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Espiral negativa inducida

Mucho escribir largos textos para explicar lo que le pasa a la pareja formada por Ainhoa y Nico para que venga el señorito Pepe a resumirlo todo en tres palabras: espiral negativa inducida. Cosas como esta le hacen a uno tener la tentación de abandonar y seguir mirando con placer lo que pasa en esa casa de locos.
El tío es tan genial que a veces habla y hay que parar el vídeo, darle un poco para atrás, volver a escucharlo, pensar un poco, madurar su idea... para al final darse cuenta de lo acertado de su análisis. Otras veces hay que disfrutar de su ironía, lamentando que a menudo nadie le dé la réplica como es debido. En otras ocasiones tira uno la toalla porque o ni él mismo sabe lo que está diciendo, o se explica realmente mal (posiblemente es premeditado), o uno no alcanza su nivel, sencillamente.
Ya sé que esto provocará de nuevo comentarios como ese "tu hombre de los récords" (jamás dije tal cosa, le llamé "señor de los récords" en el comentario tras su aplastante triunfo en Gran Hermano siete), que me dijo alguien poco antes de ser eliminado de entre mis amistades del 'feisbuk'. Pero me da igual, Pepe (que hoy celebra onomástica) no va a compartir el premio conmigo y no tengo interés alguno en defenderle. Si acaso hay un interés en tenerle en la casa hasta el último día porque gracias a él he vuelto a divertirme mientras miro la ventanita. Por eso, ahora que queda ya poco, le agradezco a Vasile la idea, a Zeppelin su desarrollo (ha sido una gozada encontrarme con casi todos mis favoritos de casi todas las ediciones) y a Pepe su presencia. De no haber existido esta edición especial de reencuentros me habría quedado con un sabor de boca agridulce sobradamente resuelto ahora.
Pepe me sorprende hasta denominando la primera edición de forma tan acertada. "El Gran Hermano sin número", le llamó. ¿No me digan que no es para quitarse el sombrero? Pero hay muchas razones más para estarle agradecido. Él nos da siempre lo que queremos, y en esta ocasión especialmente. En su edición salió de la casa haciendo cumplir el sueño que teníamos entonces de que batiera el récord del mayor porcentaje de votos para ganar Gran Hermano. Lo habíamos conseguido nosotros con nuestros votos, pero suyo era el mérito de congregar tantas adhesiones. Pero es que, además, habíamos soñado con que al salir dijera que compartía el premio son su amigo cubano. Íntimamente pensábamos que no lo haría, pero eso no quitaba para seguir deseándolo. Pepe llegó al plató en pijama, saludó como un caballero a Mercedes Milá, soltó un par de ironías de las suyas y avisó que compartiría el premio con Dayron. Cuando Milá le avisa de que eso no es posible da un pase de pecho perfectamente ejecutado diciendo que entonces tendrían que invertir juntos en un negocio, o algo así. Había cumplido de nuevo nuestros sueños, haciendo otra vez lo que queríamos.
Tengo la teoría, quizá un tanto peregrina, de que Pepe se ha propuesto un reto para esta edición especial. Este no es otro que llevarse bien con todo el mundo, justo aquello en lo que no triunfó entonces, cuando ganó arrolladoramente teniendo un solo amigo de verdad en la casa y con casi todos los demás ferozmente en contra. Cuando Ana decía el otro día que Ainhoa y Nico estaban jugando a hacerse las víctimas para recabar adhesiones, como Pepe en su edición, este le aclaró que jamás jugó a victimizarse, y es totalmente cierto. Pero está claro que, por una razón u otra, tuvo a todos en su contra. Creo que ahora se ha propuesto intentar ganar a condición de simpatizar con todos y evitar ante todo la enemistad de sus compañeros. Y, por supuesto, sigue teniendo la deferencia de hacer lo que le reclamamos, dándonos gusto siempre. Es como un buen amante, el gigoló de Guadalix. Siempre atento y dejando satisfecho a sus clientes... quiero decir, espectadores.
Lo decía, mucho mejor que este torpe gato, Karmelina hace un par de días:

"Pepe sabe lo que queremos: que es la victoria. Él nos pide apoyo y a cambio nos da diversión. Es como cuando tú le pides a un 'broker' que invierta tu dinero y el te promete que te lo va a multiplicar, pero no examines como lo hace. Pepe nos da diversión, nos da temas para hablar (no hay mas que ver este blog), intenta ganar no solo para él y Raquel si no para todo el que le ve, nos hace partícipes de su juego y nos enseña sus armas. Esta vez la técnica es otra y él confía en que nosotros lo entendamos ya que el final es él mismo: diversión y victoria. No le pongamos las normas y más sabiendo que él no ve ni la tercera parte de lo que vemos nosotros con tropecientas cámaras vigilando".

Eso es así. Totalmente acertado. Cuando ayer Ainhoa decía de ella misma que "no podía haber una edición sin una amargada”, el madrileño le contesta de este modo: "Yo más bien utilizaría el término de espiral negativa inducida. Sin embargo, en alguna asignatura del boletín oficial estás bien de notas. En dibujo o gimnasia, por ejemplo. El problema es la media". Algo críptico, cargado de ironía y con un trasfondo de verdad, como acostumbra. La nota media sube con el dibujo y la gimnasia que practica en fiestas como la de anoche, con el Día del Padre como tema, en la cual se puso un escote vertiginoso y no paró de mover la cadera. Al mismo compás iban las tetas, todo hay que decirlo. Son armas de mujer, posiblemente. Algunas las usan y a otras ni puñetera falta que le hacen. Pero menudas armas tienen algunas. Calibre de primera, motor de repetición y, además, con silenciador.
Otras se guardan más las armas, o quizá hacen un uso más discreto y supuestamente inocente. No me termino de creer que Gema, la pequeña Gemita, ex del viudín, horrible cantaora de fandangos (si la escuchara Farina, ¡vaya sacrilegio!), haga la colada en bikini de forma accidental. Aquí el más tonto hace relojes, y algunos se encargan de desmontarlos. Y Gema, Gemita ex viudín, desmonta a cualquiera con algo tan sencillo como un dos piezas bien llevado, además de un poco de oportuna cirugía. Pero debo salir de este laberinto lleno de curvas en el que me he metido yo solito y no hay mejor forma que comentar la última bronca. Ayer mismo, en la casa de Guadalix. Es última y enésima, teniendo en común con casi todas las demás que no la pudimos ver.
Ironías de la vida. En la bronca de ayer tarde parece que Ainhoa llamó "hija de puta" a Chiqui. Precisamente esa expresión, el mencionado supuesto parentesco con la profesión de las cuatro letras. Lo mismo por lo que la pija choni de Alcorcón pedía la expulsión de Pepe, perdiendo la cabeza definitivamente. Debe ser que ella tiene la exclusiva de esa ofensa y le molesta que la utilicen otros para desgastarla, eso sin contar que Pepe no fue textual sino enrevesado, como a él le gusta. Si tuviéramos un poco más de mala intención pensaríamos que el dúo de malos malísimos han visto el martes que Ana y Chiqui se salvaron de primeras y ellos 'in extremis' y ahora van a degüello a por ellas. Nico combina los abrazos con puñaladas. Ayer mismo le decía a Ana: "Por el bien tuyo y mío no me hables nunca más. No me digas ni buenos días. Con los sentimientos de las personas no se juega. Hoy me has vomitado basura y anteayer era tu gran amor. Eres una falsa y lo que has hecho de atacar a una persona que abrazabas hace dos días es de barriobajera. Te puedes quedar con tus amigos". Esto narraba Viruete ayer en nuestro minutado, y despedía diciendo "a ver si la cosa sigue igual por la tarde". Igual de animada, se supone.
Y es que terminaré pensando que estos dos son tan imprescindibles como Pepe, porque también nos dan lo que pedimos. En este foro romano que parece a veces Gran Hermano necesitamos cristianos que mandar a los leones. No veas si entretiene eso. Además, Ainhoa me da la impresión de que se ha ganado más de una simpatía entre la audiencia cuando decía el otro día aquello de "soy una señora pero si te tengo que comer la polla te la como". ¿Cómo? Sí, ya sé que está sacado del contexto y así parece más bien hardcore, pero da lo mismo. La frase fue efectiva también dentro de la conversación, y parando la moviola se puede apreciar una media sonrisa fugaz en la cara de Nicola, italiano chalado que como cualquier hijo de vecino cambia el gesto cuando una tía buena le dice algo como eso. Aunque teniendo en cuenta la situación de cierto hambre que están pasando (no es para tanto) no sé si uno se hubiera inquietado un poco. La textualidad del verbo comer, en otros contextos tremendamente sexual, se me antoja peligrosa cuando falta la comida. No sé si me explico.
Siguiendo el tono que se me está cruzando hoy, no sé si porque es día festivo y he madrugado igualmente, los únicos que andan sobre los zancos como si lo hubieran hecho toda la vida son Orlando y Gema. Ya lo dice Pepe, igual hay que ser guaperas para hacer bien esta prueba. Aunque caerse se caen todos, razón por la cual está diseñada la prueba. Las imágenes de caídas son del gusto de la audiencia desde el cine mudo, y mucho antes. Nunca me he terminado de explicar por qué los hermanos Lumière no cambiaron los planos de la salida de los obreros de la fábrica, aburrido argumento para hacer historia en el mundo del cine, por una colección de 'vídeos de primera', señoras cayéndose al bailar en una boda, monaguillos tropezando con el cirio en la mano (la vela, me refiero, ya está bien de mentes sucias) y niños japoneses a ostia limpia. Esto de las caídas da luego unos vídeomontajes que hacen mucha risa.
Gema (hoy la estoy sacando del velado ostracismo a la que la he venido sometiendo durante más de una semana) sigue mosqueada con su tabaco y afirma que a partir de ahora empezará a contar cada día cuántos cigarrillos deja en la bolsa. ¿A qué esperas, muchacha? Que si te descuidas te vas a quedar sin la muestra. Nico y Ainhoa provocan tocando el suelo con los pies para hacer saltar a sus compañeros, conscientes de que superar la prueba no puede depender de eso solamente porque es imposible no caerse varias veces en el día. Silvia aparca su crispante sonrisa perpetua para decir su primera cosa sensata desde que entrase en la casa: "Nico es un tío raro, se le va mogollón la pinza".
Jorge se acaba de obsesionar con el disfraz de cazador y de pato, hasta el punto de que le ha quitado el símil a Pepe y ya no lo suelta. Afortunadamente, el maño ha recabado información, como le reclamaba ayer, y no se cree las mentiras que le contaron Ainhoa y Nico en la sala de expulsiones sobre Chiqui. Esta concursante y Ana siguen su guerra particular, confirmando eso que dice Jorge de que una es la peor enemiga de la otra. Y Raquel, ¿qué decir de Raquel? Ella sigue siendo testigo privilegiado y no tan accidental de todo lo que sucede allí. Envidio a Raquel por ello más que a Donald Trump por su fortuna. Y ya, que para ser día de fiesta no está mal del todo.
[Recuerda que puedes votar por última vez a tu pareja favorita para hacerla finalista. También puedes seguir haciendo preguntas al gato en esta página].