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Un nuevo comienzo

Tras la entrada de dos parejas más, y teniendo en la casa doce habitantes de nuevo, parece como si esta historia empezase de nuevo. Lo decía Pepe el martes noche y coincidía con nosotros en la broma de que esto podría durar meses, aunque he de advertir que se trata solamente de una broma. El panorama cambia radicalmente con respecto al de hace una semana. El poder que otorga a un grupo de concursantes pertenecer a la misma edición debe ser una prioridad para los otros. Llamémoslo mala suerte, pero si yo estuviera jugándome el tipo (la permanencia en el concurso) ahora mismo y la próxima semana estuviera nominada la pareja de Orlando-Gema o la de Ana-Chiqui, no dudaría en votar para expulsar a una de ellas, antes que a cualquier otra.
Según hemos sabido por el último resumen, Pepe tenía intención de salvar de la expulsión a Ainhoa-Nico, en lo cual estaba de acuerdo Raquel. Tampoco se decantaba de momento por la expulsión de Jorge y María José, y estoy seguro de que cuando ese momento llegue lo sentirá mucho porque sus momentos de diversión con el 'pierna encima' son impagables, si bien aún más lo sentiremos los espectadores que aguantamos impertérritos las sucesivas prolongaciones de este largo bis de Gran Hermano. La opción de Pepe y Raquel era, por tanto, expulsar a Ana y Almudena, a pesar del cariño que tiene por ambas, lo cual se cuidaba de aclarar en el confesionario. Por tanto, aunque el panorama haya cambiado de forma radical, curiosamente el objetivo sigue siendo el mismo. Aunque ahora tienen opción de elegir esa pareja o los nuevos representantes de la décima edición.
Ignoro por donde pueden ir los tiros, nunca mejor dicho, de Nico y Ainhoa, aunque hablando entre ellos se decantaban por la expulsión de las nuevas parejas, refiriéndose en aquel momento a Jorge y María José. Ahora es posible que mantengan dicha preferencia, en cuyo caso no creo que sea elegida la de Orlando sino más bien me atrevería a aventurar que podrían ser los de la primera edición o ese Dani 'Sucio' al que Ainhoa ha recibido diciendo que no quería prejuzgarle mientras lo hacía. Me está gustando la serenidad de Dani, su tono pausado y lo poco hiriente de sus reacciones. En ese momento, por ejemplo, que nota la contradicción de estar siendo prejuzgado por quien afirma que no le gusta prejuzgar, en lugar de la respuesta merecida decide sonreír y dejarlo pasar. De todas formas, aquí pueden cambiar las cosas de un día para otro, y mientras que al poco de entrar en la casa Orlando dice que le gusta Ainhoa, puede que un día más tarde ya no opine igual, tras la reacción airada de esta al verle comer unas pocas galletas.
Este formato camaleónico y sorprendente que nos están sirviendo en platos de plástico cuando merecería la mejor vajilla de la Cartuja tiene varios inconvenientes. Uno es que una parte de la audiencia votante considera que se les ha tomado el pelo al haber estado votando la pasada semana para ver como sus votos se resetean sin que hayan servido para nada. Menuda pérdida de tiempo, dicen algunos de ellos, sin que les falte ni un ápice de razón. El otro gran fallo que afecta a la convivencia y el confort de los concursantes es que realicen una prueba cuatro parejas, hagan la compra con el presupuesto conseguido por las mismas, pero luego aparezcan otras dos. Ya sé que cierta cadena transnacional de tiendas de muebles dice en su publicidad que "donde comen dos, comen tres", pero repartir la comida de ocho entre doce significa que cada uno de ellos coma un tercio menos, lo cual no les debe estar haciendo mucha ilusión. Eso sí, de cara al espectáculo supone más de un conflicto seguro.
El primero, como decía, fue ayer tarde, cuando Ainhoa le advierte a Orlando de que no debe comer galletas porque han de racionar la comida. "No te quiero regañar, pero no te comas galletas antes de comer. Se trata de organizarnos y tenemos poca comida", a lo que le añade el efecto dramático de pedirle que le mire a la cara, lo cual no terminé de entender dado el motivo de la conversación. Supongo que esta pija de nueva ola pretendía de ese modo poner sobre la mesa sus armas. Aquí mando yo y tu eres un recién llegado que debes obedecer. Y, por supuesto, me has de mirar a la cara. Bonito recibimiento, sí señor. Él saca un carácter que no le vimos mucho en su edición, respondiendo: "No te preocupes, mañana no como galletas para desayunar. Parece que tienes unas ganas de discutir que flipas. Yo ya soy mayorcito". Eres mayor, pero un súbdito, entérate de ello, imagino que le hubiera deseado decir Ainhoa.
La siguiente discusión fue de nuevo por comida, en este caso entre María José y Gema. Esta última decía que no le gusta la verdura y por eso no comería los guisantes que habían preparado, y añadía con tono chulesco que "quien tenga algo que decirme sobre esto que me lo diga a la cara". Parece innecesario el tono, más cercano al de Ainhoa que al de su compañero en el juego. Claro que en su edición ya evidenció su espíritu de casera, intentando hacerse dueña de la nevera y decidiendo lo que podían o no comer los demás. Va a tener razón cuando decía el martes que es parecida a Ainhoa, lo cual puede producir una combinación explosiva si estas dos concursantes deciden unir sus fuerzas brutas. Por otro lado, no sé cómo lo hará esta vez Gema al estar obligada a prescindir de su litro y medio diario de leche.
Estamos ante un nuevo comienzo de concurso pero al tiempo no puedo evitar que algunas cosas me retrotraigan al pasado. Cuando vi ayer aparecer la noria de las bicis voladoras me pareció estar viviendo un déjà vu que me llevó a casi cinco años y medio atrás en el tiempo. Edición de Pepe, noviembre de 2005, la prueba semanal consiste en dos bicicletas voladoras a las que se tienen que subir los concursantes para pedaleando conseguir dar vueltas sobre un eje, volteando sus cuerpos por completo una y otra vez. Deben dar vueltas al mismo tiempo que dicen el nombre de un concursante de la historia de Gran Hermano cada vez que completan una. El primer día, Raquel López afirma que no se siente capaz de hacer la prueba, procurando que la eximan de realizarla. Tras mucho esfuerzo consigue dar una vuelta, siendo jaleada por sus compañeros. Pepe lo intenta, se sube a la noria al lado de Dayron, da unas cuantas vueltas y se baja de ese trasto vomitando y llorando. Es superior a él, la prueba más dura de las planteadas en su edición.
Pues bien, ¿qué prueba comenzaron ayer? Sí, lo han adivinado. De nuevo la noria de las malditas bicicletas voladoras. Para muchos es un reto, una especie de pulso que la organización le plantea a Pepe. Como si estuvieran diciendo "te vas a llevar tus 30 mil euros pero no te va a resultar tan fácil", o "serás el señor de los récords pero no eres capaz de dar vueltas con la bici, pedazo de inútil". Aunque este gato rebuscado piensa que también esto beneficia a Pepe. Le van a victimizar y, lo más importante, están despertando el recuerdo en muchos espectadores que apoyaron a Pepe y para quienes esta prueba fue un elemento decisivo más para poner a este concursante en el lugar que ocupa en la historia del programa. Probablemente no lo pretendan, pero nos han encabronado con solo recordar esta maldita prueba. Y una audiencia encabronada es capaz de cualquier cosa, incluso de no votar por su preferido o dejar de escuchar a sus propios corazones para hacer que hable la justicia. Una audiencia encabronada es la que se mueve y es capaz de mover montañas, incluso montones de pruebas de mierda, como esta.
No me releo casi nunca, pero no he resistido a la tentación de ir a mirar lo que escribí entonces, de lo cual extracto estos párrafos para quien tenga interés en rememorar aquel momento en que apareció por primera vez esta prueba. Las cosas en la casa estaban calentitas, con los cuchillos volando a diestro y siniestro (en sentido figurado, claro está):

Puñales que se lanzan por doquier. Unos alcanzan su objetivo, otros se quedan en el camino. Pero los puñales sobrevuelan la casa, y si algo se han encargado de herir, eso es la alegría, las bromas, las ganas de pasarlo bien, los momentos distendidos y relajados. No veo a Pepe bromeando, como en esa graciosa parodia del programa de la máquina de la verdad, con un polígrafo improvisado con toallas y utensilios de cocina, ni veo a Javier haciendo sus imitaciones, ni veo a Arturo contando sus historias, incansable. Por no haber parece incluso que ya no hubiera “edredoning” entre la artificial pareja formada por Saray y Jesús. Un puñal proponía Raquel A. como objeto que identificara esta edición de GH, según les habían propuesto. Pepe secundó la idea, y ya no sé si terminaron acordando algo en la reunión del sábado antes de comer. Pero era una elección perfecta, un puñal envenenado, que no matará a nadie, pero ha inundado la casa con su veneno.

No todos lanzan puñales, o no todos los puñales son igual de dañinos. Tono y Pepe se equivocaron el otro día, uno por arrogarse el papel de juez, el otro falló en las formas. A mi juicio Tono se puso la toga de juez, pero uno de esos jueces al servicio de su amo, como los de aquellos tribunales de la dictadura, proporcionando una pátina de legalidad a la arbitrariedad injusta del poder totalitario, la coartada necesaria para el régimen. Naturalmente es una exageración, un recurso narrativo que se permite este gato contrariado y contagiado por tanto veneno. Lo que quiero decir es que Tono enjuició a Pepe sin tan siquiera preguntarle, sin observar las pruebas, sin ver su cara descompuesta por el sufrimiento en la bici voladora, sin concederle el beneficio de la duda, como le reprochó el propio Pepe (...)

Entiendo que la afinidad por unos y por otros hace que defiendan a Pepe sus amigos, mientras que los demás se dividen entre quienes se muestran comprensivos (como Saray o Arturo) y se creen que no es capaz de dar ni un par de vueltas, o aquellos que deciden crucificarle por ello. Lo cierto es que el ‘azafato’ ha dado sobradas muestras hasta ahora de una gran disposición en lo relativo a las pruebas, y en la anterior creo que nadie dio tantas vueltas al reloj como él. Quienes dudan de su incapacidad ante esta prueba de las ‘bicis voladoras’ le consideran un ‘intocable’, como le dijo Tono, el líder al que desean convertir en ‘ángel caído’. Y puede que consigan su objetivo, pero antes de eso habremos podido ver detalles de compañerismo y amistad como el mostrado por Dayron, que se ha revelado como ‘el hombre tranquilo’. También antes de lograr derribar a ese supuesto líder, puede que terminen siendo víctimas de su propio veneno.

La historia se repite. Entonces no creyeron que Pepe no pudiera hacer una prueba dura como esta. A Raquel sí, no sé por qué extrañas razones. En algunos aspectos, las cosas son distintas ahora, afortunadamente. En primer lugar, Pepe hizo las 15 vueltas y una de propina ayer. Se quedó fatal y sin poder comer siquiera, pero las hizo. Y luego, cuando vi la noria me acordé de la prueba de las descargas eléctricas y lo poco que les costó a los concursantes que la organización se plegara a sus exigencias y en lugar de sancionar el plante de los mismos la consecuencia fue que al día siguiente las descargas habían disminuido su potencia hasta el mínimo. Si Pepe hubiera sido el único al que la prueba le hiciera vomitar, además de revolverle el cuerpo y el alma, dudo mucho que hubiera pasado nada. Ahora bien, como fueron varios al final les propusieron una alternativa para aquellos incapaces de hacerla. Estos tendrán que hacer 15 kilómetros diarios en la cinta andadora. Como se apunten muchos a esta solución alternativa no va a haber horas en el día, sobre todo teniendo en cuenta la escasa velocidad máxima que parece tener. Ayer ya vimos a Raquel y a Ana, especialmente esta última, quien pasó varias horas en la tarde-noche andando sin parar. Eso sí, mientras tanto cantaba el que parece ser su nuevo himno: "Tengo una debilidad, tú lo sabes muy bien...", que algunos solo conocíamos por un anuncio de natillas.
Ana confesó ayer que es creativa pero no sabe vender. Esto demuestra algo comprobado por este gato en su edición, y es que eso de que es publicista no deja de ser una pequeña confusión entre lo que le gustaría ser y lo que es. Siguiendo ese mismo esquema yo podría decir que soy millonario. Pero la realidad es que ni mi cuenta bancaria es suficientemente abultada ni Ana se ha llegado a ganar la vida nunca como publicista, aunque a los dos nos gustaría que fuera verdad lo nuestro. Aunque también digo que este Gran Hermano de reecuentros (nuestra amiga Idoru lo llama "Gran Hermano, el acabose", lo cual me hizo ayer mucha gracia) está siendo un banco de pruebas para la granadina. De momento, está vendiendo su propio producto medianamente bien. Para ello habla en voz alta, vuelve locos a todos y no ha tuneado la bici voladora porque ha decidido no hacer esa prueba, porque si no lo hubiera hecho. El problema es que un buen producto sin una campaña creativa y buena puede no tener éxito y no venderse nada, pero a un mal producto ya se le pueden dedicar los mejores recursos publicitarios que aún así no llegará a nada.
[Dejo cartelera con una duda: ¿Cuál será la pareja del año? Recuerda que puedes seguir votando por tu pareja preferida para que sea inmune a la expulsión. También puedes seguir haciendo preguntas al gato en esta página].
Actualización:
Según fuentes de la productora que realiza el programa, María José Galera habría abandonado la casa esta misma mañana. Se desconocen las razones pero parece ser que no está relacionado con el problema de salud que la tuvo ingresada un par de días al principio de esta misma semana. Según las mismas fuentes, Jorge Berrocal podría continuar en la casa a la espera de una nueva compañía, que entraría en la casa el próximo martes. Esto es contradictorio con las reglas explicadas en anteriores casos, según las cuales el abandono debía ser de la pareja, que solamente se podía disolver por la expulsión disciplinaria de uno de sus miembros.
La pareja del año