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¿Cuánto más hay que consentirle a Ana?

Desde el martes pasado, Ana Toro no ha parado de dar información sobre el exterior. Lo ha hecho de forma intencionada, como ya había anunciado. Según le escuchamos en la casa vieja no hace falta decir las cosas a las claras, con sugerirlas muchas veces es más que suficiente, incluso contando con un interlocutor de entendederas algo limitadas como Julito. Pasa que incluso se ha permitido repetidamente el lujo de dar todo tipo de información, sin que hayamos visto todavía que se cumpla lo que Mercedes Milá prometió el martes pasado.
La frase fue la siguiente: "Vuelves como todos los demás, con todos los derechos, pero con una obligación, que va a ser dura, pero no puedes contar absolutamente nada del exterior. Si lo haces serás expulsada automáticamente". Todos lo escuchamos y muchos estamos a estas horas deseando estar en un error si pensamos que es una tomadura de pelo ver a Ana todavía en la casa. Debe ser un error porque o no nos hemos enterado de lo serias que han sido las advertencias que le han hecho, o incluso aún no sabemos que mañana esta concursante no va a nominar porque la gala comenzará comunicándole que debe abandonar la casa por incumplir las condiciones impuestas.
Es posible que le hayan advertido seriamente de que no puede hacer lo que está haciendo, pero no tenemos constancia de ello. Desde el martes se han emitido dos diarios (el jueves fue festivo y no hubo programa en la sobremesa) y el debate de anoche. En ninguna de estas emisiones nos han puesto ni los excesos de Ana ni las más que posibles advertencias de la 'súper'. Aún las estamos esperando, y tengo el convencimiento de que las veremos en breve. En cualquier caso, la situación creada con esta repesca es insostenible y le da una ventaja inaceptable a una concursante que no solamente sabe mucho más que quienes mantienen su encierro desde hace más de tres meses, sino que además tiene esa herramienta tan dañina que es la posibilidad de filtrar de forma selectiva la información, y no solamente la tiene sino que hace uso de ella.
Pocos como este gato defendieron a Ana en la semana de la nominación que le costó su expulsión. Tras su vuelta, como ya había sucedido en las semanas previas, me produjo un hartazgo indescriptible. Siempre me pareció que tenía un evidente desequilibrio pero me parecía una de esas figuras esenciales para escribir la historia de una edición de Gran Hermano. Además, me hacía gracia y siempre me pareció muy creativa y original, habiendo mantenido conversaciones absolutamente únicas en esa casa. Me decepcionó saber que parte de ellas (así como alguno de sus monólogos) estaban guionizados previamente por ella misma, aunque aún así lamenté su salida.
Ahora le han brindado una segunda oportunidad, y su actitud en la semana que estuvo junto a Gema y Eva en la otra casa se me hizo tan pesada e inaguantable que hasta deseé la entrada de una Gema a la que vi durante esos días con un atractivo mucho mayor que durante su primer paso por la casa. Tras su entrada me ha parecido ver una Ana triste y desubicada, que solamente estaba cumpliendo su plan a medias, contando todo lo que quería de cómo se está viendo aquí fuera la actuación de cada uno. Pero este fin de semana, y especialmente ayer, ha demostrado que también está ya inmersa de lleno en su otro plan, que es intentar desestabilizar a Iván y Almudena.
Ana ha mantenido un victimismo exagerado durante estos días. Primero fue la queja de que Iván y Almudena no la habían recibido bien, cuando todos vimos que simplemente dejaron que los 'Julja' les tomaran la delantera a la hora de recibirla, cosa que hicieron con grandes agasajos. Luego vino su penar por haber recibido un regalo de Nochebuena más deslucido que los demás. El sábado le decía a Palomares que estaba cohibida por culpa de Liz y Almudena, planteando una guerra de sexos según la cual la competencia entre mujeres la estaba anulando. "Se me podían ocurrir muchas bromas graciosas, pero no me siento bien de ánimos", decía la granadina, lo cual muchos agradecemos sinceramente.
En la mañana de ayer, día de los Santos Inocentes (por cierto, gran broma a Mercedes Milá en el programa 'Inocente, inocente', que emitía anoche otro canal que, según dice el pasillero, no existe), Orlando e Iván se proponen gastar como inocentada a Almudena el atarla en el pesebre de la prueba, lo cual finalmente hacen con Liz, que se deja mucho más que la cartagenera. Ana hace algún desagradable comentario sobre la violencia de género y recuerda a Carlos Navarro (el 'yoyas' de GH II), sugiriendo un comportamiento violento en los dos amigos bromistas.
Ya por la tarde, durante el ensayo del villancico creado por ellos para la prueba, Iván está encargado temporalmente de la dirección, sustituyendo a Palomares, y hace la observación de que algunos no están cantando apenas. Chiqui aduce que no puede cantar más alto porque le duele la garganta y Ana parece ver la ocasión esperada por ella para enfrentarse al modelo. "Tú no tienes derecho a decirme a mí que no canto porque llevo toda la mañana cantando. No veas como apuñalas. Y no ataques porque eres el que más te equivocas", dice Ana. Liz sale en defensa del cántabro poniéndose en su lugar con estas palabras: "No te ha apuñalado. Si yo fuera la directora y veo que alguien no canta lo hubiera dicho. Él te ha dicho que si no puedes cantar que vayas al confesionario" (Palomares lo hizo otro día y le eximieron de cantar).
Ana se va a llorar al 'confe', revelándole a Liz que se quiere marchar porque está agobiada. La dominicana no entiende cómo puede estarlo si lleva cuatro días en la casa, como quien dice, y defiende de nuevo a Iván: "Tú no le has faltado el respeto pero ella a ti sí (...) Tranquilo porque la gente de fuera estará viendo cómo son las cosas", le dice. Aquí comienza una discusión entre Ana e Iván que, como es habitual, no conduce a ningún lado. Comienzan hablando en el dormitorio, siguen en el cuarto de maletas y terminan en el jardín. Ana acusa a Iván: "Acribillaste a Loli porque no sabía bailar y ahora lo haces conmigo porque no puedo cantar", girando falsamente la historia de la bronca entre Iván y Loli, algo que no parece venir a cuento. Iván, por su parte, repite una y otra vez los mismos argumentos, con ese estilo tan propio que exaspera a Ana, hasta que llega a pedirle que no le repita más veces lo mismo, lo cual entiendo porque es único dando la brasa.
Lo de menos es el fondo de la discusión o los argumentos utilizados por cada uno. Lo importante, según lo ve este gato escamado, es que Ana la ha provocado, dado que su origen no era más que un pequeño lance, un detalle sin importancia dentro del ensayo de una parte importante de la prueba del belén viviente. Se trataba del segundo intento del día, tras esa maliciosa alusión a los malos tratos relacionándolos con una simple broma en la que la dominicana había participado gustosa. Su segunda parte del plan había comenzado y no sabemos aún hasta dónde será capaz de llevarlo. De momento, consiguió hacer saltar a un Iván que mejor haría pasando realmente de sus provocaciones.
Si alguien tenía dudas de la personalidad tirana e intolerante de Mirentxu las habrá abandonado tras verla anoche en el debate. La señora que cocinaba croquetas con guantes de látex demostró ser, además, una mentirosa compulsiva, porque me consta que ha sido consciente de haberle puesto más comida a Palomares y Julito que a los demás. En más de una ocasión he visto a Palomares, quizá el que tiene más cabeza de los tres, advertirle de que eso no estaba bien o de que se podían dar cuenta los otros, y ella le mandó callar. Tiene que ser totalmente consciente de que les puso cinco sardinas a ellos frente a las tres que ponía a Iván o a Orlando, por ejemplo. Pero se obstina en negarlo y lo hace en esta ocasión amenazando con marcharse del plató si Belén Rodríguez no retira tal afirmación.
Me dio vergüenza ajena ver a esta señora tan mayor haciendo ese papelón, parecido al que ha venido haciendo, como cuando amenazó con irse si no la dejaban usar la vitrocerámica (episodio "no sin mi vitro") o si no le proporcionaban un carísimo cosmético ("no sin mi crema"), o incluso cuando pedía tinte para su pelo ("no sin mi Farmatint"), y así sucesivamente. Ella tenía al equipo del programa a sus pies, como parece que acostumbra con quienes la rodean. Anoche quiso ver 'hincarse de hinojos' a los responsables del debate, y así tuvo por un momento a esa Belén a la que llamó "niña" con el mohín de desprecio que acostumbra a usar. Luego justificó su amenaza de abandonar el plató reclamando que la dejasen explicarse, para que se entendiera que no hubiese hecho lo mismo ante Milá el martes. Y es que Milá es mucha Milá.
Su afirmación fue exactamente que abandonaría el plató si Rodríguez no retiraba su afirmación de que ponía más comida a sus protegidos que a los demás, una realidad incuestionable que hemos visto miles de personas. Creo que con actitudes como la mostrada anoche, Mirentxu está perjudicando de forma tan seria como indirecta a Palomares. He de confesar que a principios de esta semana (las semanas van ahora para mí de martes a martes) no era Palomares (o Javier, que ambas formas valen para votar) mi candidato para salir de la casa (prefería a Julito) y hasta pensaba en él para llegar a una final entre cuatro concursantes. Pero ahora, nada desearía más que verle en la calle para darle un puntapié igualmente indirecto a esta intolerante señora.
Si para ella sería un disgusto que Palomares fuese el expulsado de mañana (lo cual no tengo muy claro, porque nada parece importarle más allá de sí misma) pues contribuyamos a dárselo. Los porcentajes ciegos nos dijeron que la cosa está de nuevo entre dos de los, en este caso, cuatro nominados. Uno tendría el 38,4% de los votos y el otro un 36,7%. Los dos que harían de comparsas solamente llevaban ayer los porcentajes del 18% y el 6,9%. Presumiblemente estamos ante un duelo entre Liz y Palomares, en el que evidentemente ignoro quién lleva esa exigua ventaja, aunque ya he expresado cuáles son hoy mis deseos, que no dejo de reconocer como un poco mezquinos en esta ocasión. Pero entiéndase sabiendo que la 'yaya' sargento, calificada como "metemierda" muy acertadamente por Jorge Javier Vázquez, me saca completamente de quicio.
[Esta es la anotación número ochenta de este blog la presente temporada y, por cierto, aún podéis votarnos en la elección del mejor blog de esta casa, cuyo ranking se puede consultar aquí. Hoy a las 12.30, Mirentxu te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Dejo cartelera, con Palomares más Farinelli que nunca.]
MONTSE JUANILLA & ELGATO