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¿De qué se le acusa?

Momento de dar explicaciones
Lo que voy a contar hoy viene a ser una continuación de lo de ayer. Advierto que básicamente voy a dar vueltas sobre el mismo tema, por lo cual el resultado vendrá a ser una versión corregida y aumentada de lo publicado el día siguiente a la penúltima gala de la temporada. Quien ya se aburriera con lo de ayer puede de este modo tomar sus propias decisiones sobre si volver a leer hoy o dejarlo pasar hasta mejor momento. Esto es así porque llevo bastantes horas haciéndome la misma pregunta relativa a Pepe Herrero, indiscutible protagonista de esta edición singular de los reencuentros, muy especialmente durante este tramo final: ¿De qué se le acusa? En mi infinita torpeza no alcanzo a comprender el por qué de tanta ofensa.
Si eliminamos todos aquellos que dicen haber apoyado a Pepe, sin ser cierto, y ahora se muestran ofendidos hasta el punto de retirarle el apoyo, aún nos quedan bastantes seguidores del programa contrariados desde ayer, buscando una explicación a algo que estaba anunciado y se explica por sí solo, o al menos así lo ve este gato inquieto. ¿Cuál es el problema? ¿Que no nos gustan Nico y Ainhoa? ¿Que nos parecen unos impresentables y unos camorristas sin gracia? Bueno ¿y qué? De las dos parejas finalistas de forma directa por los votos de la audiencia hay una que les eligió como terceros finalistas. Es decir, de cuatro personas dos les prefirieron, mientras los otros dos no se pusieron de acuerdo y renunciaron de plano a defender a quienes aparentemente querían ver llegar con ellos a la final. ¿No sería más lógico tomarla contra Silvia y Jorge por no defender bien a quienes parece que querían defender?
Y aquí surgen mis dos primeras conclusiones, evidentemente subjetivas y sin intención alguna de que sean compartidas por quien no lo vea igual. La primera es que si lo planteado es un reencuentro para congraciarse entre dos concursantes de la misma edición y, por tanto, debemos valorar aquellos que hayan sabido compenetrarse mejor, está meridianamente claro que entre Jorge/Silvia y Pepe/Raquel son estos últimos quienes han superado la prueba con mayor fortuna. Ambos habían hablado previamente, como suelen, lo que harían en la penúltima gala, poniéndose en varios de los supuestos más probables. A consecuencia de ello, los dos votaron lo mismo, por tanto, fueron capaces de coordinarse con el fin de tomar una postura común como pareja. Sin embargo, la otra pareja que menciono no lo hizo y cada uno tiró para un lado distinto. Ni se coordinaron ni fueron capaces de pactar en el momento una postura común. Eso por no hablar de que las parejas elegidas para el 'pierna encima' no se justifican con el argumento que nos han vendido para este programa. No han sido los únicos, pero en estos dos casos no había nudo que deshacer ni posturas que hacer reencontrar. La relación de Jorge con Silvia (también con María José, pero menos) era espléndida.
Otra cosa es que a la organización le interesase la entrada de esta pareja para Jorge con el fin de conseguir alguien que plantase cara a Pepe. El ejército de Jerjes es así de batallador, o sea, los persas ya sabemos como son. De hecho, si se me permite el inciso, la permanencia de Jorge en el programa parece del todo injustificada tras el abandono de María José. En los casos anteriores que se produjo un abandono de un concursante no se permitió la permanencia de su compañero en el concurso. Tras la expulsión disciplinaria de Arturo (¡qué lejos queda esa historia!) supimos que en ese caso sí se podía quedar Indhira porque no era un abandono, ergo en los abandonos no sería así. No lo fue cuando Desi se quiso marchar angustiada por la salud de su pequeño, y Nacho estaba dispuesto a quedarse pero no le dejaron. Tampoco cuando salieron Melania y Piero, aunque en este caso parecía que ambos querían marchar. Con Jorge se hizo una excepción, y encima le trajeron a una gran amiga, la mejor de las opciones para él. Quizá yo tenga un problema de visión cuando observo un claro favoritismo de la organización hacia este concursante.
Vale, de acuerdo, admitamos que la 'justicia privada' del programa manda aceptar que las decisiones son individuales y concretas en cada ocasión sin demandar un trato igualitario y unas reglas conocidas de antemano e iguales para todos. Lo acepto, lo acepto. No de buen grado, pero lo acepto. Ahora bien, me parece un sarcasmo que se nos venda por algunos ahora que Jorge y Silvia son quienes merecen ganar este programa cuando el primero no debía haber permanecido tras el abandono de su primera pareja y la segunda no debía haber entrado porque no tenía nada que resolver con el primero. Como tampoco se sostiene que hayan sabido defenderse bien como pareja concursante cuando en la primera y única ocasión que han debido tomar una decisión resulta que eligen a parejas diferentes sin plantear una postura común y coordinada. Me parece una broma que cuando Pepe se lo hace notar en directo resulta que Silvia aduce que solamente había dado una opinión, cuando es ella misma quien le da la palabra a Raquel, última en votar, diciéndole: "Tú decides". Salvo que lo hiciera para meter presión a esta compañera no se entiende que estuvieran en el plano de las opiniones sino en el de las votaciones individuales. Y había sido de esa forma, como expliqué ayer, porque Silvia y Jorge así lo determinaron al votar cosas distintas.
Mi segunda conclusión es que Silvia y Jorge votan lo que votan porque ni se han comunicado entre ellos antes (es que ha ido a divertirse nada más, lo de llevarse bien y coordinarse con la pareja debe ser algo que comprometa a los demás pero no a ella) ni tienen voluntad de hacerlo en ese momento, aunque una vez visto el resultado les parece la mejor opción posible. Dudo que Jorge votase por Orlando/Gema como una jugada maestra minuciosamente planteada, entre otras cosas porque no tuvieron tiempo suficiente para ello. Pero coincido con el análisis de muchos amigos ayer en el hilo de comentarios abierto junto a mi escrito (que de nuevo tuvo casi tres mil entradas, lo cual es impresionante tras casi siete meses ininterrumpidos de cita diaria) consistente en que Jorge vio el cielo abierto cuando comprobó que la pareja elegida podía ser la más débil (Ainhoa/Nico) sin que ello les comprometiera en absoluto. En la elección, el peso de la culpa quedaba para Pepe y Raquel, pudiendo ellos presumir de que no les querían como finalistas, cuando les interesa la elección como al que más.
Todos habían escuchado la celebración en el plató cuando Mercedes Milá comunica a la casa y a la audiencia que la tercera pareja en ir a la sala de expulsiones para someterse a la elección de sus compañeros era la de Ainhoa y Nico. En el momento de tomar la decisión tienen claro que son poco queridos y, por tanto, no van a arañar muchos votos. Por tanto, son ideales como tercera pareja de la terna. Dejemos entonces que Pepe desgaste su imagen defendiendo esa postura. Porque precisamente es eso de lo que se le acusa. Simplemente de elegir a la pareja concursante que quería, mientras que Silvia y Jorge eligen a quien piensan que les beneficia elegir, sabiendo que los elegidos serían otros. Si no lo pensaron previamente (sigo pensando que no fue así) tuvieron oportunidad de modificar la decisión y no lo hicieron. ¿Por qué cuando Pepe les ofrece tirar la decisión a la basura y decidir otra forma de pactar la tercera pareja finalista, Silvia y Jorge dicen que no al unísono? Porque es muy cómodo decir que han sido sinceros en su elección cuando están encantados de que los elegidos sean los que habían sido.
Mantengo mi idea de ayer sobre que lo de Jorge fue una cagada, simplemente una demostración de torpeza infinita. Me apoyo en una frase que dijo un poco después: "Lo que tenía que haber hecho es apoyarte a ti y votar también por Chiqui y Ana. Así hubiéramos provocado el empate". De jugada maestra nada, solo que al instante se debieron dar cuenta de que con desgaste cero lograban poner como finalistas a los más denostados, convidados de piedra en esta final. A Silvia le era indiferente que Chiqui/Ana llegara a la final con ella. A Jorge se la traía al pairo que Orlando/Gema hicieran lo propio. En caso contrario habrían luchado por conseguirlo. Pero no lo hicieron. No lucharon ni un ápice para convencer a su compañero, mucho menos para lograr cambiar la fórmula de elección, precisamente planteada por ellos, dado su resultado. Ni hicieron intento por cambiar la situación, ni quisieron saber nada cuando Pepe les ofrece repetir el proceso de otro modo. No arriesgan por aquellos que dicen querer tener junto a ellos en la final. Si Chiqui, Ana, Orlando y Gema (los cuatro concursantes de la décima edición) están hoy en su casa es porque Silvia y Jorge no quisieron dar la cara por ellos. También porque la audiencia no les votó tanto como a otros.
Atendiendo a lo dicho, Pepe arriesgó su imagen y puso en peligro su triunfo (prácticamente seguro hasta ese momento) por elegir a quien lleva semanas anunciando. Él es consciente del desgaste que esto le supone pero se mantiene fiel hasta el final con sus ideas y sus filias. No le debe nada a nadie porque a Raquel y a él no les han tenido que salvar ni una sola vez, al ser los únicos finalistas que fueron sistemáticamente salvados por la audiencia. Pero se siente en deuda con Nico porque tras su dura discusión con Ainhoa fue a hablar con él y le tendió su mano (o quizá fue en otro momento, tal vez tras la expulsión de Arturo, esto no lo ha dejado claro). Lo que no sabe Pepe es lo que decía a sus espaldas el italiano. Eso no existe para él y, por tanto, no entra en juego. Cuando Pepe tiene una deuda de gratitud con alguien es capaz de llevar las cosas hasta el final, de forma extrema incluso. Sí, efectivamente, incluso aunque le cueste ganar este concurso. Además, ya sabemos de su tonteo con Ainhoa. Ayer jugaron a las palas y hasta ella le pedía que le diera un masaje. Nunca antes habían estado tan cerca. ¿Cómo diablos iba a tomar otra postura Pepe? ¡Por todos los santos! ¡Qué coño le estamos reclamando! ¿No habíamos quedado en criticarle tanto y tanto por ser estratega y anteponer su triunfo a cualquier cosa? ¿No era un 'Terminator' sin sentimientos? Pues ahora ya sabrán quienes decían tales cosas que no es así. ¿De qué le debemos acusar entonces? ¿De una cosa y la contraria?
Pero es que incluso si hubiera elegido a Nico y Ainhoa tan solo por estrategia, al verles como el rival más débil, quienes mejor le podían facilitar su pase a la final, ¿qué problema hay en ello? ¿Acaso no habrían hecho otros lo mismo? ¿O es que me quiere alguien convencer de que si hubieran estado en la palestra el propio Pepe y Raquel les hubiera salvado alguien? No, nadie les salvaría porque todos lo vieron siempre como el enemigo a batir, el más duro competidor y principal obstáculo para ganar. Mucho me temo que en ese caso nadie se habría extrañado por la decisión de unos concursantes que cumplen su papel de intentar ganar por encima de todo, siempre y cuando lo hagan en buena lid. Estamos acusando a Pepe de tomar una decisión que le podía favorecer, que ya había anunciado hace semanas, compartida y pactada de antemano con Raquel, además de coincidente con sus afinidades en la casa. ¿No es todo muy absurdo? Pero es que, además, sabe que está arriesgando su imagen y puede perder muchos votos. Quizá lo haga pensando que tiene más ventaja en el juego de la que tiene, pero eso es algo que no sabemos. Aún así, su decisión es coherente y demuestra que Pepe tiene más principios que estrategia, como decía aquí ayer inmafs79, en un post impecable.
El que Pepe pida perdón por su decisión en el 'confe', como vimos en el fantástico resumen de ayer, demuestra que es consciente del riesgo que ha corrido y su posible desgaste derivado. Pero tiene toda la razón del mundo cuando anoche le dice a Nico que Silvia y Jorge no han sido unos buenos abogados porque decidieron salvarse a sí mismos en lugar de a sus defendidos. "Yo pago a un abogado no para que este quede bien sino para que me haga quedar bien a mí", decía Pepe dando una nueva lección de vida, de esas que le han hecho grande. Cuando Nico le dice que ha aprendido mucho de él no se puede referir a aprender en el juego sino en la vida misma. Lamento mucho si a alguien le parece exagerado o le molesta mi opinión, pero es la mía y no tengo otra. No estoy haciendo hagiografía con este concursante, cosa que ni me gusta ni me interesa. Sencillamente ando encabronado desde ayer porque no sé de qué narices le estamos acusando. Yo solo veo a un hombre entero y con principios, defendiendo aquello en lo que cree. Y no me diga nadie que como todos. No, eso sí que no. Jorge no lo hizo. Silvia tampoco, por supuesto. Pues claro que no. Como malos abogados quisieron quedar bien ellos, en lugar de procurar lo mejor para sus supuestos defendidos. ¿A quién estamos castigando entonces? ¿Qué locura es esta?
Termino con un apunte sobre el comienzo de la última semana de concurso, que tuvo lugar ayer. Tienen que hacer una coreografía sobre cintas andadoras de gimnasio para la prueba semanal. Además, el 'súper' titular se ha ido de vacaciones con una semana de adelanto y cada día habrá en la casa un 'súper' suplente. Ayer le tocó a Ainhoa, cuya laxitud en el cumplimiento de las reglas de comportamiento establecidas para la casa le costó alguna que otra llamada del 'súper' original, que se comunica con ellos remotamente por teléfono desde su supuesto retiro. Por la tarde Silvia hizo la prueba de fumar en el interior de la casa y la llamada les recordó que la 'súper' suplente debía saber que no se puede fumar dentro. En la novena edición hicieron algo como esto, solo que el suplente fue siempre Piero, que hacía incluso los confesionarios de sus compañeros. Si esta vez queda la mitad de divertido nos lo vamos a pasar bien en los pocos días que restan de programa.
Y solo una cosa más. Dani Rubio se pone en contacto conmigo para aclarar amablemente que el blog con el que se le relaciona, tantas veces comentado por distintas personas a este gato como un lugar donde me decían de todo menos bonito, no es suyo y no tiene más relación con el mismo que el tener un enlace en el propio blog del 'sucio' concursante, además de ser responsabilidad de un fiel lector suyo. Le agradezco el detalle de tomarse la molestia de aclararme el equívoco e imagino que no seré el único en alegrarme por ello.
Mañana lo hago más corto. Palabra.