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Saray, concursante sin

Dentro de solamente dos días conoceremos quien ha merecido para la audiencia votante llevarse el premio de ganador de esta edición. En el debate de anoche solamente nos revelaron un dato perteneciente a los porcentajes ciegos, posiblemente porque no quieren que se conozca la ventaja enorme que lleva uno de los finalistas. Ángel viene atesorando en nuestra encuesta un porcentaje de votos para hacerle ganador cercano o ligeramente superior al 70 por ciento, lo cual me hace confiar en que se trata del ganador. Quizá la audiencia se vería desmotivada para llamar y votar por un ganador si supiera este dato, razón por la cual solamente nos dieron el menor de los porcentajes, que no pasaría en estos momentos del 1'7%.
Aunque Saray está convencida de que su madre tendrá más apoyo que ella, y por eso el destino ha querido darles a los tres finalistas los números para votarles en la misma posición que quedarán en la final, es decir, Ángel primero, Pilarita segunda y la propia Saray tercera; lo cierto es que nuestra encuesta dice otra cosa. Si hacemos caso de este dato, el ridículo porcentaje menor del dos por ciento correspondería a Pilarita, a pesar de lo cual seguiré apoyando su candidatura para ganar Gran Hermano. Preguntados todos los concursantes que ya abandonaron la casa sobre a quien ven ganador, Indhira dio la respuesta más certera y directa: "Ángel, por descarte". Se puede decir más alto pero no más claro.
Será ganador ese Ángel sensible cuando los demás cantaban la noche de la expulsión de Tatiana y no duda en cantar delante de Saray poco después de la salida de su novio. El mismo al que tanto gustó hacerse el listo siempre, hasta el punto de que cuando Gerardo comunica al resto de nominados de esa semana la buena nueva de su relación con Saray desde Italia, el falso zen responde de inmediato: "Yo ya lo sabía". Como se le ocurra explicar esta metedura de pata diciendo que se refería a que imaginaba que harían un montaje, como después ha mantenido, nos vamos a reír todos un poco bastante. Está claro que esa obsesión por hacerse el listo le hizo afirmar algo contradictorio con lo que luego ha venido manteniendo. Por cierto, que Tatiana me parece aún más molesta e insoportable desde que salió de la casa. Reírle tanto las gracias ha dado como consecuencia que esté cada vez más crecida y no pare de berrear diciendo barbaridades. Esto pasa por premiar lo ordinario y lo soez.
La prueba que realizan estos últimos días es lo que faltaba para que esa casa parezca un frenopático. Está bien verles acompañados por supuestas réplicas del resto de quienes fueron sus compañeros, lo cual contribuye a hacer menos triste el panorama de los días finales. Pero claro, verles hablar con maniquíes no deja de resultar extraño. Especialmente gracioso ver algunas de las imitaciones realizadas por Ángel y Saray. De esta última destaco la de Laura y de él la de Siscu. Prometo que escuchando el audio del directo he llegado a creer que el de Sant Boi había vuelto a la casa. Hay algunos maniquíes que se parecen poco a sus modelos, pero el de Carol es idéntico. La misma envarada postura, parecida frialdad e idéntica falta de naturalidad. En algunos casos está complicado porque estos dobles de cartón piedra son todos enormes. Por cierto, le devuelvo el saludo a Hans, concursante imprescindible de esta edición, que me ha dedicado unas bonitas palabras en su blog. Aparte de agradecerle sus líneas me parece un ejemplo que siga escribiendo en el blog tras su salida de la casa, algo que contrasta con las quejas de algunos y algunas por el hecho de que Indhira tenga un blog en esta web. Ellos también lo tienen en la página de la productora y no escriben nunca allí. Solo Hans (Hans solo) lo hace.
Y una aclaración para todos los que una vez más se atrevieron a llamarme mentiroso con tan despreciable ligereza y tan poca razón como en todas las ocasiones anteriores, demasiadas durante la presente edición. El día 23 de octubre de 2009, sobre las dos de la madrugada, el minutado de esta web refleja lo siguiente:

Hablan todos al tiempo pero, básicamente, de las nominaciones. Han descubierto que están nominados casi todos con un punto. Gerardo le recomienda a Tatiana que no le dé más vueltas. Después le dice a Indhira, hilando fino: “chicos estamos nominados Ángel, Arturo y yo. De chicas: Melani, tú… y Hans”. “Es broma”, precisa.

Afortunadamente de esto sí hay vídeo y se vio en alguno de los programas. No fue la única vez que Gerardo se refirió a Hans en femenino. Como mi labor no es rescatar vídeos sino contar lo que he visto dije lo dicho, y me reitero en ello de igual forma que hago en todo lo que relaté de lo visto en el directo durante estos últimos casi cinco meses. La verdad está ahí fuera, pero también aquí mismo, y quien duda de ello no existe para mí hoy ni existirá nunca jamás.
DAGUERROTIPO: SARAY
Y toca hoy el perfil desdibujado de la ferrolana hija, de quien tengo bastantes pocas cosas que decir. Saray empezó forjándose grandes alianzas en la casa. Ángel, Hans y Laura fueron las primeras, dado que los tres comenzaron juntos en la 'casa espía'. Indhira y Arturo fueron sus nuevos amigos en la 'casa 11', con quienes mantuvo durante tiempo una inmejorable relación. Aún recuerdo la época en que Saray y Hans flanqueaban a Indhira y Arturo a ambos lados del sofá del salón, donde dormían los cuatro. Hoy solamente Hans parece desear el triunfo de la gallega, lo cual da mucho que pensar. Indhira se sintió traicionada por ella, Arturo dice que la Rufa es la única hembra que merece ganar y Laura que su antigua amiga le ha decepcionado. Ángel se distanció de ella hace tiempo, aún más tras su regreso de Italia, aunque su opinión ahora está condicionada porque ambos compiten por el premio final.
La buena relación que tuvo con buena parte de sus compañeros posibilitó que llegase a esta final sin una sola nominación. Pero eso no es suficiente si no se mantienen los apoyos. Como bien decía Saray a Pilar: ¿Quién nos va a votar a nosotras? Esa reflexión estuvo provocada por la expulsión de Gerardo, aunque ella podría haber pensado hasta que punto no ha sabido mantener los lazos que la ligaban a sus mejores amigos en la casa. En algunos casos no le hubiera resultado sencillo prever la reacción de sus compañeros, aunque sí ha llegado a temer por si su relación con Gerardo ha podido caer mal en algunos de ellos. Pero a quien primero decepcionó fue a Indhira.
Saray no quiso atender la petición de Indhira cuando pretendía resultar nominada ella misma junto a Carol, con el fin de que una de las dos saliera de la casa. Esto no se produjo y solo quedó nominada Indhira, lo cual dio origen a la discusión que terminó con el agua derramada del vaso y esta concursante expulsada. La ferrolana hija no veía justificado nominar a Carol porque no tenía nada en su contra pero, sin que nada sucediera entre medias, le dio puntos en la siguiente nominación. No fue esto lo peor, sino que traicionase de mala manera a su supuesta amiga contándole a Carol sus intenciones. Viendo posteriormente como se paseba con la biznaga en la mano cada noche de nominaciones, o comentando con Gerardo lo mal que lo pasó Indhira en la casa, me puedo imaginar como se sentiría mi compañera de blog.
El concepto de lealtad tuvo para Saray un freno: sus aspiraciones en el concurso. Ella puso siempre por delante la propia conveniencia y su prioridad fue la superviviencia. Hoy ya intuye los propios errores, y da a Ángel como ganador seguro, sabedora de que no supo mantener los apoyos que le fueron salvando nominación tras nominación. Saray está en su mundo, mezcla entre inocente e intuitivo, pero ha mantenido siempre una buena percepción sobre lo que podría estar valorando la audiencia, para lo cual también le han valido las confidencias no tan secretas de su madre tras volver a la casa repescada por el voto que ella misma había pedido, siendo complacida por algunos a quien no fue capaz de devolver el favor. La información del exterior le pudo ayudar a conocer las simpatías que estaban teniendo todos, lo cual juega a su favor. Insisto que eso le sirvió para eludir las nominaciones, pero la sitúa ahora en mala situación de cara al final del concurso.
Saray se quiso mantener siempre en una situación poco comprometida, lo cual le lleva a una tibieza incómoda para un concursante de Gran Hermano. Por eso la he calificado con concursante sin, como algunas cervezas que apenas tienen alcohol. Esta concursante llega a la final desnaturalizada, sin el apoyo de sus antiguos amigos, sin opciones para el triunfo, sin ser creída por la mayoría de compañeros ni por la audiencia en lo relativo a su relación amorosa, sin Gerardo y sin apenas nada sobre lo que fabular convencida de la idea más peregrina. La concursante sin ha logrado llegar hasta ahí, eso sí, junto a su madre, al menos un con. En el lado positivo diré que Saray fue la auténtica conciliadora de este Gran Hermano, aunque tal título le fuera disputado por Ángel. Al contrario que este, en Saray es algo que nace de un sentimiento sincero. De no haber sido por la deslealtad demostrada a Indhira y sus fatales consecuencias, estoy seguro que habría mantenido buena relación con ella tanto como con Arturo, pretendiendo una reconciliación imposible entre ambos.
La facilidad de esta concursante para creerse sus propios inventos me parece prodigiosa. Daba igual el fiasco de Bruno y su supuesto parecido con Gerardo. Algún tiempo después quiso creer que los italianos estaban viviendo durante una semana en la casa oficial y hubiera escuchado sus voces incluso sin necesidad de que Ángel hiciera unas graciosas e increíbles grabaciones con la cámara de fotos. Es crédula e inocente, con gran facilidad e imaginación para fabular. Contrasta con esta parte de su personalidad que por otro lado tenga los pies muy en el suelo y sea capaz de volver la cara en gesto de desaprobación cuando Gerardo decía estar convencido de que sería el tercer finalista. Ella no pensaba lo mismo, y seguramente por su cabeza pasaba en esos momentos la incredulidad ante lo que había de estar escuchando.
Este gato no ha sido capaz de interpretar muy bien los gestos de Saray. Tampoco ha sido una concursante sin gestos, precisamente. O sea, que ha sido una concursante sin pero no tanto. Saray tiene un lenguaje gestual en su rostro incomprensible para mí. El pasado jueves escuchaba desde la casa donde llegarán hasta la final las palabras de Gerardo en el plató y respondía a los piropos de este y a su encendida declaración de amor levantando las cejas. ¿Alguien lo entiende? También me resultó curioso siempre verla sonreír en momentos que nada lo justificaba. Esto puede ser una reacción nerviosa, aunque en su caso tampoco me lo pareció nunca. Me inclino a pensar que en su mundo las cosas cobran otro valor, que ha intentado siempre desdramatizar las situaciones y que se trata de esas personas para quien solamente sus propios dramas tienen auténtica importancia.
Según lo visto, tanto su relación con Gerardo como haber permanecido durante buena parte del concurso bajo la protección materna habrían sido factores que perjudicaron seriamente las aspiraciones de Saray. No sé cual de ellas ha podido pesar más, aunque el propio Ángel ha atacado por ambos flancos en su campaña para ganar el concurso. Primero puso en duda la sinceridad de los sentimientos de su amigo y una de las personas con quien mejor se había llevado durante todo el tiempo, y ahora cuestiona el que ambas, madre e hija, coincidieran en el concurso nominando de forma individual. Es un argumento barajado también aquí fuera, al que se ha agarrado el buenrrollista de pacotilla como a un clavo ardiendo, imagino que pensando en asegurarse el afamado maletín.
Para mí, Saray perdió este concurso antes de iniciar su supuesta relación amorosa con Gerardo, e independientemente de la presencia de su madre. Creo que Saray tiró por la borda sus posibilidades el día que muchos nos dimos cuenta de su falta de generosidad, su incapacidad para devolver los favores y su egoísmo siempre temeroso de exponerse a una nominación. Al menos ese fue el día que descarté la que fue mi tercera favorita de esta edición. Una favorita fugaz en este caso. Por eso hoy tampoco deseo su triunfo y creo que termina sin (de nuevo sin) el protagonismo que pudo haber tenido.
[Hoy, a las 12.30, Arturo se enfrenta a un nuevo encuentro digital para el que ya puedes dejar tus preguntas. Recuerdo también que puedes seguir participando en el Test de Gran Hermano, donde tienes oportunidad de probar tu nivel de conocimientos sobre la historia del programa]