes de la hipocresía de los que niegan la existencia de grupos al tiempo que acusan a los del grupo contrario que nominen en comandita. Pues bien, anoche se dio una sospechosa coincidencia de votos entre Rappel, Rosa y Raquel, las tres erres. Curiosamente, los tres dieron los mismos nombres y los tres nominaron a Javier con dos puntos. Si sumamos puntos, daban 7 puntos a Charlotte, 6 a Javier y 5 a Alejandro. Quien piense que es pura casualidad que dé un paso adelante y se calle. O sea, no.

De forma que los que acusan a los demás de estrategas son precisamente quienes pactan y sindican sus nominaciones. Hay también coincidencia en las nominaciones de Laura y Julián. Mismos nombres, con distintos puntos. Los votos de estos dos suman 5 puntos para Javier, 4 para Liz y 3 para Alejandro. Igual de sospechoso. Finalmente, Javier, Carlos y Alejandro coincidieron en los nombres de Charlotte y Rappel: 7 votos para Rappel y 6 para Charlotte entre los tres.

Es costumbre que nominen a la nueva, por lo que Charlotte fue anoche nombrada por 6 de sus compañeros. El mismo número de concursantes pronunció el nombre de Alejandro y uno más (7) el de Javier. Todos lo hicieron con celeridad, sin tantas dudas a la hora de dar los nombres y las razones como las semanas anteriores. Les esperaba el desagradable refrote en una panza grasienta, peluda y voluminosa. Aquellos lectores que no lo viesen anoche tengan precaución de hacerlo mientras realizan la ingesta de cualquier tipo de alimento. El vómito que le cayó a Charlotte puede quedarse en poca cosa.

Los más divinos fueron quienes decidieron aceptar el reto de la panza y jugar, convirtiéndose en buenos cómplices del espectador. Charlotte y Rappel soportaron estoicamente el momento. Bueno, Julián también, pero en su caso tiene menos mérito porque a poco estuvo de echarse un sueño aprovechando lo mullido de la superficie. Es lo que tiene estar vivo solo a medias, que te afecta todo una mierda.
Nominados semana 4
Moleskine del gato

La semana que viene se abre el balneario VIP y aparecerán por la casa de Guadalix famosos que nunca han estado allí para tener una estancia relajada y placentera. En las redes ya se hacen apuestas y a poco está de que se abran peticiones en Change.org para que vayan algunos VIP o no tanto. Makoke, Aguasantas, Gahona, una amante de Amador (a elegir), el entrenador de Sema y Aramís Fuster son algunos de los nombres que se manejan. Laura, Raquel, Rosa, Sema y Rappel estarán encantados de servirles.

También se hicieron anoche peticiones sobre lo que debían arrojar a los concursantes en las bañeras. Me quedo con esto dicho por mi querida Marta (GH 16): “Yo a Rappel le hubiera echado sus cartas… que bastante mierda tienen”. ¡Grande!

La madre de Sema acusaba a Fran de haber dicho “voy a nominar al gay”. A ver si me entero, que estoy bastante despistado sobre esto. ¿En qué quedamos? ¿Es o no una ofensa llamar a otro gay? Mi sentido común me dice que es una falta de respeto llamar “gay” a quien no lo es. Para algunos, molestarse por esto le hace a uno sospechoso de homofobia. Por utilizar otro ejemplo, si alguien dice que yo soy negro, no me molesta porque tenga nada en contra de los negros, sino porque no me gustan las mentiras. En el caso de Sema, llamarle “gay” es tan poco ofensivo (por ser real) como decir que Liz es negra o Julián está medio vivo. Ya en serio, todo depende del tono, que determina la intención o no de ofender.

Le decía Javi a Alejandro, hablando de Rappel: "No tiene nuestro target". Y Alejandro respondía contrariado: "¿Cómo?”. No se lo pongan tan difícil.