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De hamburguesas, croquetas y mucho vino

El día de ayer tuvo muchos ingredientes, aparte de una mañana dormilona dado que los habitantes estuvieron trabajando de forma intensiva en una maratón benéfica, firmando tarjetas y embolsándolas junto a las 'globalitas' (la muñeca de Global Humanitaria). Estos packs se ponen a la venta hoy mismo, tanto en Internet (yo ya me he comprado una) como en distintas localizaciones correspondientes a las ciudades de procedencia de los concursantes que trasnocharon para hacer todo esto posible.
Más tarde tuvimos una discusión entre Liz y Mirentxu a cuenta de una hamburguesa, la ya tradicional estampa de esta última haciendo croquetas con la ayuda de sus 'pajes', un pique absurdo e inexplicable de Iván con Liz, y una noche en la que la modelo internacional (dice ella) parecía haber cenado lengua pero posiblemente fue el vino lo que le había descontrolado la suya propia.
Antes de todo esto que adelanto se produjo una de esas estampas irrepetibles a la par que insoportables. Nunca creí ver tal divismo por parte de una 'prima donna' venida a menos como es Palomares. La verdad es que el muchacho apuntaba maneras, pero lo de la mañana de ayer fue indescriptible. Pongámonos en situación, porque en caso contrario no se entenderá nada. Salvo el 'clan de Mirentxu', también conocido como 'comando fregona', todos los demás habían terminado ya sus mil paquetes con tarjetas y 'globalitas' de cada uno. Ahí quedaban rezagados Julito, Palomares y Mirentxu, los más tardones para completar la tarea propuesta. Al alba habían terminado y se marchaban a la cama todos menos nuestro 'Farinelli' particular, que aducía no poder dormir durante el día.
Palomares se quedaba entonces con toda la casa para él solo, y entonces decidió aprovecharlo. Ya lo creo que lo aprovechó, ahora bien otra cosa es que lo hiciera para su lucimiento personal, como probablemente pretendía, o para hacer el más clamoroso de los ridículos. Yo sé que estos shows quedan muy bien en un vídeo de un minuto, dando colorido en las galas o debates, además de contribuir a descargar estos programas de la tensión de otras imágenes y situaciones. Pero me supera ver a este 'pavo' desayunando opíparamente primero, luego limpiando y hasta planchando, para terminar con un infame soliloquio dedicado sin pudor alguno a las cámaras. Al final se acostó, claro, que aquí (salvo este gato) todo el mundo duerme.
Tras despegar el ojo sobre las tres de la tarde se pusieron a plantear la segunda fase de la prueba benéfica de esta semana, en la que deberán hacer una serie de programas televisivos para hablar de la labor humanitaria en cuestión. Antes de eso tocaba almorzar, y Liz dijo que ella quería comer una hamburguesa. Ya contaré luego como en la madrugada hablaba de sus preferencias culinarias y hasta relataba alguna anécdota que confieso no llegué a entender. El caso es que a Mirentxu no le parece bien que tome carne ella sola y le dice que tendrá que esperar a que la coman todos. Liz contesta que cada uno tiene derecho a comer lo que quiera, lo cual le niega la dueña de la cocina, que inmediatamente le va con el cuento a Palomares.
La dominicana se enfada porque Mirentxu vaya a criticarla con su nietísimo, y esta sale detrás de ella al jardín para aclararla que ella no la critica, que "Javi me ha hecho una seña para saber qué pasaba y se lo he contado". La abuela membrillo ataca de nuevo, acusando al pobre de Palomares de ser el culpable de que le haya ido a contar la disputa que acababan de tener. Además, dispara con bala: "Yo te digo a la cara lo que sea, criticar por la espalda lo puedes hacer tú pero yo nunca". Los entrecomillados de la donostiarra son siempre aproximados porque ella no pone ni un solo tiempo verbal en condiciones.
Al cabo de un rato, Palomares vuelve a hablar del tema con su 'yaya' y le dice que Liz la aprecia, aunque últimamente está algo crecida. Mirentxu opina que eso era antes, pero ahora ha cambiado mogollón (a ella le gusta utilizar palabras que piensa son super modernas), y su interlocutor le hace una curiosa pregunta: "¿Tú estás alterada?", recibiendo una negativa por respuesta. Palomares aconseja a Mirentxu que hable con Liz, aunque todavía más tarde es él mismo quien lo hace.
En la siguiente conversación, Liz le dice que el tema de fondo no es la carne: "Desde el día de la gala no me habla, ¿tú crees que voy a discutir con ella por comer carne o no?". Él piensa que está nerviosa e igualmente le recomienda que hable con ella (como la película de Almodóvar). Por una vez veo a Palomares correcto en el papel conciliador que desempeña en esta disputa. Eso sí, sus frases quedan siempre entrecortadas, como si dijera sin decir pero todo lo contrario.
Por la tarde la vida transcurre en Guadalix sin mucha novedad. Es decir, Mirentxu haciendo croquetas, lo cual me hace pensar que con todas las croquetas hechas durante los últimos tres meses en esa casa se podría haber alimentado a media África subsahariana. Por su parte, Almudena anda todo el día acompañada por la muñeca 'globalita', no sé si para suplir el puesto que dejó el martes Gisela, lo cual querría decir que ha cambiado a su princesita por un trozo de trapo, con la ventaja de que esta no habla, no ríe estrepitosamente y no se alisa el pelo. En medio de toda esta paz que proporcionan las muñecas, se produce la segunda pequeña bronca del día, esta vez también con Liz y su colega de profesión Iván.
En esta ocasión a Liz le pilla todo por sorpresa, porque se trata de una salida de pata de banco de Iván realmente incomprensible. Estaban empezando a plantear cómo hacer las entrevistas del programa de televisión que preparan sobre las labores de la ONG y en un momento dado le espeta él a ella: "Oye, a mí no me mires así". "¡Pero si no te estaba ni mirando!", contesta airada ella. "Oye, que yo aquí también puedo opinar, y ya sé como son esas miraditas". A Liz le molesta esa extraña reacción de Iván pero su respuesta es pacífica e inteligente. Con su silencio consigue no agravar la situación y dejar que pase rápido. Más tarde comenta con Carlitos que viendo esto ya sabe que no podrá ser amiga de Iván, lo cual no quiere decir que le vaya a nominar porque le tiene aprecio.
Almudena deja fugazmente a su muñeca para ir a darle un poco de lechuga al gusano que cuidan desde hace unos días, momento en el que descubre que el animal ha estirado sus anillos, o sea, que está muerto. Orlando propone echarlo a la ensalada para que así esta tenga más sustancia. Supongo que luego se dan cuenta de que la carne que reclamaba Liz no era precisamente esa y se olvidan de la broma del feriante, que es una feria en sí mismo. Además, Chiqui tiene que volver a coger a su pequeña muñeca, que se lleva consigo al cuarto de maletas. Por cierto, que una de las muñecas grandes (como un metro veinte de estatura) ha sido colocada a horcajadas en la cabeza de una de las vacas, entre los dos cuernos, lo cual proporciona una estampa algo surrealista.
Si alguien no suficientemente enganchado a este programa ha logrado llegar hasta aquí, en este relato relativamente ordenado que podríamos llamar "Un día en Guadalix", seguramente no habrá sido capaz de entender "de la misa la mitad", que decía mi madre. Lo cierto es que me he decidido a hacer este relato de semejante forma porque el día de ayer tuvo algo de hipnótico para mí. La clave creo que fue el momento en que hasta el 'viudín' me pareció caer bien, aunque yo creo que fue porque ni yo mismo estaba entendiendo casi nada. Esto fue por la noche, en las primeras horas de la madrugada, y con una Liz que se me vislumbra había llenado más de lo acostumbrado su copa de vino, lo cual le hizo empezar a hablar sin parar.
Empezó con Orlando y Carlitos en el rincón de pensar, que en este caso fue el de alucinar, para terminar con Iván y Almudena en el jacuzzi, hasta que me empezó a girar la cabeza de forma preocupante. Lo de después fue una conversación medio inteligible sobre las cárceles de su país y los bares holandeses, pero puedo asegurar que peor fue la primera parte. En esta hablaba de cómo se iba a cenar sola muchas veces en su país, contando el menú y los nada discretos precios (cenas a cien euros, si no entendí mal, que todo es posible), pero lo más inexplicable es que contaba que muchos días la cena le salía gratis porque algún otro cliente del restaurante la invitaba. En fin, no quisiera descontextualizar sus palabras porque si ya parecían raras en su contexto no te digo lo que resultan fuera.
Con todas estas cosas que pasan en la casa de Gran Hermano, no me podrá acusar el lector de dejarme cosas en el tintero, porque es que no puedo con la vida. Me dejo con frecuencia, por ejemplo, hablar de Méndez de Vigo y sus 'tuneos' maravillosos, así como su no menos interesante blog, donde esta "estilista de guardia" comparte con nosotros todo el proceso de elaboración de los modelos que nos trae cada semana Mercedes Milá, aparte de responder todas las consultas de sus lectores, lo cual para mí que es un trabajo exclusivo en el mundo, y una lección de la que podrían tomar nota tantos y tantos. Ella también es un lujo para este programa, otra de esas suertes que tenemos.
También me estoy dejando esta semana el asunto de la repesca, que engañaría vilmente si no dijera la pereza que me da. Quizá por eso lo he ido dejando, con lo cual leyendo estas líneas pudiera parecer que nada de esto pasa, y no debería ser así. También me está influyendo la incógnita sobre cómo van a plantear esa vuelta, la forma en que entrarán en acción. En principio, da la impresión de que pudiera ser algo semejante a lo que pasó el año pasado. Es decir, que la selección que ahora se está haciendo (también en una encuesta de esta misma web, sin ir más lejos) servirá para seleccionar algunos aspirantes, pongamos que tres, que entrarían en la casa vieja y ahí se abrirá proceso de llamadas y mensajes cortos para elegir a uno de ellos para incorporarse al conjunto del grupo.
Por tanto, el primer round de este combate es la selección inicial, esa en la que estamos. En la misma veo a Ana Toro y a Eva con muchas posibilidades de ser dos de las elegidas, y naturalmente Germán habría sido el otro en caso de haber podido optar a ello. Las otras dos que no estuvieron nunca en la casa nueva son una Raquel que se debió dejar el atractivo en la cola de algún avión y la china Li que ya ha demostrado estar un poco chalada pero además sin mucha gracia. De entre los expulsados que fueron concursantes de pleno derecho (Gema, Loli, Nany y Gisela, porque Carlos H. no se atreve) solo veo con posibilidades a Gema, más que nada por el delirante morbo de verla entrar justo cuando salga su maridito, y volver a ver por tanto el llanto desconsolado de este, solo que esta vez sin las gafas de Prada que le arrebata en tales ocasiones a Palomares.
Mi apuesta es por Eva, en todo caso. No obstante, en mi carta a los Reyes Magos, que escribí hará ya casi veinte días, le deseaba esto a la gallega: "Otra oportunidad en un reality como este, porque esta vez nos quedamos con las ganas". Viéndola en algunas galas, en las que ha tenido el uso de la palabra, esas ganas se acrecientan. Además, Ana no deja de ser un gracioso esperpento con un cierto desequilibrio, con lo cual el tema no admite discusión, según lo ve este gato. En este caso el regalo de Reyes sería en realidad para muchos de nosotros.