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No solo dan vueltas las bicis

No solamente las bicicletas dan vueltas y más vueltas, sino que también estamos viendo a algunos concursantes girando sobre su propio eje en tierra, cambiando de alianzas y dando bandazos mañana, tarde y noche. Es algo normal en este programa, la convivencia y la supervivencia planteadas parecen exigir un comportamiento así en parte de los habitantes de la casa de Guadalix, pero en esta ocasión lo percibo más exagerado que en otras. Hay concursantes veletas entre los cuales se establece una relación cambiante, casi de amor y odio pero de forma alterna. Nico y Ainhoa, por ejemplo, discuten los días pares y estrechan sus lazos los impares, o al revés. No les da apenas tiempo para enfadarse lo suficiente ni de tener que reconciliarse, por tanto. Cuando algo de uno molesta al otro, basta con que aquel haga un comentario referente a la posibilidad de que ganen el concurso para olvidarse por completo de los roces habidos.
En otros casos las relaciones se voltean a un ritmo más pausado. Expresaba el martes pasado el deseo de que la entrada de Orlando facilitara que Almudena se desintoxicase de Ainhoa. La murciana es tan terca como sentimental. Su proceder es mucho más visceral que cerebral, actúa guiada por su instinto, motivada por lo que le marca el corazón, y suele olvidarse de algo tan importante como reflexionar sobre las cosas. Para ella pensar es perder el tiempo, como le dijo a Pepe hace unos días, llegando a reprocharle que lo hiciese tanto. Por eso ella no piensa, sustituyendo con frecuencia la reflexión sobre lo que le rodea, como digo, por el dictado de su corazón, tantas veces sabio. Pero esto le puede llevar a equivocarse en la misma medida que a acertar. En su edición se entregó por entero a Iván y no se equivocó, de hecho, siguen manteniendo una fantástica relación de hablar casi a diario. Pero si su corazón se hubiera equivocado bien podría haberse unido al lado aplastantemente mayoritario de la casa que parecían odiar gratuitamente al que fuera finalmente el ganador.
Dicho sea de paso, Almudena hablaba ayer de una concursante canaria de su edición que no era muy dada a la higiene personal. Me quedé muerto porque si no recuerdo mal la única canaria era Gisela, a quien llamaba "mi princesita". No sé qué ha podido pasar entre ellas porque me parece muy fuerte que le estuviese llamando cochina delante de otra canaria ofendida, la sin par Marusky, que defendía a los canarios y su afición a la ducha. A Marusky le pierden los argumentos, y esta vez explica que se tienen que duchar mucho porque casi siempre hace mucho sol. No vale intentar entenderlo. Recuperando mi comentario sobre Chiqui, esa impulsividad irreflexiva de la que hablo le había llevado a establecer alianza con Ainhoa en contra de Pepe, lo cual ha dado la vuelta este fin de semana.
No me pregunten cómo ni por qué, sencillamente no lo hemos visto. Como tantas otras cosas habremos de esperar a verlas en el resumen diario, el prime time y su puta madre, porque el realizador nos lo negó en su momento. De nuevo una conversación importante, diría que trascendente para entender lo que sucede en la casa, que nos la birlan por la cara. Anoche mismo sucedió de nuevo con otra conversación de interés entre Ainhoa y Pepe. Este se había acercado al ver a la madrileña llorando y apartada de todos, sin estar presente durante toda la fiesta tras la cena japonesa de sushi y sashimi. No lo vimos, como digo, aunque parece que la reacción de Ainhoa no fue tan negativa como tras el intento de disculpa anterior de Pepe. Entre el 'señor de los récords' y Almudena también debió haber una conversación clave este fin de semana, tras la cual cambió de opinión sobre él.
No solo lo demostraba luego con opiniones favorables o adversas hacia sus compañeros, sino con su propia actitud. Ayer pasaron un día descansado, tendidos al tímido sol de la sierra madrileña durante buena parte del día. En dos sillones del jardín estaban sentados Orlando y Pepe. Chiqui dormía en el regazo de uno de los dos, pero contrariamente a lo predecible no era con su compañero de edición. Y es que no ha sido Orlando quien ha logrado apartarla del veneno que le estaba inoculando Ainhoa en contra de Pepe, sino curiosamente una Marusky que también ha dado en menos de una semana varias vueltas. Desde ponerse en contra de Pepe durante la bronca sobre la prueba en la que este concursante se mostraba contrariado ante aquellos aficionados a meter palitos en las ruedas del carromato del grupo durante las pruebas, hasta apoyarle contra la postura obsesiva de una Ainhoa que no para de hablar del mal trato de Pepe, su temperamento violento o sus faltas de respeto. No solamente está exagerando sino que lo hace utilizando términos demasiado delicados.
Ainhoa se ponía la venda antes de la herida el martes pasado, cuando decía: "Espero que por la entrada de los nuevos, Ana y Chiqui no me den la espalda". Se entiende el temor porque había entrado una pareja de la décima edición, viejos conocidos de esas dos concursantes. Me apuesto a que dirá que ya lo sabía ella y achacará casi todo lo que suceda a este hecho. Nico hace causa común con Ainhoa, razón por la cual ha empezado su particular campaña de insultos hacia Ana y Chiqui. Una está loca y la otra es mala persona, según él, aunque el catálogo de calificativos ofensivos es mucho mayor. Y tampoco Marusky se libra. Teniendo en cuenta que la canaria simpatiza más con Pepe o Chiqui, grandes enemigos de Nico y Ainhoa, se merece su propia colección de insultos. El más repetido es el de "lameculos". No es bonito, pero es tal cual lo dice el italiano residente en canarias, lo cual le da un plus de cercanía para afirmar que todo el mundo en Tenerife conoce a Marusky y sabe como es.
La vida va dando vueltas en la casa de Gran Hermano, y algunos en lugar de ir redefiniendo sus alianzas lo que hacen es descomponer su imagen para mejorar la que pudieran tener los espectadores tras su anterior paso por la casa. Es el caso de Jorge, probablemente sin pretenderlo, o Dani, claramente premeditado. Ambos mejorarán su imagen, lo cual se me antoja razón más que suficiente para participar de estos reencuentros. Pero Orlando también parece querer borrar su fama de tibio, en la medida de lo posible. Quizá sea esta la razón por la que ahora se dedica a hacer trajes a todos sus compañeros, casi sin excepción, en confesionarios que nunca vimos durante toda su edición. No sé si esto es bueno para él o por ello corre el riesgo de perder el favor de esa parte minoritaria de la audiencia que le apoyó entonces. Los intentos por mejorar la propia imagen se dan de bruces a veces con la propia naturaleza de uno, la cual jugó una mala pasada a Dani 'Sucio'.
Me quiero referir a ese encontronazo con Chiqui sobre los nombres de la prueba. Resulta que esta había perdido su lista con los quince nombres que debía cantar, uno por vuelta en las bicis voladoras. Por esta razón debió reescribir la lista y revisando la del propio Dani se dio cuenta de un nombre repetido que también estaba en su lista. El error era de él y era consciente de ello, pero decidió pinchar un poco a su compañera negando tal extremo. Chiqui se rebotó con toda lógica, aunque el asunto no tenía mayor importancia y no merecería comentario alguno de no ser porque Dani se equivocó en las formas. Aludir a la estatura de su compañera de la forma sibilina que lo hizo no parece una buena forma de procurarse una nueva y mejor imagen. El 'Sucio' es un provocador nato, lo cual sabemos e incluso pudo ser una parte fundamental en su atractivo. Si nos divirtió a muchos durante la octava edición fue posiblemente por ese componente belicoso e incitador. Esta vez no estuvo fino con Chiqui, pero no sería justo crucificarle por ello sabiendo como es.
Cambio de tercio porque este gato curioso dejó el viernes pasado pendiente su duda sobre lo sucedido con María José y su repentino abandono. Tres días más tarde tengo una idea clara de esta historia y la compartiré a continuación para quien lo desee. Parece claro que la concursante de la primera edición tiene alguna afección que le afecta a su riñón y parece bastante dolorosa. Esto hubiera sido suficiente para justificar su salida de la casa, e incluso para que entendiéramos que Jorge se quedara a la espera de nueva compañía en el juego. Ahora bien, ni esto fue exactamente así ni todo lo contrario. Curiosamente, asistimos con pasmo a dos hechos, uno que arroja dudas sobre la historia y otro que la aclara. La información procedente de la productora el pasado jueves excluía expresamente la salud de la Galera como motivo para su abandono, hablando en todo momento de "motivos personales". Esto siembra confusión, al aparentar que la salud no ha jugado ningún papel en esta historia.
Algo más de luz lo tuvimos en el resumen del viernes y en el debate de anoche. Imágenes en las que vemos que María José tiene un importante dolor en su riñón la mañana de su abandono y acaba de serle suministrado un fuerte analgésico, pero también sabemos de sus intenciones previas, expresadas hablando a solas con Jorge en el dormitorio marrón. Este gato no tiene dudas de que María José quiere irse consciente de que no va a ganar el concurso y atraída por el posible dinero (casi seguro) de fuera. O sea, platós y demás. O sea, de nuevo una concursante tramposa. Se demuestra así que la sanción económica por abandonar el encierro puede ser burlada, razón por la cual habrán de inventar algo porque esto ya no vale para nada. No digo que María José no esté enferma, lo cual creo sin ningún género de dudas. Ahora bien, aprovechando una dolencia cualquier concursante puede burlar el pago de la sanción, y si no se le inflama el riñón (o lo que sea) basta con tirar un vaso de agua a la cara de un compañero. Algo está fallando aquí.
Lo cierto es que la actitud de María José es de las que bastardean este formato. Si una vez dentro estaba convencida de que Jorge y ella no tenían opción al triunfo lo mismo debía pensar con anterioridad a su entrada. ¿Por qué entró entonces? No sé lo que pensarán nuestros amables lectores, pero yo no tengo mucha duda. Entró para marcharse en cuanto pudiera, bien aprovechando cualquier oportunidad o solicitando a sus compañeros que no les salvasen (lo cual no se habría producido la semana pasada porque eran la segunda pareja más votada). Su actitud ha sido muy oportunista y de escasa fidelidad hacia su compañero. Jorge está consiguiendo que muchos cambiemos nuestra opinión sobre él, mostrando una mayor madurez que hace diez años y seduciéndonos al demostrar junto a Pepe su gran sentido del humor. María José conseguirá el dinero que desea pero también para muchos su imagen queda desahuciada para siempre.
Y atención a lo que pase el día de hoy. Anoche les dejamos ya de madrugada preparando una broma que impediría a parte de los habitantes de la casa salir de su dormitorio, peligrando la consecución de la prueba semanal. Si lo estarían pasando bien Pepe u Orlando que estaban dispuestos a hacer ellos las vueltas de sus compañeros, pidiendo encarecidamente al 'súper' que les aclarase si podían mover todos los muebles del salón para la broma. Esto no nos lo podemos perder.
[Dejo cartelera recuperada de la octava edición, con un Dani Rubio transmutado en Casanova. Recuerda que puedes seguir votando por tu pareja preferida para que sea inmune a la expulsión. También puedes seguir haciendo preguntas al gato en esta página].
Casanova