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El que mucho abarca poco aprieta

Tenía previsto hablar hoy de moscas, gallinas y un bacalao, pero la actualidad manda y Julito está reclamando su primer episodio como protagonista, tras unos días con un papel de soporte que no le favorecía nada. Tanto Eva como Almudena le han dicho claramente que canta mal, lo cual corroboraría la inmensa mayoría de la audiencia, aunque él mismo aún no se haya terminado de dar cuenta. Al final nos hemos fijado en este habitante no por cantar sino por dar el cante, tal y como contaré un poco más tarde. Antes de eso no me resisto a recorrer de pasada el zoológico de Gran Hermano, lleno de las especies más variadas. Aparte de los bípedos, claro.
Carlos F. le ha cogido gusto a la horrenda expresión de "cantas a bacalao", que trae a la mente de muchos una imagen más relacionada con los olores que con las apariencias. No le está diciendo el catalán a su mujer que entona como un pez, tampoco que huela a pescadería, sino que realmente está haciendo referencia a la posibilidad de ser ambos descubiertos en su engaño. Es cierto que alguna vez han cantado ambos (de forma distinta a como lo hace el canario de la casa vecina), pero en otras ocasiones han estado sembrados, disimulando con gran acierto ante Orlando. Lo que pasa es que parece un delito que al pensar en Gema nos venga a la mente la imagen del pescado en cuestión, por culpa de la fea frase repetida por su celoso marido. Por cierto, que ayer pusieron en preestreno exclusivo la película Death Race a los tres habitantes de la 'casa 10'. La vieron y a su fin se levantaron a preparar la cena. Ellos comen y callan casi todo el rato.
En la primera semana de encierro, han sido más protagonistas las gallinas que el citado pez migratorio. Tanto es así que han llegado a bautizar a algunas de ellas, entre las que destaca la más glamourosa de todas, a la que han llamado Mercedes Milá. Aprovecho la mención para mandar desde aquí un saludo afectuoso (ojalá que pudiera ser curativo) a la gran Milá, deseando que lleve el cabestrillo de su brazo lo mejor posible. Hay otra gallina a la que Almudena ha llamado Saltarina, y con la que monta cada mañana su show particular. Saltarina es una gallina que salta, lo cual puede parecer tanto una obviedad como un prodigio de la biología, aunque he de confesar que a este gato arisco le inspira más bien poco. Mucho menos las prospecciones de Eva en el orificio rectal de sea cual fuere la gallina. Es más, hubiera preferido no haberlo visto.
Si es por criterios demográficos, las moscas ganan. De estos insectos, que los habitantes de ambas casas se empeñan en aniquilar, lo más gracioso lo ha dicho Ana. La noche del sábado hablaban de pedir un deseo, y la granadina no dudó en verbalizar el suyo: "Que todas las moscas se conviertan en pollos". Esta habitante es práctica a la vez que creativa, ya que el hambre se acabaría para siempre en esa casa. Ana sorprende siempre, ayer mismo se declaraba contraria a ser observada, lo que convierte su paso por este programa en algo completamente insólito.
Por otro lado, no les vendría mal alguna ayuda en la intendencia, ya que de ser justos habrían de darles la prueba por no superada. Antes de romperse el andador (otro clásico en GH, que se rompa el mecanismo de una prueba), habían incumplido las reglas en varias ocasiones y por razones distintas. El viernes por la tarde no había nadie acompañando a Julito en la cinta. Lo mismo pasaba la tarde de ayer. Además, el sábado Li no acudió a la celebración de la llegada a uno de los pueblos en los que ha de parar el peregrino, y Gisela lo celebró un kilómetro más tarde por un fallo de Carlos H. en los cálculos. Si se la dan por superada van a tener que rezarle a 'Santa Pepa' (a la que felicito desde aquí por su muy reciente maternidad).
Y ahora ya sí que voy con lo de ese remedo de Óliver, el 'canoro canario' de la pasada edición. No será por falta de ganas que Julito se quede sin apretar, pero no parece llevar la mejor táctica para ello. Su errónea maniobra con las chicas ha consistido en entrarles a casi todas. De las ocho mujeres que hay en la casa se supone que descartó a Miren por su edad y a Almudena por ser 'Chiqui', apodo que utilizan ya para dirigirse a ella sin que le importe la alusión directa a su tamaño. Bien es verdad que nada nos dice que en caso de extrema necesidad no se pueda replantear ambos descartes. Con Ana no se ha debido atrever, aunque como ella misma ha aclarado le habría parado los pies en seguida. Sin embargo, no se ha cortado un pelo en agasajar a Raquel, Gisela y Loli por igual. No solamente las ha piropeado sin descanso, sino que ha insinuado a las tres por separado que eran la mujer que más le gustaba en la casa, e incluso ha intentado cierto acercamiento físico con alguna de ellas. Eva fue también agasajada, pero de distinta forma, y me da la impresión de que sentirse excluida del paraíso de las tentadas por el canario ha sido lo que peor le ha sentado a la ganadera-camarera. Pero vayamos por partes.
Las mujeres deben ser lo tercero que más importa a este opositor a Policía Nacional, antes conocido como stripper y que aún antes había ejercido eventualmente de enterrador. Lo primero es su tierra canaria, lo cual es explicable por la belleza embelesadora de esas siete islas maravillosas. Lo segundo es la depilación, especialmente la foto depilación, que se ha convertido en centro de sus conversaciones en multitud de ocasiones. Los coches también le fascinan y ese es uno de los gustos en los que coincide con Raquel, la 'sobrecargo que sobre carga'. Tras varios días de tirarle la caña a Loli, a Gisela y a la propia Raquel, este fenómeno insinúa en una conversación en los sofás del salón que está celoso porque la azafata le hace más caso a los otros chicos que a él. Craso error, aunque no haya sido ese el único ni el primero que comete. De hecho, hacerse llamar por el diminutivo de su nombre es algo que me condiciona bastante, y aún más cuando le veo sollozar en el 'confe' sin razón aparente.
Julito está en su derecho de intentarlo con todas a la vez, pero es una muestra de poca inteligencia y menos conocimiento de lo mal que van a ver ellas esa actitud, lo cual le puede granjear su enemistad. Y ya sabemos todos que en GH la enemistad es sinónimo de nominación. El eventual enterrador se está cavando su propia fosa, y algunas de las afectadas han empezado ya a crucificarlo. La ganadera-camarera tuvo una fuerte discusión con él la tarde del sábado, reprochándole esa conversación en la que parecía dolerse por la escasa reciprocidad en la actitud de Raquel, cuando él se había comportado de similar forma con varias chicas. Llegó incluso a reclamar la presencia de Ana para que esta confirmase lo dicho por el 'enterrador', y que este negaba repetidamente. Un rato después él reclamaba un beso o un abrazo de Eva, sin que esta estuviera por la labor.
A partir de lo que acabo de relatar se han sucedido las conversaciones entre chicas en las que no han parado de desacreditar a este aspirante a don Juan de opereta. Antes se había adelantado Almudena, mucho más espabilada que las demás, al decirle en su propia cara que la primera impresión que tuvo al conocerle fue que era un chulo y un flipado. El sábado por la noche, Gisela contaba que había dicho en el 'confe' de Julito que "no me gusta nada y es un pesado", añadiendo a su relato que esa misma tarde se había tumbado a su lado en el suelo y le había tocado una teta, lo cual había provocado que se levantase inmediatamente para apartarse de él. Dudo que haya testimonio gráfico de esa huida, pero si es cierto que además de enterrador es pulpo dudo que vaya a aguantar mucho tiempo en esa casa.
Termino hoy con un dato, un ruego y una perla insólita de la más insólita habitante de esta edición. El dato es el de los porcentajes ciegos para la expulsión de mañana. Son estos: 32,6% y 67,4%. El ruego hace referencia a la hora del debate. La temporada pasada tuvimos la suerte de que los responsables de la cosa decidieran mimar a los seguidores de Gran Hermano como nunca antes habían hecho, y buena muestra de ello fue el adelanto en la hora del debate. Anoche, Jorge Javier Vázquez salió más que airoso de la dura prueba que debe suponer sustituir a Jordi González, pero el verle obligó a trasnochar de forma delirante a muchos. Un poquito de por favor, hombre. Y lo de Ana se deriva de su afición por cambiar el nombre a la gente. Ya lo demostró en su primera nominación, refiriéndose a una compañera inexistente (ayer Belén Rodríguez habló de Sandra, igualmente desconocida), e insistió en ello el sábado. Según ella, Gisela tiene cara de llamarse Andrea o Adriana; Loli de Lucía o Gloria; y, lo más absurdo de todo, Raquel debería llamarse... ¡Freixenet!. Ella vive en su burbuja, está claro.