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Gran Hermano: Lección número 1

Una suerte de ciclogénesis explosiva se desató en la casa con antelación a la anunciada en nuestro país. Fue la madrugada del jueves al viernes, terminada la fiesta hippy que les habían montado en esta ocasión. Durante el día, Pepe había estado cabizbajo y pensativo, recluido todo el tiempo posible en su particular rincón de pensar, ese ángulo muerto para las cámaras en la sala del jacuzzi. Varios comportamientos de sus aliados en el concurso le habían contrariado. Por la mañana una discusión a cuenta de un desodorante de roll-on, propiedad de Ainhoa, que apareció entre las pertenencias de Melania. Esta dijo que se había tratado de un error, aunque algunos malpensados nos inclinemos a creer que fue una táctica más para enervar al contrario. Por la tarde lo había rematado una discusión más por la comida, auténtico clásico en Gran Hermano.
Diría que la intuición de Pepe fue más allá y supo leer la situación tan bien como para darse cuenta de que había perdido la confianza de Ainhoa, que como contamos en la última entrada de este blog se había decidido a jugar, particularmente en contra del inventor del 'nominator'. Al final del día, Ainhoa se decidía a ir a hablar con Pepe, y así lo hizo. De entre lo que nos permitió ver nuestro querido realizador de las madrugadas, que en este caso fue bastante, pudimos asistir a una auténtica lección de cómo debe comportarse un concursante de Gran Hermano. La lección fue impartida por Pepe y merece ser impresa y depositada en la cabecera de la cama de todos cuantos aspiren en estos momentos a ser protagonistas de este programa en próximas ediciones. Pocas veces he visto a un concursante hablar tan claro, completamente a calzón quitado, con una sinceridad hiriente incluso. Eso sí, atendiendo a sus argumentos parece más fácil llegar a ganar el concurso, y siempre sin dañar a nadie, simplemente obrando con cautela e intentando no perjudicarse uno mismo.
Dado el interés que a ojos de este gato apasionado tuvo la referida conversación, me permito dedicar casi en exclusiva este escrito de hoy a transcribir partes importantes de la misma, añadiendo algunos comentarios concretos, particularmente sobre la réplica de Ainhoa. Ella era en este caso una alumna que en un principio responde a Pepe con lugares comunes y reflexiones que no conducen a nada y demuestran lo poco que le está llegando el mensaje, para al final terminar callando y dejar que hable el maestro. Y el maestro habló. «Yo no entiendo la lógica de lo que ha pasado allí. Cuando veo como se os estaban escapando vivos, y todo para tratar de convencer a unas personas que tienen una relación de hace tiempo fuera con otras dos. ¿De verdad pensáis que tenéis ese poder de convicción? (...) ¿Te acuerdas de dónde estamos? Si ya has conseguido que Amor te reconozca el tema para qué la afrenta luego aquí y conseguir que se desdiga. Si te lo ha dicho y ya está grabado, ¿para qué sigues? (...) Tampoco es que hayáis matado a nadie, ni muchísimo menos, e igual hasta os ha venido bien. Pero es la única pareja que no os puede adelantar. Medid mucho las palabras cuando habléis con ellos».
Es lo primero que les escuchamos hablar, después de un rato sufriendo porque vemos partes de la acción mucho menos interesantes. Ainhoa le dice a Pepe que igual ellos no le convienen, a lo que este responde: «Pero ¿en qué me podéis convenir a mí vosotros? Si yo estoy en el peor sitio que se puede estar en un Gran Hermano, que es en el equipo más grande. Y cada día, encima, nos hacemos más machotes. Así no se puede ser en la vida real, porque tú en la vida real te contienes. Cuando estás en un trabajo y cuando estás en muchas situaciones, te contienes. Como todo el mundo». Entonces ella asegura ser así también en su trabajo, deteniéndose en contar asuntos domésticos sobre su relación con el encargado de la empresa para la que trabaja que no tienen mayor interés. «Tú estás satisfecha de ser como eres, bien. Pero al final te van a ganar una niñata y un tibio», le señala Pepe, haciendo aparecer por primera vez la perfecta definición de Melania y Piero. Ainhoa interrumpe diciendo que ya le ganó Fresita y que el dinero no lo es todo, consiguiendo la intervención más encendida y visceral de su contertulio: «El dinero no lo es todo, y ya está bien con decir que el dinero no lo es todo, que aquí el único que ha repartido el premio soy yo. Yo, que soy el malo. Ya estoy hasta los cojones de que salga esa conversación en todos lados, de "porqué yo soy así, porque para mí el dinero no es importante", pues demostradlo».
Ainhoa habla de sus seis hermanos y la situación familiar por la que le vendría bien el premio, y Pepe le recomienda que piense en eso y busque motivaciones para intentar ganar: «Yo mañana hago la compra de macarrones y tomate frito, y comemos macarrones con tomate frito, que no es mierda (...) La pasta la sabe cocer todo el mundo (...) Pero no volváis siempre a lo mismo. Discute a tu favor, que yo recuerde mi primera semana fue buena (...) Lo que pasa es que aquí son habas contadas, aquí no paran de repetir clichés, uno detrás de otro. Es que la gente es lo menos original del mundo: "yo soy como soy, yo voy de frente, a mí no me importa el dinero, yo estoy aquí por la experiencia"». Se han levantado porque la de Alcorcón quiere fumar, y Pepe sigue con su lección magistral: «La situación hasta hoy creo, sinceramente, que era ideal (...) Otra vez te digo lo mismo, la gente no graba la prueba, o sea, cuando salen los resúmenes no sale la prueba, salen las conversaciones, salen vuestros cuchicheos. Que yo no sé lo que cuchicheáis... que debe ser muy interesante (imita un cuchicheo), y al día siguiente (nuevamente imita un cuchicheo), pero ahora al revés". Y es que dices... macho. A lo mejor estoy equivocado, pero creo que no. Fíate más de tus instintos, que la semana pasada te fue bien confiando en tu instinto. La semana pasada tú tiraste de la pareja, y eso me juego lo que quieras».
Ainhoa insiste en los lugares comunes y afirma no poderse quedar quieta ante los actos de los demás. Pepe responde: «Yo te recomendaría que no hicieras nada. ¿Te acuerdas cuando me cogió la Coca-cola? Yo la miraba y me reía. Te aseguro que eso la preocupó mucho más. Y te vuelvo a decir lo mismo: tú tienes seis hermanos, y tienes una madre y un padre a los que ayudar. Pues tienes que pensar en eso, no pienses en que te ha cogido el desodorante, tía. No pienses en que te han dejado sin tu tableta de chocolate, piensa en tus problemas fuera. No es cuestión de no vivir amargada, es cuestión de ser más ladina. Ataca cuando llegue el momento, espera un poco. Lo primero que tienes que hacer es, viendo lo analista que eres, antes de hacer nada pensártelo. Párate diez o doce segundos a pensar». A Ainhoa le gusta discutir, dice que eso le motiva, lo que no comprende es que el problema está en cómo, cuándo y con quién se discute, según le señala Pepe: «Pero es que a lo mejor se puede discutir por cosas coherentes, no sé, por cosas de la prueba. Y a lo mejor se puede discutir delante de la gente, que es donde hay que discutir. Es donde tú tiraste de la pareja, actuando delante de la gente, cuando hubo una persona que se dio la vuelta dos veces. Y no detrás, porque detrás ¿de qué te vale? ¿Qué vas a convencer a Amor y Andalla? Con vuestra fabulosa capacidad de convicción. Algo acojonante, vamos, que se van a dar cuenta de que estaban equivocados, y gracias a lo que habéis dicho ya van a cambiar su visión».
Ainhoa aduce que son unos falsos. «Pero vamos a ver, es que no es cuestión de que sean unos falsos. Ellos tienen una visión que yo, perdóname que te diga, puedo entender la lógica de lo que están diciendo. Con que se conozcan de su edición, solamente, y no se llevaran mal. No sé con quién te llevabas bien de tu edición, pero si te lo meten aquí y le critican, dirías "sí, pero es mi amigo". E intentarías darle la vuelta al argumento de quien le está metiendo los dedos, que es lo que están haciendo con vosotros. Que quieren estar ahí durmiendo todo el día: ¡bendito sea Dios!», continúa Pepe en un discurso impecable hasta que les interrumpen Nico y Raquel. Ambos se van a dormir y los dos protagonistas retoman la charla cuando estos se han ido. «Ya está, no le des más vueltas. Si yo estaba molesto primero por mí. Soy quien más me enfado, porque soy al que más caso hago aquí (...) Yo no pasé más nervios en mi Gran Hermano que el otro día. En tres meses no pasé tantos nervios. Porque entonces tenía siempre certeza (...) Y eso me cabrea, porque además yo no estoy solo sino que hay otra persona conmigo que se está jugando mucho dinero (Raquel) (...) Pero si... joder.... tienes la suerte, o tenemos la suerte, de contar dos, cuatro, seis personas, teniendo un poco de apoyo unos con otros. Es que no entiendo esas guerras personales que hacéis. Sobre todo en la semana donde habéis conseguido darle la vuelta a la tortilla. Es que no lo entiendo, y mira que me esperaba esto, porque la gente mete la pata siempre cuando le van bien las cosas».
«¿Que es mi manera de entender el juego? Pues sí, es mi manera de entenderlo. Pero es que también uno acaba un poco harto de cómo te envuelve el personaje. Vale, yo he creado el personaje, yo he hecho la historia de jugador, de tal, de no sé qué... pero macho, hay cosas que se caen por su propio peso. Que yo aquí no estoy teniendo ninguna mala intención con vosotros. Y no me estoy hundiendo, pero me estoy tirando chinitas que no tenía por qué tirarme. Yo no sé dónde vais a llegar». Ainhoa dice, entre bromas y veras, que le va a ganar. «Bueno, vale, sobre todo por lo bien que lo estáis haciendo. Si no te digo que no, pero me desquicias. Y el otro (Nico), que también le tengo un cariño de cojones, es que hoy no he podido ni hablar con él. Porque veo que es un tío de puta madre, al que interesa conocer fuera, pero aquí es para matarlo. Y si encima es tu pareja es para rematarlo. Porque cuando no mete la pata el uno la mete la otra. Podíais apoyaros un poco, y no pensar que todo el mundo es gilipollas. ¿Cómo vais a convencerles? ¿Qué buscabais con esa discusión? En el fondo te estoy diciendo que intentes ser peor de lo que eres». Ainhoa reconoce que pierde los papeles pero le da rabia que se rían de ella, Pepe vuelve a mencionar a Melania y Piero de igual forma que antes: «Una niñata y un tibio se están descojonando de vosotros. Es que es así. Cambia, cambia. Cambia el juego, cambia la manera, cambia la historia. ¡Cambia! Prueba otra cosa, no te estoy diciendo que la inventes ni que la busques, ni que hagas un análisis de la hostia».
Se han cambiado a otro lugar del salón. Ainhoa dice que tiene un problema, y no es otro que piensa demasiado. Me recordó a aquel Carlos Hoya que decía "pienso todo el día, por el día y por la noche, no paro de pensar", provocando la hilaridad en la concurrencia, excepto en la pobre Gisela, que aún le hacía ojitos. A Pepe no hay quien le pare: «Y sale por donde toque la vuelta, ¿no? O sea, piensas mucho y donde pares dices... ehhhh... está va a ser. Cuando lo mires desde fuera, y digas "he discutido por una tableta de chocolate, he discutido porque ayer quería dividir los macarrones y hoy ya no quiero dividirlos, al día siguiente los quería volver a separar, pero al día siguiente no. Al día siguiente dije que iba a separar los macarrones pero al día siguiente no", dándole vueltas a lo mismo. Pero si esta semana os ha ido bien, es para pensar ¿qué hice bien esta semana? ¿en qué se diferencia esta semana de la anterior? Pensar en que igual tenéis una progresión ascendente continua, que igual la semana anterior estuvisteis a punto de estar salvados. Puede ser. Todo eso es en lo que debes pensar».
«Tía, ponte las pilas, y pónselas al otro. Te escucha y luego hace lo que le sale de la polla, porque es un tío fantástico pero me jode lo que está haciendo. Sé que las cosas le molestan y le duelen. Por eso reacciona como reacciona, que es como un pesado. Es como mi abuela (...) Es el padre, y como se ha hecho la figura del padre para todos, pues ya nos creemos con derecho a que nos haga de comer, que nos cuide y tal. Él mismo se está perjudicando por repetitivo (...) Con Almudena, me juego la vida de que te basta media palabra y una mirada, y te dice "vale". Con él tienes que hablar media hora (de nuevo imita un cuchicheo). Es lo que no entiende él que a veces estáis cada uno con un remo y estáis navegando en círculo. Lo que no podéis hacer es navegar en círculo (...) Somos cinco ya, nada más ¿eh? Son tres que salva el público, pues dos que quedan nominados. O sea, no hay más. Y en ese juego, puedes jugar con la tranquilidad de que estás salvada esta semana. Te quedan una o dos semanas, juega con esa posibilidad. Pregúntate por qué pasan las cosas. Aunque igual estoy dando palos de ciego y estamos más muertos que muertos. Pero yo creo que no. Eres tonta, en serio. Eres una tía de puta madre. Saltas cuando al otro le meten les dedos, que me parece cojonudo, es un gesto que me encanta. Pero no os tiréis piedras contra vosotros mismos continuamente».
Ainhoa habla de cuando abandonó su edición y de lo mucho que echó de menos el no tener problemas reales y que todos los problemas en la vida fueran como los que hay dentro de esa casa. «¿Y eso dónde te lo has dejado, en casa? ¿Dónde te has dejado eso? El "anda que no es una suerte no tener problemas reales y que todos los problemas sean estos". ¿Dónde lo has dejado?, tía». Siguen hablando de la actitud de cada uno, de que Nico tiene más problemas para manejar los conceptos que Andalla, siendo los dos extranjeros. Hablan de la discusión de la tarde en el dormitorio y recuerdan una vez más el enfrentamiento de Melania y Ainhoa la tarde de la penúltima gala, que terminó con la participación de Inma. Pepe dice sobre esto: «A mí personalmente me ganaste ahí, en ese momento. Porque... (sonríe abiertamente) el momento "tú cállate, zorra". Yo digo... buah... qué pasada, ¿no? Digo, y espérate que se va para ellas. Se va a liar la del pulpo. Debemos de empezar a pensar lo que hay fuera». Analizan después lo que deben estar defendiendo los compañeros ex concursantes fuera y, según un breve resumen que nos mostraron anoche en el debate, terminaron abrazándose y disculpándose ambos.
Hasta aquí la primera lección. Me da la impresión de que la segunda tocaba anoche mismo, también tras una fiesta. En este caso era fiesta del día de Andalucía, con rebujito y pescaíto frito. Pero nuestro amigo realizador volvió a preferir el plano de gente durmiendo. ¡Maldición! Sobre todo lo demás que dio de sí el fin de semana tendremos tiempo de comentar a partir de mañana. Hoy tenía que recuperar esta conversación que la pausa del pasado viernes me impidió comentar. Solo añadir que en el debate nos contaron que mañana entran más parejas. De momento una más, supongo. De cuenta atrás nada, esto no lo apaga ni la tormenta perfecta.
[Dejo cartelera, con un Nico buscando su libertad. Puedes votar por tu pareja preferida para que sea inmune a la expulsión. También puedes seguir haciendo preguntas al gato en esta página].
Nicola en la casa de GH