Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Rosa, Raquel y Rappel pactan para repartir sus apoyos

Rosatelecinco.es
Cuando anoche vimos posicionarse a los concursantes por uno de los nominados llamó la atención que Lucía y Javier tuvieran más apoyos de los que cabía esperar. Raquel se puso en la fila de Lucía y Rosa en la de Javier. Habría apostado que ambas estarían apoyando a Julius, tal y como hizo Rappel. El posicionamiento de estos tres concursantes no fue improvisado, sino que responde a un pacto previo al que habían llegado durante la emisión del programa nocturno de ayer. Sin valorar la intención de ese pacto, está claro que los posicionamientos transmitieron una errónea sensación de equilibrio de fuerzas, aparte de convertir esa decisión en un auténtico paripé.

Rappel ya había avisado de que apoyaría a Julius, salvo que Lucía se quedase sin apoyos. Conoce a Lucía de fuera y no quería verla sola en esa circunstancia, pero valora más a Julius en la convivencia. Algo parecido había adelantado que haría Carlos, aunque finalmente se puso inequívocamente del lado de Lucía, detrás de Belén. Digamos que estos dos apoyos de Lucía fueron reales y no forzados, igual que lo fueron los de Liz y Alejandro para Javier. En ambas filas se posicionaron Raquel y Rosa, apoyando respectivamente a Lucía y Javier. El único criterio fue que Rosa no estuviera junto a Carlos.

Los apoyos de Julius sí fueron todos sinceros. Laura, Julián, Rappel y Sema se pusieron de su lado. Cuatro concursantes apoyando a Julius y tres a los otros dos nominados. Una igualdad de fuerzas más falsa que un euro de madera. El pacto entre Rosa, Raquel y Rappel tenía el objetivo de dar esa sensación de grupo, lo cual supone un engaño para el espectador. La realidad se pudo ver justo después de terminado el programa. En la habitación de los pájaros tenía lugar el aquelarre tradicional, con la diferencia de que en este caso habían reclamado la presencia de Belén para ponerla en un aprieto y evidenciar su poca personalidad.

Belén debió defender a los suyos. En lugar de eso prefirió guardar silencio, cuando no negaba la existencia de un grupo. Belén negó ayer tres veces, como Pedro, y sin que cantase el gallo ni nada. El habitual aquelarre nocturno, con Julián como principal orquestador, demuestra que la unidad y el equilibrio que quisieron vender durante los posicionamientos es un paripé, como digo. ¿Con qué intención? Pienso que Raquel y Rosa quisieron quedar bien ante la audiencia, evitando el desgaste de apoyar sinceramente a uno u otro. Imaginemos que se ponen del lado de Julius y es expulsado el jueves. De este modo evitan ser asociadas al perdedor, porque ellas repartieron sus apoyos para que la cosa estuviera equilibrada.

Precisamente, esta falta de definición es lo que más está perjudicando a Raquel y Rosa, aparte de su escaso protagonismo. Parece como si pretendieran no existir para así durar lo máximo posible en el concurso. De momento, Raquel lo está haciendo de forma magistral, ya que casi siempre anda desaparecida. Es como si no existiera, incluso cuando está presente, pero silenciosa y evitando participar en la conversación. Y cuando decide reclamar su cuota de protagonismo, enseñando el culo a la luna llena porque da buena suerte, no termina de rematar al evitar que lo veamos.
Posicionamientos
El pacto entre Rosa, Raquel y Rappel convierte los posicionamientos en algo inservible, una pérdida de tiempo que no responde al teórico objetivo del programa al plantearlo, pero tampoco al real. Ni deja que la audiencia valore los apoyos reales de cada uno de los nominados ni genera conflictos o enfrentamientos. Recuerdo con añoranza la polémica que acompañó a cada posicionamiento en el anterior GH VIP. Fue así porque nunca lo falsearon. Ayer nos quisieron engañar. Diría que pretendieron darnos gato por liebre, pero no me conviene.

Después de este episodio extraña menos ver a Rosa decir que “no habrá vídeos de nosotros criticando, ni a Lucía ni a Belén, ni a… a ninguno”. Le debió parecer demasiado descaro añadir el nombre de Carlos, a quien acusa de ser rencoroso demostrando serlo puesto que después del rifirrafe que tuvieron hace unos días afirma que no quiere ni dirigirle la palabra. Y no lo dice en vano. Ya la hemos visto negándole el saludo a primera hora de la mañana. Tuvo que ser Carlos quien clamase por el respeto a unas formas mínimas y esenciales. Negar el saludo a un compañero de encierro mina más la convivencia que posicionarse de un lado u otro cuando el programa lo reclama.

Javier fue una vez más blanco de las críticas en el aquelarre nocturno del dormitorio de los pájaros. El 'clan de las sopas' criticó hasta la extenuación el alegato de este concursante. Las palabras de la polémica fueron estas: “Creo que tengo apoyo fuera. Esto me alegra bastante, saber que haya gente que me pueda estar siguiendo o queriendo y lo… como que lo noto y me gusta mucho”. Unas palabras que fueron transformadas hasta dar por bueno que Javier afirmó que tenía mucho apoyo fuera. Jamás lo cuantificó. No dijo si era mucho o poco. Solo expresó su alegría por sentir apoyo. Él mismo explicó después que se refería a sus familiares. Supongo que también a Fran, primer expulsado y su principal aliado en las dos primeras semanas de concurso.

No tiene sentido que sacasen tanta punta a esto. Laura decía: “Como telespectadora veo eso y me gusta el dinero que no tengo para echarle”. Claro, porque su alegato la semana pasada fue mucho mejor. Recuerdo su única razón para quedarse: tenía que terminar de aprender a maquillarse, lo cual iba a lograr gracias a tita Raquel y tita Rosa. Sinceramente, el alegato de Laura da bastante vergüenza, pero no tanto como que se escandalice y saque de quicio el de Javier, como hizo anoche.
Laura frunce el ceño
No justifica tanta crítica que el propio Javier se interesase después si había estado bien y preguntase a sus compañeros. Rosa le dijo que lo dicho le podía hacer quedar como prepotente. Puede ser un buen consejo, pero también es una torpeza como concursante. Entre mis reglas de jugador está no dar nunca buenos consejos a mi oponente. También no aprovecharme de sus fallos para humillarlo. Anoche hicieron ambas cosas con Javier. Rosa le da un buen consejo primero, luego le humilla ante la audiencia por su error. Dos errores en uno. Poca confianza deben tener en ellos mismos si necesitan de algo así para machacar al enemigo.

El juicio sumarísimo del 'clan de la sopa' a Javier por un supuesto error en su alegato me resultó ridículo y revela la escasez de verdaderos motivos en contra del grupo que forma este concursante con Lucía y Belén, con quienes cada vez está más unido Carlos. El juicio a Javier contó con la presencia de Belén, que no fue citada como abogada defensora sino con la intención de ponerla en un aprieto. Julián tuvo el capricho de que Belén dijera si cree que ellos son un grupo, porque el único grupo que hay en la casa es el oponente. “Van en manada”, decía Julián, sin darse cuenta que son tres (si acaso cuatro) frente a todos los demás. Ahora resulta que la manada está formada por la minoría. Es el mundo al revés.

Tan al revés como que la semana pasada crucificaran a Javier por posicionarse del lado de Fran, cosa que hizo para no dejarle solo, y anoche no dijeran ni pío sobre que Laura se apresurase a ponerse la primera tras el cartel de Julius. El silencio de Belén es tan inexplicable como la complacencia con Julius cuando anoche hacía planes para la compra y comenzaba a plantearse los menús de la próxima semana. En este caso el silencio más llamativo fue el de Liz, que la noche anterior se mostraba decidida a reclamar una votación para echar al cocinero de la cocina y encargarse ella. Todo lo que eran críticas el día anterior se transformó en un doloroso “se ha comido fenomenal estas semanas”. Imposible tomar en serio a Liz.

Después de un rato largo de conversación, Liz expresaba de soslayo su intención de haber sido cocinera esta semana. Julius lo resolvió con la propuesta de acompañarle a él en la cocina y un guiño de ojos cómplice. Sucede que veinticuatro horas antes Liz decía que quería encargarse ella, pero sin que Julius pisase la cocina. El silencio fue generalizado, no solo por parte de Liz, aunque puedo entender que Lucía al estar nominada no quiera dar la nota. Nunca se sabe si un enfrentamiento puede terminar beneficiando o perjudicando a un concursante.
Laura y Alejandro hacen manitas
La discusión sobre la comida fue una pérdida de tiempo monumental. Al final, ni una sola conclusión de utilidad, más allá de que Raquel prefiera la margarina o la mantequilla. Una vez más, Carlos puso la poca sensatez que existe en esa casa, aunque nadie le hizo ni caso. Su propuesta de racionar la comida solo requiere la corrección de no repartirla previamente, principalmente porque no lo permiten las normas. Solo se puede hacer con el pan, lo cual no quita que se puedan poner límites al consumo del resto de cosas. Es de lo que trata el racionamiento, pero como no fue idea de Julius para qué tenerla en cuenta. El oasis de sentido común de Carlos, aparte de su permanente buen rollo, se vio también en la respuesta que le dio a Javier cuando este le preguntó por su alegato. “¿Quién es quién para decirte lo que tienes que decir? No le des más vueltas, nadie te puede decir que está mal tu alegato”, decía Carlos. Y añadía: “¿Quién te lo ha dicho? ¿Antonio Gala? ¿Un erudito o algo?”. Aunque lo mejor fue cuando Carlos, tras más de media hora de discusión por la compra y la comida, aparecía por el salón preguntando: “¿Pues entonces ya ha quedado claro algo?”. Grande Carlos.

Al haber superado la prueba semanal ambos grupos esta semana tendrán el presupuesto completo en la compra, además de poder nominar todos por primera vez. Si hay calambrazos aquello puede terminar oliendo a chamusquina. Se puede dar la curiosa circunstancia de que hagan la compra dos personas que no vayan a cocinar durante la semana. No podrá hacerlo Julius si es expulsado este jueves, y tampoco Julián mientras siga dependiendo de una muleta. Lo razonable sería que si Liz va a cocinar junto a Julius fuera ella quien estuviera presente también en la compra, pero no se puede pedir peras al olmo. Ahora que pongo un símil culinario, recuerdo que ayer escuché a Laura decir que Javier es un “truchas”, lo cual se une a lo de que es un “pistos”. ¿No será Javier el auténtico cocinero de esa casa?

A Laura podríamos llamarla la “chispita”, o tal vez la “chispazos”, ya que Julián habla de sus destellos. “Para mí ha sido aquí un descubrimiento en muchísimos sentidos. Un descubrimiento que si las cosas fueran distintas…”, decía Julián, dando pena, como es habitual. Empezando así se podía adivinar lo que iba a venir después. Seguía Julián sobre el que parece su nuevo amor platónico: “Ella tiene pareja, y yo eso lo respeto muchísimo, pero vamos… para mí es una persona que tiene destellos de cosas que yo he buscado toda mi vida”. Hombre, si son solo destellos tampoco es gran cosa. La cosa es que ella se da la manita con Alejandro. Hay quien dice que porque quiere dejar solo a Javier. Tal vez sea Laura una privilegiada porque le ha gustado a Julián tras conocerla en persona, no al verla en televisión. Se evita así el aburrido proceso de entrarle por redes sociales, pedir el WhatsApp y tal.

Moleskine del gato
Charlotte
Se confirmó que la nueva concursante es Charlotte Caniggia. Su “irresistible” tatuaje fue la pista definitiva. Ahora queda por despejar la duda sobre cómo se van a sustanciar sus deseos de venganza. Debería de ser en relación con alguien de dentro de la casa, porque de otra forma carece de sentido. Apuesto por la conexión marbellí. Los padres de Charlotte tienen residencia en Marbella, donde viven, o han vivido, con sus hijos Kevin Axel, Alexander Dimitri y Charlotte Chantal. Por cierto, Alexander y Charlotte son gemelos. Nada que decir sobre eso tan de culebrón que son los nombres compuestos.

Así las cosas, es posible que Charlotte conociese en Marbella a alguno de los concursantes. Y siendo así, me inclino por Rappel, habitual entre la jet set marbellí, o Javier, puesto que la familia Makomoros (de Makoke y Matamoros) pasa habitualmente parte del verano en Puerto Banús y alrededores. Ella no habla de venganzas sino de que se van a reír con ella. Si esto pasa daremos por bueno que sea una VIP casi desconocida en nuestro país.

Y tuvimos porcentajes ciegos, con ‘sorpasso’ incluido. El menos votado este domingo disputaba ser el más votado anoche, aunque todavía está tres puntos por debajo. Las votaciones estaban así poco antes de las dos de la madrugada: 40,8 %, 21,7 % y 37,5 %.
Porcentajes ciegos