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De la cabeza al cielo

Dijo Napoleón Bonaparte: "La estatura no se mide de los pies a la cabeza, se mide de la cabeza al cielo". En las últimas horas, dos personas han hecho mención a la estatura física de Almudena, una dentro de la casa y la otra desde fuera.
La de fuera es una concursante expulsada por una aplastante mayoría de la audiencia, que parece no haber asumido una voluntad popular ya manifestada de la única forma posible, que son las llamadas y mensajes cortos. Ahora habla mediante comunicados, como los famosos de medio pelo, sin ni siquiera serlo. En su ridículo comunicado afirma que Almudena "no tiene superado (sic) su condición y que no es tan segura de sí misma como siempre presume", a lo que añade que es "una persona acomplejada", además de calificarla de "chabacana y macarra".
Pasaré por alto la incapacidad para redactar medianamente bien, porque ya supongo que tiene más horas de barra de bar que las invertidas en su formación. Pero el contenido también se las trae. ¿Así que chabacana y macarra? Le dijo la sartén al cazó, señalo yo.
No merece mucho comentario lo que pueda decir esta ex concursante, salvo que con su mención a la "condición" de Chiqui se ha retratado suficientemente, y el resultado es aún más lamentable de lo que habíamos visto hasta ahora. Es repugnante que se apoye en algo como la estatura para su torpe y desmañado ataque, especialmente teniendo en cuenta que es consecuencia de una deficiencia, concretamente de la hormona del crecimiento. A Nany lo que le ha crecido en demasía es la poca vergüenza y casi nada el intelecto.
Mirentxu ha sido la otra persona que ha sacado el tema, en este caso utilizándolo como un arma arrojadiza para intentar sacar de sus casillas a Almudena, precisamente ahora que están las dos nominadas. Esta concursante que pone cara de niña buena cuando hay una conexión en directo y en prime time, la misma que hace mohines en cuanto le habla Milá, acostumbra a hacer la misma maniobra siempre que está nominada, consistente en procurar la desestabilización de alguno de los otros nominados. Debo reconocer que no lo hace mal, porque esta septuagenaria tiene muy ensayada la estrategia, y hasta diría que de natural tiene la habilidad de desquiciar a quien ella desee.
En este caso decidió Mirentxu referirse a las limitaciones de Almudena, debidas a su estatura. Fue durante la mañana y en la prueba del 'Cinema Matrix', cuando aquella le dijo que no podía hacer alguna cosa por culpa de su escasa estatura, a lo que esta contestó que no tenía nada que ver con esto y era incierto que no pudiera hacerlo. Mirentxu insistió en que tenía que darse cuenta de sus limitaciones, a buen seguro en espera de la reacción airada y explosiva de una Chiqui que todos sabemos no se corta un pelo, controlando con dificultad sus impulsos. Varias veces tuvo que defender Almudena que si le costaba hacer algo en esta prueba no era por su estatura y que no le iba a dar la razón si no la tenía. Tuvo que ser Iván quien terciara, demostrándole a Mirentxu que la dificultad no estaba relacionada con la estatura de nadie, y consiguiendo así que dejara el tema.
Claro está que la mediación de Iván provocó que la 'sargento Mirentxu' le tratase a partir de ese momento con el desprecio de tantas otras veces, el mismo que lleva mucho tiempo mostrando por la murciana. Mirentxu no soporta que nadie le lleve la contraria, lo suyo es reclamar siempre adhesiones ciegas e incondicionales, si bien su concepto de la lealtad está tan corrompido como para que tras repetir hasta la saciedad que quiere mucho a Liz la termine nominando a ella en lugar de a un Orlando con el que apenas tiene vinculación de ningún tipo. Pero lo más lamentable de todo no es que esta concursante utilice las armas que considere oportuno dentro del juego, sino que estas sean armas tan pestilentes como las mostradas ayer.
Que intente desestabilizar a quien quiera, si piensa que con ello puede arañar los votos necesarios para salvar su pellejo. Pero que no lo haga utilizando juego sucio, que no tenga tan mal estilo como para usar el argumento de la deficiencia física de un concursante. Solo por esto Mirentxu merecería irse a su casa, por mucho que no merezcan tal castigo los más cercanos, incluyendo su hijo, que además de declararse 'ivanista' (está grabado) ahora parece que estaba saliendo con Ana (la de los Toro de toda la vida). Pero es que además resulta llamativo que esta concursante ponga tanto empeño en no ser expulsada, después de haberse pasado semanas pidiendo ser nominada porque quería marcharse (sin pagar la cuota establecida, claro está).
Ya por la noche, a Iván le faltaba aconsejar a Chiqui que no saltase. Por el contrario reconocía como una reacción normal que lo hiciese ante situaciones como la vivida esa mañana, afirmando que Mirentxu sabe bien donde atacar para provocarla. Si no saltó fue por la mínima, y eso habría sido un triunfo para la donostiarra, como otra muesca en su cinturón. En lo que sí acertaba el modelo era en su análisis posterior, que bien interpretado viene a ser la recomendación que este gato le reclama: "tan malo es el que busca pelea como el que pelea en ella". Si bien él mismo ha caído en la trampa en más de una ocasión, participando en alguna pelea servida en bandeja a los intereses de alguno de sus contendientes, no se puede decir que sea mala su conclusión.
Según Almudena, nadie a sus veinticuatro años le tiene por qué decir cuáles son sus limitaciones. La de la estatura es fácilmente salvable por medio de una escalera. "Asín de claro", como diría ella misma. Lo que pasa es que, como dice la frase del emperador gabacho, la estatura de una persona no se ha de medir en los centímetros que levantamos sobre el suelo, sino usando otros intrumentos de medida más complejos. El pie de rey de la capacidad para repartir cariño, que no es suficiente para medir la de Almudena. El goniómetro de la generosidad, que da varias vueltas si se utiliza en esta concursante. O el calibre del vive y deja vivir, que se ajusta a ella perfectamente.
La giganta Mirentxu, que por cierto apenas levanta más de metro y medio del suelo, no tiene reparo alguno a la hora de hacer sufrir a alguien haciéndole notar su deficiencia. Supongo que igual de lícito le parecerá hablarle de su incapacidad para ver a un ciego, o de sus problemas de movilidad a un tetrapléjico. Llámenme demagogo, si es preciso, pero es lo que pienso. Escuchar a esta señora supuestamente tan educada hurgando en una llaga como la que todos podemos presuponer tiene alguien con el problema de Almudena, me revuelve las tripas y saca lo peor de mí. Ni demagogia ni pamplinas, esa actitud solo me cuadra en alguien despreciable.
Nunca he sido partidario de las discriminaciones positivas. El año pasado hablé repetidamente de la necesidad de liberarse del compromiso de ser políticamente correctos, en relación a una concursante ciega y hasta qué punto esa circunstancia podía estarla ayudando a no ser nunca nominada, por el temor de sus compañeros a que la opinión pública pudiera ver con malos ojos que dieran sus votos a una compañera con semejante problema. Lo cierto es que Ángela (GH IX) hablaba con frecuencia de su particularidad, convirtiendo esta en un factor protagonista. Las dos concursantes, no obstante, han demostrado que el obstáculo que la vida ha querido poner en sus vidas no es suficiente para seguir viviendo y hacer prácticamente todo lo que desean.
En el caso de Almudena no hay duda alguna de que no se detiene ante nada y no ha existido prueba ni actividad en la casa a la que haya puesto reparos por su estatura. No puedo evitar recordar que en todas las ediciones habidas hasta ahora buena parte de las pruebas semanales, especialmente en la primera mitad de los más de cien días que suele durar esto, han sido de una dureza física apreciable. Este año lo más duro ha sido estar esposados por los pies o hacer ese circuito tan light de las primeras semanas. Dureza casi nula, por tanto, lo cual se me antoja relacionado con la presencia de una concursante de edad avanzada. ¿Consideraría esta concursante adecuado que alguien hiciese mención a la limitación impuesta por su edad? En conclusión, no creo que proteger a Almudena de algo tan rastrero como atacarla por su estatura sea tanto una discriminación positiva como un simple acto de humanidad.
Cambiando de tema, Liz está metiéndose en la boca del lobo y solamente un milagro o un capricho del destino podrá evitar que sea descubierta. Tras las últimas nominaciones casi todos las han confesado en público, lo cual es totalmente innecesario, como tengo dicho. He podido comprobar que es la dominicana quien mejor ha sabido contar los votos y presupone unos resultados que posiblemente no se desvíen casi nada de los reales. Claro está que ella tiene algo de ventaja, porque mientras que los demás no han mentido ella sí lo ha hecho, y repetidamente además.
Le puede fallar a Liz el punto solitario que le metió Mirentxu, que no conoce ni imagina. Supongo que se llevará una sorpresa cuando se entere que su 'mamaíta' la ha preferido antes que al feriante. Ahora bien, ella también ha aplicado unos criterios curiosos en sus nominaciones, aunque en este caso no en relación a esta concursante sino a Julito, e incluso a Orlando. Tengo claro que es la única que está jugando, nominando con criterios que van más allá de las simpatías o afinidades e intentando ir a por algunos de los que ve como contrincantes fuertes.
Por esa razón creo que nominó a Julito con tres puntos y a Orlando con dos, reservando el punto a Palomares, que todo parecía indicar sería su primera opción. El problema es que no se ha resistido a contar sus nominaciones siguiendo la tónica general, y a los dos les ha engañado. Lo que en este caso no parecen tener en cuenta los concursantes es que a nosotros no nos pueden engañar y más bien al contrario una actitud así puede conseguir que nos desengañemos de su responsable.
A Julito le dice que le ha dado dos puntos (cuando fueron tres), y a Orlando que le dio uno (fueron dos). Hasta ahí todo podría llegar a cuadrar, pudiendo suponer sus oyentes dentro de la casa que los tres puntos de Liz fueron a parar a Palomares, al haber dejado bien claro que no nominará mientras pueda a Mirentxu. El problema viene cuando en el rincón de pensar, al tiempo que le miente a Orlando les confiesa a los demás sus tres puntos a Julito. Teniendo en cuenta que estaban presentes, además del propio Orlando, Iván y Almudena, y que esta se lleva bien con Julito, podría darse el caso de que este descubriera la doble versión de Liz, que a él le miente al decirle que le dio dos puntos y a los demás confiesa la verdad de los auténticos tres.
Liz miente, y además se arriesga mucho. Lo más llamativo es que lo hace de forma innecesaria, ya que bien podría decir que no quiere comentar sus nominaciones, como en alguna ocasión he visto hacer, y nada hubiera pasado. Le puede salvar de ser descubierta la poco explicable reacción de Julito cuando se enteró de que Almudena le había nominado, lo cual le ha hecho distanciarse un poco de ella desde el martes. El canario se debía pensar que iba a ser intocable hasta el final, y se ha dado cuenta de que no es así ahora despertando de una ensoñación en la que parecía estar viviendo. Aunque puede que no haya despertado del todo.