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La mejor herencia

Si tuviera que hacer un resumen de cómo están las cosas en la casa más famosa de la sierra madrileña, diría que Ana y Nico siguen con su representación de un romance complicado, justo lo que le interesa a ella, quizá a los dos. A Chiqui y Ainhoa les une cada día más su deporte favorito y este no es otro que criticar a Pepe. Raquel sigue mirando todo con una tenacidad admirable. María José salió ayer a un hospital, donde estuvo durante buena parte del día, pero parece que finalmente durmió en la casa. Y, por último, Pepe y Jorge hacen una pareja ideal al coincidir en gustos e incluso tener un humor bastante semejante.
Si desarrollo estas líneas un poco y le añado el análisis de lo que puede pasar esta noche, tendré completado el escrito de hoy, cosa más complicada que de costumbre porque no he sido capaz de encontrar la nota de prensa semanal que distribuye este canal televisivo a todo el mundo menos a este gato comentarista. Hace poco, una persona muy bien relacionada con este programa, la productora que lo realiza y el propio canal que lo emite (en cuya página web tengo a bien publicar estos largos textos), me decía saber por qué nadie me manda las notas de prensa, pero no me lo quiso contar. En todo caso, teniendo en cuenta que no lo ha publicado ninguna de las webs sobre televisión que acostumbran a hacerlo, tampoco en esta misma casa, ni siquiera hay mención alguna en la web de la productora (esa que nunca enlazo porque cuando publiqué la exclusiva sobre Hans lo recogieron mencionando como fuente Vertele), he de pensar que o bien alguien no hizo ayer su trabajo o no quieren decir nada porque van a ser mucho más importantes las sorpresas de lo que este gato despistado creía intuir ayer, aunque más bien debió ser el subconsciente porque habían sido ya anunciadas.
Pero bueno, al menos podemos contar lo que vimos ayer en el directo, si bien se trató de un día sin casi nada que rascar. Superaron la prueba, eso sí, lo cual les dará presupuesto para los próximos días. No sabemos si serán los últimos o es cierto que entrarán varias docenas de parejas más y esto se prolongará hasta el año 2012. Es de suponer que esta noche nos enteremos de cuáles son los planes, especialmente relativo a la fecha en la que tendrá lugar la esperada final de este Gran Hermano de reencuentros que particularmente me ha puesto un buen sabor de boca necesario y apreciable, todo lo contrario que me había pasado tras finalizar la última edición convencional, por así decirlo. Tienen compra para la semana y andan con cierto temor ante la posible cuenta atrás, lo cual quizá se note en la ausencia de conflictos, si excluimos la afición que le han tomado a pincharse mutuamente Nico y Ana, en sus papeles de Colón y la reina católica. Una casa sin disputas se hace raro, lo cual se explicaría con algo dicho el otro día por Pepe: "Somos yonquis de los conflictos". Se refería a los concursantes, pero también es aplicable a los seguidores más acérrimos del programa.
Lo de Ana y Nico más que conflictos son el gusto por hacer saltar al otro, costumbre que profesan ambos. Otra cosa es que Ana esté viendo la posibilidad de hacer el papelón de su vida, lo cual extrema a veces. Para todos aquellos a quienes les cae bien Ana les hago esta pregunta: ¿De verdad os creéis que se sienta tan desgraciada y aproveche la mínima oportunidad para comentarlo en voz alta? Que dé un paso hacia adelante y se calle quien no haya hablado ni una sola vez estando solo. Ahora bien, lo de narrar a cada poco su infortunio es propio de radionovela antigua. Lo que ya ha terminado de rematar la faena de la Toro es ese recuerdo hacia Germán del otro día: "¡Que venga Germán, por favor!". No me digáis que no es para quedarse muerto. Ahora apela a Germán, fugaz concursante que estuvo menos de dos días en la casa durante la décima edición. No sé para qué lo quiere dentro pero, desde luego, si es para recuperar el tiempo perdido vaya paciencia ha tenido. Igual es para darle celos a Colón, el novio aventurero ese que se ha echado en la casa. Creo que mentar a Germán y la idea propuesta por Pepe de hacer una güija (siempre lo he llamado ouija, pero así lo recoge la RAE) han tenido el mismo efecto en mí. Es como mezclar Gran Hermano con Iker Jiménez, combinación de efectos semejantes a una sobredosis de Evacuol.
Sobre el deporte preferido por Ainhoa y Almudena, con incursiones de Nico o Ana, solo puedo decir que con esa práctica demuestran lo torpes que pueden llegar a ser. Lo he repetido muchas veces en los últimos días, pero es tal como lo pienso. Cada plano contrapuesto de estos haciendo trajes a Pepe y, del otro lado, este concursante bromeando o jugando de forma despreocupada con Jorge, supone un buen zurrón de votos para el madrileño. En el último resumen tuvimos un claro ejemplo de tergiversación e intento de intoxicación claro cuyos efectos es previsible que sean justo los contrarios de lo deseado por quienes lo promovieron. Pepe y Jorge bromean sobre el contratiempo en la salud de María José. En ningún momento se ha hablado de un problema importante, incluso hasta ayer no había abandonado la casa por un tiempo prolongado, guardando cama en la misma habitación donde duermen otros compañeros. No procede, por tanto, tener una sensibilidad exagerada ante lo que simplemente era una broma compartida por dos personas con un humor parecido, como señalé antes. Pero Ainhoa no duda en irle a contar la broma sobre el pesar de sus compañeros ante un abandono obligado de María José y Jorge por la salud de la primera, en la cual estaba participando el propio Jorge. La mala intención de la chismosa Ainhoa es evidente, en la misma medida que su esfuerzo baldío, según parece.
Es más de lo mismo. Por un lado la imagen de Ainhoa interpretando con malicia una broma graciosa e inocente. En el dormitorio comentándolo con una María José que no duda en hablar el tema con Jorge, su pareja en el juego, y con el propio Pepe, tras lo cual termina teniendo meridianamente claro que era una broma sin más. Y en otro lugar de la casa vemos a Pepe haciendo saltar las lágrimas a Jorge de tanto reírse. Está clara la lectura de la mayor parte de la audiencia y donde irán a caer los votos consecuencia de este episodio. El buen rollo y la diversión entre Pepe y Jorge, al tiempo que sus interesantes conversaciones sobre cine, deporte o lo que fuera, demuestran que se puede participar en este concurso, pasarlo bien y vivir a tope la experiencia, sin por ello tener que dejar de jugar. Lo digo porque el gran Iván Madrazo se equivoca, según mi manera de verlo, al pensar que solo desde una posición como la suya, despreocupada, casi ajena e ignorante sobre el propio juego, se puede disfrutar y vivir con pasión la estancia en la casa de Guadalix. Está claro que él fue ejemplar a ese respecto, transmitiendo casi en cada momento su entusiasmo y las ganas de beberse a chorros lo vivido allí durante cuatro meses casi exactos. Ahora bien, no es la única forma, y Pepe también lo ha demostrado.
Lástima que Ainhoa esté intoxicando de forma tan perjudicial a Chiqui. Más le hubiera valido a la murciana acercarse a Pepe, ese que le recuerda mucho a Iván. En lugar de eso ha quedado atrapada en esa tela de araña formada por dos parejas que se intercambian miembros durante buena parte del día. Me refiero a Nico con Ainhoa y Ana con la propia Chiqui. Muchas veces terminamos viendo a Nico junto con Ana, la cual juntó su colchón al del romano anoche mismo, y a Ainhoa haciendo su lavado de cerebro a Chiqui. Ya sé que esta es mayorcita y no ha dado muchas muestras de dejarse influenciar por nadie, teniendo sobrado carácter y personalidad, pero eso no quita que le sea inevitable entrar en el bucle cuando tiene el runrún continúo de otra persona hablando sin parar de forma despectiva sobre un tercero. La audiencia no perdona ciertas cosas (me refiero a un grueso de la audiencia aficionada a este programa), y estas dos protagonistas han acabado con al menos dos ilusiones. Una era ver durar algo más cierto tonteo de Pepe con Ainhoa. La otra seguir viendo una relación de cariño y cierta protección de Pepe hacia Chiqui. Y cuando a la audiencia le quitan la ilusión y no le dan lo que demanda se pone de muy mal humor, reaccionando en consecuencia.
Para no dejar un cabo suelto, diré que el papel de Raquel Lo me está empezando a resultar tan fascinante como me pasó en su edición. Aquella vez, tras pasar días haciendo bromas sobre si estaba en la casa o no, terminé reparando en su papel de oyente o espectador privilegiado, lo cual resulta envidiable para este gato cronista. Me recuerda en esto a Toscano, de quien me pareció admirable su habilidad para estar siempre a un lado de la polémica, cerca del conflicto, espectador impasible y silencioso en cada gran bronca que se suscitaba en la casa. Algo así le pasa a Raquel, que sigue con atención los pasos de todos, mirando a veces de reojo y otras abiertamente, como una particular y modesta reivindicación de su identidad como concursante, con los mismos derechos que cualquier otro. Si redondeara su actuación con algún que otro confesionario sincero e incisivo, como estoy seguro sería capaz de hacer, tendría en ella una clarísima favorita por sí misma, y no porque vaya en el mismo pack que Pepe. A ello ayudaría esta vez la evolución muy favorable de su estilismo, que la muestra mucho más divina ahora. Con muy poquito Raquel podría pasar de ser una concursante casi inexistente a la gran rival a batir, envidia de propios y extraños, tanto dentro como fuera de allí.
Sobre lo que ha de suceder esta noche me cuesta mucho decir nada, especialmente sabiendo que nos volverán a sorprender, lo cual será celebrado por Mercedes Milá con regocijo al tiempo que los seguidores del programa nos quedamos con cara de idiotas. Hasta ayer pensaba que no decidirían en la casa al expulsado de esta semana porque siendo tan pocos es relativamente fácil adoptar una posición dominante (basta con el acuerdo de dos parejas) que controle tal decisión. Pero ayer me hablaron fuentes distintas sobre la posibilidad de que entrasen dos parejas más esta noche, lo cual descuadra planes y calendarios existentes hasta ahora. Lo de las dos parejas se podría entender como una forma de dar representación a las dos temporadas que no la han tenido hasta ahora, la segunda y la octava. También es verdad que si esto parece lo lógico a buen seguro será de otra manera.
Por poder pasar hasta puede que no salga ninguna pareja esta noche, aunque voy a terminar hoy sin barajar esta posibilidad. La expulsión de una pareja se puede leer desde muchos ángulos, aunque el principal quizá sea el del voto derivado, vieja teoría recuperada hace ya semanas por este gato en una agradable madrugada de comentarios en este blog. ¿A quién van los votos de los concursantes expulsados? Me refiero a sus seguidores, quienes hayan estado apoyando a los concursantes que ya están fuera, quedándose sin favoritos. Muchos de esos votos van a la basura, dejan de emitirse y, por tanto, no cuentan. Ahora bien, hay una bolsa de votos que se mueven de un concursante a otro cuando este desaparece de la escena. Podríamos llamarlos votos heredados. Por ejemplo, los votos heredados de Indhira fueron a Pepe en buena medida. No todos los votos, porque entonces este concursante sería ganador por goleada y sin duda ninguna. Pero los que haya dejado en herencia mayoritariamente van a él y su pareja. Por eso, dado que es la audiencia votante quien tiene la primera palabra esta vez, resulta más necesario (o más útil) que nunca asegurarse los votos heredados.
Quiero decir con esto que a cada pareja le puede interesar más la expulsión de unos que la de otros en función de obtener una bolsa mayor de votos heredados para la semana siguiente o para la final. A Pepe y Raquel, por ejemplo, les interesa que salieran Chiqui y Ana o Jorge y María José, mucho antes que Ainhoa y Nico, pues aunque se lleva bien con el italiano no creo que le reportasen votos. A Chiqui y Ana les interesa también la expulsión de Ainhoa y Nico o la de Pepe y Raquel, pero en ningún caso la de Jorge y María José. Ainhoa y Nico recibirían menos votos heredados, pero aún así supongo que en este sentido les interesaría la expulsión de Ana y Chiqui. No cuento para esto con Jorge y María José porque ellos no creo que recibieran votos heredados al no haber permanecido suficiente tiempo en el concurso.
Si utilizamos el razonamiento anterior de modo inverso podríamos colegir que son Ainhoa y Nico, así como Pepe y Raquel quienes menos herencia dejarían y, por tanto, los que menos posibilidades tienen de salir esta noche, pero esta relación de factores resulta engañosa. Por tanto, no creo que se pueda hacer otro ejercicio que no sea el puramente especulativo, lo que podríamos llamar quiniela o apuesta. En ese ámbito diré que si los no inmunes son Ainhoa-Nico y Jorge-María José se irían estos últimos. Lo mismo que si fueran Ana-Chiqui con Jorge-María José. En caso de ser Ainhoa-Nico con Ana-Chiqui creo que se irían estos últimos. Pero son solo impresiones personales, y quizá no lo podamos comprobar nunca si nos sorprenden con cambios de algún tipo en la mecánica, como soñó hace un par de noches este gato.
Esta noche tenemos una fiesta. Hay gala. No lo olvides.
[Dejo cartelera, con Ana y un Germán a quien parece seguir esperando. Hoy, a las 12.30, Piero responde en un nuevo encuentro digital. Ya puedes dejar tus preguntas. Recuerda que puedes votar por tu pareja preferida para que sea inmune a la expulsión. El blog de Coca-cola ha realizado una breve entrevista a este gato que se puede consultar en esta página].
Tal para cual