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Mucha espuma y poco chocolate

Liz definió a Julito de esta forma: "Mucha espuma y poco chocolate". La frase es un acierto de definición, y personalmente no la había escuchado nunca. Yo hubiera dicho "Mucho ruido y pocas nueces", como la obra de Shakespeare. Ambas expresiones serían válidas no solamente para Julito, sino también para otros habitantes de este Gran Hermano, como por ejemplo Carlitos, expulsado ayer.
Pienso que se ha magnificado el engaño del matrimonio, que ciertamente supieron llevar con bastante acierto, aunque también es verdad que se aprovecharon de la torpeza y falta de atención de algunos, como es el caso de un Orlando incapaz de ver más allá de sus narices. Con compañeros como este hubieran podido 'jincar' encima de la mesa del comedor sin que sospecharan nada. En cualquier caso, todo lo bien que llevaron el encargo de su engaño lo tiraron después por la borda al resultar expulsada Gema en una temprana nominación. Su marido, el 'viudín' de Guadalix, nuestro 'Pantojo' particular, ha aguantado dentro de la casa justo hasta resultar nominado.
Durante las seis semanas que Carlos Fernández pasó en la casa sin Gema, vimos a un concursante que poco a poco se iba relajando, mostrando mejor humor cada día, llegando a ser el primero que captó el mensaje de la audiencia, evidente desde el punto y hora que veían volver a Iván de la sala de expulsión cada semana. Pero no por evidente su mérito es menor, ya que fue el primero al que escuché hacer estas dos observaciones: parece que la audiencia está pudiendo ver las cosas de forma diferente a como las apreciamos algunos aquí dentro, en primer lugar; y además puede que estemos beneficiando a Iván al intentar aislarlo y posicionarnos todos en su contra, como segunda conclusión. Estos dos pensamientos que pongo en su boca eran acertados, lo cual no sirvió para verle un cambio importante en su actitud, aunque es cierto que pareció relajar un tanto su odio visceral hacia ese concursante sobre el que parecía girar toda su vida en la casa.
Anoche, por el contrario, volvió a incidir en el error, insistiendo en la idea de que Iván no ha pedido nunca perdón, la misma que pudo escuchar contar al modelo la semana pasada como el reproche que le había hecho Gisela en su despedida en privado. Lo que no ha podido escuchar el ayer expulsado ha sido el rosario de matizaciones y rectificaciones hechas por esta ex concursante. A diferencia de su tocayo Carlos Hoya, este no enterró el hacha de guerra tras su salida, ni siquiera fue capaz de responder a la reflexión que le hacía Mercedes Milá, más guapa que nunca anoche, sobre que han ido saliendo todos, uno a uno, e Iván está ahí dentro, y cada vez con una mejor y más cómoda posición, ahora que por segunda semana consecutiva descansa de la nominación.
Lo peor que se puede decir de Carlitos es que no hay mucho que decir. Este no aguanta ni media entrevista, y anoche me hizo sufrir comprobar como quedaban tres cuartos de hora de programa y Milá aún tenía por delante todo ese tiempo con el de Sant Vicenç dels Horts sentado a su lado. Afortunadamente había otros argumentos que ocuparon su tiempo, como la trama de la repesca, y también echaron mano de una conexión entre el expulsado y su mujer, que acababa de entrar en la reabierta y refundada casa vieja. Ahí vimos el anverso de la moneda, ya que en este caso la que se deshacía en lágrimas era Gema en lugar de su pareja, y además ella no tenía a mano las carísimas gafas antifaz de Palomares.
La verdad es que la expulsión de Carlitos tenía el morbo de ver como se cruzaba con Gema, uno saliendo y la otra regresando. Aunque no creo que esto justifique el alto porcentaje con el que se debió producir ayer su salida, aunque nos debemos guiar por los porcentajes ciegos ofrecidos en el debate ya que anoche no nos dieron ese dato. El domingo Carlos F. tenía casi un 80% de los votos, lo cual es mucho. Aparte de ese odio tan dañino, tanto para quien lo siente como para los que hemos sido testigos del mismo, observadores contagiados de tanto negativismo y resentimiento sin sentido, este concursante no ha merecido un castigo tan ejemplar. Por esto se me ocurre que realmente haya recibido un castigo derivado de su propia esposa, o incluso de los que fueron sus amigos en la casa, que están dando fuera ese espectáculo tan poco edificante de tirarse los trastos a la cabeza, con graves acusaciones como las hechas por Gisela esta última semana. El argumento de que Iván se ha peleado en la casa más que nadie se podía extrapolar a lo sucedido fuera, con un Carlos que no se habla con una de sus mejores amigas en la casa, de la que ni siquiera se despide al terminar la gala de la pasada semana.
En cuanto a las nominaciones, como había previsto ayer este gato observador, fueron completamente normales, y aún así nos sorprendió que Iván no resultara nominado tampoco así. Influyó en ello la reconciliación entre Liz e Iván, que no habíamos podido ver en el directo y nos habían reservado para la gala tras varios días de ver insistentemente la discusión de ambos. Es probablemente la bronca más repetida de la historia de Gran Hermano, sobre todo teniendo en cuenta que fue el pasado viernes, y en la gala de ayer nos volvían a ofrecer un resumen. El caso es que tras el bonito abrazo entre los dos contendientes, a cual más cabezota, los grupos se volvían a redefinir en la casa, lo cual se trasladó a las nominaciones. En este juego de equilibrios, especialmente destacado en la nominación de anoche, es especialmente delicado el papel desempeñado por Orlando y la propia Liz.
La alianza entre Iván, Almudena y Liz parece muy estable, lo mismo que sucede con el 'clan de la fregona' formado por Mirentxu, Palomares y Julito. En medio se podría encontrar un Orlando que se ha llevado bien con casi todo el mundo, lo cual se corresponde con su personalidad amable y enemiga de los problemas. Es cierto que no tiene un buen feeling con Mirentxu, pero con los demás ha tenido un buen trato siempre. A pesar de esto, ayer recibió nominaciones de uno y otro lado, ya que Liz no puede nominar a Mirentxu, después de tanto insistir estos días en la idea de que es ella a quien más quiere. Pero la gran sorpresa no fue la nominación de Liz a Orlando con dos puntos, sino precisamente la de Mirentxu a la propia Liz, con la menor de las puntuaciones en este caso.
Mirentxu también ha repetido hasta la saciedad que quiere mucho a Liz, a pesar de lo cual ayer decide meterle un punto en sus nominaciones, eligiéndola a ella en lugar de a Orlando, a quien ha nominado en varias ocasiones y con el que tampoco ella tiene una relación fluida. No cambió nada esta extraña decisión de la más longeva de la casa, ya que en caso de haberse decantado por el feriante este habría obtenido cinco puntos y la dominicana tres, en lugar de los cuatro y uno que tuvieron, en todo caso insuficientes para que se temiera que fueran a estar ambos en la terna de nominados. Más cerca estuvo Palomares (con cinco puntos), aunque igualmente quedó fuera, y el propio Iván libró esta vez por la mínima, al recibir siete puntos. Los nominados fueron Mirentxu (con nueve puntos), junto con Almudena y Julito (ocho puntos cada uno).
Interesante me parece el dato de que Orlando nominó de forma inequívoca en el grupo de Iván, incluso repartiendo sus puntos exactamente igual que este (Mirentxu, Julito y Palomares). Casi igual nominó Almudena (Mirentxu, Palomares y Julito), y Liz optó por dar su máxima puntuación a Julito, aclarando sin pudor alguno que desea ponerlo en la palestra, dando sus dos puntos a Orlando (al que ronea de forma insistente estos días) y el solitario punto para Palomares. Por su parte, Julito y Palomares casi coinciden también, salvo en que el primero le reserva su máxima puntuación a Iván y su amigo a Almudena, dando los dos el punto a Orlando. Y Mirentxu, como ya he comentado, le da sus puntos a Almudena, Iván y Liz, no correspondiendo a esta, que no la ha nominado nunca. Lo curioso es que la explicación de la 'yaya' es que "se va estrechando el círculo", como si los demás fuéramos tontos y no pudiéramos darnos cuenta de que falta Orlando.
Aunque hay otra lectura de las nominaciones que me parece igualmente interesante. Si prescindimos del dato de las puntuaciones otorgadas y solamente atendemos al número de compañeros que nominaron a cada uno de ellos, tenemos que Liz es la que se está mostrando como mejor jugadora, al ser nombrada ayer solamente una vez. Tres compañeros nombraron a Orlando, Iván y Almudena, resultando solo nominada la pequeña. Y, finalmente, cuatro compañeros incluyeron entre sus nominados a Mirentxu y Julito. Teniendo este dato en cuenta estos dos últimos serían los menos queridos en la casa, aunque si miramos los primeros resultados de nuestra encuesta, tras los primeros mil votos el 56% de los encuestados se decantan por Mirentxu, un 39% por Chiqui y solamente el 5% restante por Julito.
No hace falta ni mencionar las ventajas que, según este gato, tendría la expulsión de Mirentxu, la cual poco más puede ofrecer en esta experiencia y, sin embargo, nos dejaría ver a sus nietos adoptivos liberados de su yugo opresor, del mismo modo que este sería levantado para el resto de habitantes. Además, el drama al que asistiríamos el martes próximo sería inigualable, con un Palomares posiblemente más sobreactuado que nunca, convirtiendo esa expulsión en un auténtico drama. Mirentxu volvería a su casa, justo en la víspera del día de Nochebuena, y así cumpliría su objetivo declarado de pasar esas fechas al lado de su hija Susana, con quien pudo hablar anoche por teléfono, y el resto de su familia. Incluso con el 'aita', su marido, por quien tampoco ayer preguntó y tuvo que ser su hija quien le contase que estaba bien.
Y termino con lo de la repesca. Anoche lmedina planteaba como conjetura que la elección de la ex concursante que vuelva a incorporarse al juego la realizarían las ovejas que tienen como compañía Gema, Ana y Eva. Incluso llegaba a decir, entre bromas y veras, que podría tener que ver con la cantidad de leche que ordeñe cada una. Podría ser cualquier cosa, y a lo mejor haríamos bien en ponernos en el más absurdo de los supuestos si lo que pretendemos es acertar. Las tres más votadas fueron aquellas que poníamos en la parte superior de nuestra imagen de ayer, lo cual era precisamente una velada apuesta. Todo indica que la decisión final no estará en nuestras manos sino, como digo, en las de las ovejas, precisamente tres, que han venido a ocupar el sitio de las gallinas.
Toca decir, por tanto, que sea lo que el mamífero ungulado (y rumiante) quiera. O todo lo contrario. El caso es que en el momento que viven en la casa de al lado se me antoja un sacrilegio que entrara Ana Toro y sus locuras cada vez menos graciosas. La perspectiva que tienen por delante es tan plácida que no hace gracia una intromisión como esta, ahora que se pueden quitar de encima a esa habitante que permanece en la cama casi doce horas diarias (y del tirón), aunque solamente duerma unas pocas, lo cual la hace acreedora de un premio que disputaría a Loli, la otra gran experta en desgastar el colchón.
Ni Gema ni Eva perturbarían tanto la paz y el buen rollo de esa casa, aunque por muchas razones creo que sería esta última la que debería entrar. La principal es que ella nunca ha estado allí, por lo cual me parece injusto que tuviera una segunda oportunidad de ser concursante de pleno derecho Gema, en lugar de darle la primera oportunidad a la vaquera gallega, que además tuvo tan temprano fin, teniendo que abandonar esta aventura sin que apenas pudiéramos llegar a conocerla.
Aunque ahora nuestra batalla está en otro lado, y esta vez es casi una labor humanitaria. Devolvamos a Mirentxu a su hábitat, dejemos que vuelva a probar chocolate del caro y pueda dormir por fin todas las horas que desee. Le vamos a hacer un bien, por humanidad.
[Dejo vídeo con el momento de la expulsión de Carlitos, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]