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Emocionante y divertido

¡Qué despiporre! La gala de anoche fue, a mi juicio, una de las más divertidas y desternillantes de la pequeña historia de Gran Hermano. El que se inventara ese añejo lema relacionado con la televisión que hablaba de los objetivos de "informar, formar y entretener" se dejó otros dos igualmente importantes, que son emocionar y, por supuesto, divertir. Anoche tuvimos sobradas muestras de ambas cosas, mucha emoción en todos y cada uno de los encuentros procurados entre concursantes y sus familiares o amigos, y divertimento a raudales en esos momentos irrepetibles, urdidos por unas mentes que han perdido parte del envaramiento de otros tiempos y saben plantear situaciones realmente desternillantes.
Fue total (como diría ese Germán que asiste silencioso a cada gala) ver a la pobre Chiqui (que cada vez me hace reír más, resultándome absolutamente imprescindible en el paisaje de esa casa) haciendo la maleta para un supuesto (e imposible) intercambio con Big Brother México. Ver como metía la ropa en la maleta como si fuera a tirarla al contenedor de la basura. Excitada y alborotada recogiendo todas sus pertenencias, incluso esa especie de santuario de recuerdos que preside el cabecero de su cama (corona de 'miss' y florido collar hawaiano entre otros), para al final descubrir que no era cierto y ver como su madre salía de dentro de una caja regalo rodeada del mariachi de rigor. Y la señora diciéndole a su hija que dejase ya la crema de cacao.
O ese Carlitos aleteando sus brazos como un controlador de aeropuerto, de esos que agitan las banderas delante del avión, para poder ver la proyección de una Gema cuasi virginal en la pared del dormitorio, con un perro que fue escuchar a Milá decir el nombre de Carlos y se puso alerta. Uno de los mejores momentos, sin duda. Luego el soldador demostró su discutible estilo cuando al entrar al dormitorio Gisela no le dijo nada sobre el animal, pero al llegar Iván no reparó en avisarle de que tuviera cuidado con el perro, que era muy desconfiado. Le faltó decir que igual le mordía, porque su perro sabe identificar muy bien a los irónicos, egoístas y prepotentes, aquellos que tienen coches caros, una casa con terraza y jacuzzi, o sea, la letanía que algunos se han aprendido y repiten sin cesar sobre el modelo.
O ese Palomares subiendo a la escala para llegar a abrazar a su novia en el balcón, que casi se desgracia de la emoción y se nos vierte al suelo malogrando la carrera de 'Los Julja'. Y Orlando ante la caseta de feria del adivino, que escondía en su interior a su guapísima hermana, una ocasión sin igual de haberla sacado de ahí y dejarla quedarse en la casa, ahora que se está quedando despoblada de mujeres. El encuentro telefónico de Liz fue de los más tristes y melancólicos, con una tía de la modelo que no paraba de hablar y parecía no querer comunicarla con su princesita, como ella llama a su hija.
El de Gisela, con su madre al otro lado del espejo, como en el cuento de Carroll, más prudente que la de Almudena, ya que solo le sugirió que siguiese conteniéndose en la comida en una escueta frase: "La zanahoria OK". Mensaje recibido, debió decir la canaria. Iván, por su parte, se lo pasó genial y no cabía en sí de gozo abrazando a sus tres amigos disfrazados de luchadores de sumo. Su sorpresa le motivó tanto que duró con la luz encendida (esa de la que tanto habla) hasta más tarde de las seis de la mañana, recuperando el tiempo perdido con un Orlando que ha vuelto a acompañarle en la madrugada.
Para Mirentxu el encuentro con su hijo, teóricamente metido dentro de un frigorífico, fue mucho más que un momento emotivo, suponiendo el conjunto definitivo de claves que necesitaba para desear quedarse en la casa. Tanto es así que nada más entrar al dormitorio ya tenía claro que no quería irse, aunque ya resultara tarde para intentar parar unas nominaciones que fueron bastardeadas una vez más por su iniciativa y petición de ser nominada. Al hijo de la donostiarra no se le enfriaron las ideas dentro de esa supuesta nevera, porque su discurso estaba perfectamente urdido, prestando en todo momento un interés bárbaro en que ella no perdiera ripio y se enterase de que sus hijos y nietos están encantados de verla por la tele. No es por darle crédito a algo dicho fuera de la casa por Ana (de los Toro de toda la vida), pero llamativo me parece que tampoco anoche dijera nadie una palabra de su marido, al que imagino principal interesado en que la abuela no vuelva hasta pasado reyes.
Las sorpresas tuvieron un telón de fondo de gran originalidad, al ser una de ellas tanto para Julito, a quien dejaban encontrarse con su familiar, como para el resto, engañados al hacerles creer que la familia volvía a crecer y entraba a estas alturas un nuevo concursante en la casa. Se trataba del hermano de Julito, que cambió eventualmente su nombre por el de Jonathan y su profesión por la de recepcionista de hotel. Nadie debía descubrir el engaño o su visita, que acabó poco más tarde de terminar la gala, hubiera finalizado antes de tiempo. Pero casi se equivoca precisamente cuando simulaba presentarse ante su hermano, que en respuesta al formal "yo soy Julito" tuvo que corregir con agilidad un "y yo issss... esto... Jonathan". Nadie se olió el tema y al final pudieron darse el deseado abrazo cuando Almudena, penúltima en nominar, era llamada al 'confe'.
Todo esto sucedía en medio de un par de tramas más, la expulsión de Nany y las nominaciones. Tan apretado fue el programa ayer que no hubo tiempo casi de entrevista, si bien la madrileña de Seseña, como acertadamente la presentó Milá, tampoco tenía mucho que contar. En apenas un rato fue desmontada su artificial relación con Orlando, tanto es así que a la pregunta de qué sentía más por su marcha de la casa de Guadalix, respondió que ver a Iván dentro y ella fuera, en lugar de referirse a su separación del chico con el que compartía juegos de cama y poco más. La despedida de ambos fue fría, y a pesar de todas las evidencias tampoco fueron capaces de reconocer que lo suyo se había limitado a una coincidencia de intereses, que ni siquiera ha tenido la pasión y el desenfreno sexual como excusa, porque tampoco se les ha visto poner mucho interés en ello. Ha sido la pareja más sin sal de la historia del programa, y diría que vi esta madrugada a Orlando más feliz que una perdiz tras haberse quitado de encima a esta chica.
El porcentaje de expulsión fue del 69,6%, el más alto de esta edición. Esto da cuenta de hasta qué punto Nany-Nani-Estefanía ha pasado con más pena que gloria por esta historia. Y ha sido así porque producen hastío y desagrado en buena parte de la audiencia estos personajes destructivos, que en lugar de plantear su propio juego y mantener con orgullo una vida propia dentro de la convivencia en grupo, viven a expensas de otro y amargados por los éxitos de los demás. Los envidiosos y resentidos capaces de demonizar a un concursante, fabulando contra él, mintiendo de forma enfermiza. Su capacidad de destrucción les hace finalmente autodestructivos, y son ellos mismos los que se cavan su propia fosa, enterrándose en ella mientras no cejan de acusar sin argumentos a aquel que considerarán siempre responsable de su fatal destino.
Por esto que cuento muchos han querido enterrar pronto a esta Nany, como hicieron antes con los anteriores expulsados de la casa nueva, toda una estirpe de concursante cenizo. He dicho siempre que entre ellos fue Carlos H. quien sembró esa semilla del odio hacia el otro, que los demás se han encargado de regar con esmero. Aunque entre todos quien más me llama la atención es esa Loli que ni siquiera regó nada por no levantarse de la cama. Es el personaje más siniestro y falaz que he conocido en todas las ediciones habidas hasta el momento. Su actitud en la gala de anoche lo dice todo, aunque también el papelón que está haciendo desde su expulsión, particularmente en el debate y el encuentro digital de ayer en esta misma web.
De las palabras que puso Loli por escrito ayer destaco que aún no se ha planteado si hará o no una portada de interviú, quiera el destino que ni se lo propongan. Parece de un cinismo sin límite que diga esto la 'cateta' (traducido por estrecha, de su lenguaje particular). Pero lo más indignante es que niegue haber comido de la despensa común durante los días que estuvo siguiendo una dieta blanda por prescripción facultativa. ¿Se puede ser más mentirosa? Si hay algo con lo que no puedo es con la mentira y, menos aún, con este tipo de mentira de semejante desvergüenza, siendo ella consciente de que todos hemos sido testigos de aquello que niega, como estoy seguro de que lo es. Hemos visto a 'la dolorosa' comer de su tupper y al rato ir a por unas galletas con nocilla, para dos o tres horas después, en la madrugada, levantarse a comer pan con nocilla de nuevo. Me da hasta vergüenza ver a alguien mentir de forma tan burda.
En cuanto a las nominaciones, anoche puede que viviéramos las últimas que marcaran esa tendencia de ver siempre a Iván en la palestra. Me arriesgo a decir que si este concursante supera este corte y es Gisela la expulsada del próximo martes (descarto a Mirentxu desde el momento que ha dejado de desear su marcha), el maño de adopción dejará de estar nominado, al menos en la próxima ocasión. Los nominados, como ya ha quedado claro para quien no lo conociera, fueron Gisela, Iván y Mirentxu. Como digo, si se completa el desmontaje del trío ('trieto', según Carlitos) de las tres brujitas (como las llamó Chiqui) estaremos ante un nuevo escenario, en el cual los cercanos a Iván empiezan a ser mayoría, o casi. Si tenemos en cuenta que Orlando tiene medio culo depositado en ese lado y Julito también ha hecho recientemente una tímida defensa del modelo, nos encontramos con que el 'clan de Mirentxu', la cuadrilla de limpiadores comandada por la cocinera, pueden empezar a perder su inmunidad. Pero, sobre todo, Carlitos se queda casi completamente solo, con el único apoyo del feriante que tiene en ese lado la otra mitad de su trasero. Ya se sabe que los tibios andan siempre con el culo entre dos sillas.
Ayer, coincidieron totalmente en sus nominaciones Carlitos y Gisela. Y parcialmente también tuvieron bastante coincidencia las nominaciones de Liz e Iván, por un lado; y Palomares con Julito, por otro. Solo uno de ellos se quedó con su marcador a cero, y ese fue el canario. Este destaca cada día más en el segundo plano donde decidió situarse desde su paso a la casa nueva. Se le puede acusar de falta de implicación, pero es quizá quien menos lesivo ha resultado hasta este momento con el resto de sus compañeros. Salvo sus veleidades por medio declararse a todas las chicas, no he visto en él maldad ni nada parecido a la negatividad de la que hablaba un poco más arriba. Y eso, está visto, tiene su premio.
[Dejo vídeo resumen de las nominaciones de anoche, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]