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El terremoto y sus réplicas

La bronca que comentábamos el viernes entre Liz e Iván tuvo su réplica un día más tarde, como sucede con muchos terremotos. El segundo seísmo fue de mayor intensidad, aunque igualmente absurdo, a pesar de lo cual habremos de comentarlo, entre otras cosas porque algo nos dice sobre la situación que están viviendo en la casa de Guadalix, al menos según lo ve este gato.
Es el argumento más importante de lo sucedido en las últimas horas, dado que poco se puede sacar del visionado de una película ('Batman', en este caso), que les proporcionaron ayer mismo y tantas veces habían pedido; o de la repetida broma de aspirar helio, que más de un médico se ha preocupado en advertirme de su peligrosidad. Parece que la inhalación de helio de forma repetida hace que este "desplace al oxígeno en el sistema respiratorio, causando asfixia", según un correo electrónico recibido, lo cual confirmaba Orlando ayer, al decir que si aspiraba cuatro veces luego se sentía como mareado. Otro argumento importante es el de esta última noche, que tuvo nueva fiesta, en este caso hippy, al tiempo que fue una noche de cuchillos largos. Haciendo honor al nombre de la fiesta, la noche supuso toda una liberación para parte de los habitantes, que plantaron cara a la aguafiestas de Mirentxu.
Volveré a lo de esta madrugada, pero antes me gustaría comentar algo sucedido en el debate de anoche. Gisela era la invitada, al ser esta la última expulsada, y no sé por qué extraña razón no tuvo el mismo tratamiento que otros invitados anteriores. No tuvo apenas entrevista al comienzo con el presentador, ni la vimos en el centro de Madrid preguntando a los viandantes por su expulsión, ni tampoco a sus vecinos hablando de ella. Todos los expulsados anteriores han parecido merecer una atención mayor que la canaria, lo cual me parece impresentable. Soy consciente de que el programa de anoche empezó más tarde que nunca y, por el contrario, siempre termina a la misma hora, pero estas diferencias en el trato a unos concursantes y otros me parecen lamentables. A Gema la vimos en su casa, en casa de sus padres, y escuchamos las opiniones de sus vecinos por las calles. Nada de esto vimos con Gisela como protagonista.
Y eso que esta concursante protagonizó ayer el único hecho noticioso habido probablemente en ese programa durante toda la actual temporada. Gisela casi se declara 'ivanista' anoche, tras haber visto vídeos y, es de suponer, haber sido convenientemente aleccionada por familiares y amigos. Dijo que Carlos le "había alimentado a ella las ilusiones" y que se quedó a cuadros cuando se enteró de lo que tenía con Loli. A Carlos H. le llamó "prepotente" y dijo haber descubierto en él a una persona que "no tenía nada que ver con el que yo había conocido en la casa". "Yo esperaba que el martes, ya que no me fueron sinceros en el plató, lo hicieran después del plató, pero Carlos ni se despidió de mí", continuó diciendo Gisela.
También dijo la última expulsada que había sido injusta con Iván porque en ocasiones se había portado muy bien con ella y no se lo había agradecido. Aparte de que cuando le pidieron opinión sobre situaciones vistas en vídeos en los que participaba el modelo, siempre opinó a favor de este. Lo dicho, que Gisela se ha vuelto 'ivanista', lo cual tiene cierta lógica. No en vano pensemos en lo incómoda que sería su situación si hubiera decidido defender lo mismo que Loli o Carlos. El trío de 'supernenas' formado por Loli, Nany y Gisela parece que se rompe. Ahora mismo, esta última reniega de forma clara, Nany debe estar al borde de la erupción al ver el tonteo de Orlando con Liz, y a Loli se la ve por ahí besándose apasionadamente con Carlos, lo cual me hace temer por el estado de su delicado estómago.
Ahora Loli dice que no tuvo nada con Carlos en la casa por respeto a Gisela, pero esto no fue lo que dijo nunca en la casa, ni a ninguno de sus compañeros ni tampoco en la sala de confesiones, donde nada le hubiera impedido sincerarse. Esto demuestra, a mí juicio, que o Loli no dice la verdad o está tan mal de la cabeza como de su maltratado estómago. Lo que no termino de comprender es eso que dijo el presentador del debate de que habían invitado a Carlos y Loli, pero estos declinaron la invitación. Pero vamos a ver, ¿no tienen un contrato de imagen que les liga al programa y les obligaría a ir donde les manden? ¿acaso han roto ya su contrato? Particularmente no entiendo nada.
Aunque relativo a este programa de los domingos reconozco mi torpeza porque no soy capaz de comprender muchas cosas. Esta semana habían citado en la 'Plaza del Dos de mayo' de Madrid a los seguidores del programa para que dieran su opinión, pero anoche no vimos ni una sola imagen de esto. De acuerdo que la convocatoria no fue muy exitosa, pero me consta que gente había. Lo cierto es que no esperarían una respuesta multitudinaria, dado que la mayoría de los seguidores de Gran Hermano o trabajan o estudian, razón por la cual les resulta complicado estar en ningún lado un miércoles a las diez. Además, al ser el día posterior a la gala, aquellos que sí pudieran estar encuentran el freno de que es una temprana cita teniendo en cuenta las horas a las que acaba el programa la noche anterior.
Sea como fuere, con que solamente hubieran ido dos personas deberían haber sacado sus opiniones en el programa, porque lo contrario parece una tomadura de pelo en toda regla. Esta semana la cita es en la 'Plaza de San Ildefonso', también en Madrid, y es de esperar que nadie se preste a una farsa de tal calibre.
Lo de anoche fue de traca, y llegó a provocar que Mirentxu se fuera con Julito a dormir al vestidor, desoyendo la orden recibida del 'súper' sobre que debían dormir todos en el dormitorio. Pero ni Almudena, ni Iván, ni Orlando, estaban dispuestos a ponérselo fácil, para solaz y divertimento de los espectadores que trasnochaban para ver el directo. La noche fue divertida, con bromas y un buen humor que a muchos nos resulta contagioso. Ver a Chiqui gritando como una posesa porque han hecho desaparecer su colchón, al tiempo que Orlando dice: "¡Ya está bien!", imitando a la 'yaya' y esta se termina levantando diciendo lo mismo que su imitador, es una de las secuencias de la noche más tronchante que he vivido nunca en las diez ediciones habidas.
Afortunadamente, hay quien no se pliega al absolutismo castrante de Mirentxu, que anoche volvió a amenazar con marcharse. Lo hizo, además, con el peor de los estilos, ya que su aspiración es contar con la complicidad de la organización del programa para imponer el orden por ella deseado, que ha quedado suficientemente claro no es lo mismo que desean todos los demás. Su frase fue más o menos esta: "Si mañana el súper no pone orden en esta casa yo me marcho porque no aguanto más esto", como si realmente la hora a la que algunos van a dormir, o su forma de vivir las fiestas, debiera ser regulado fuera de la propia organización pactada entre los propios concursantes. Lo que pretende la donostiarra es inequívocamente un régimen opresor que se inmiscuya en la propia organización individual y grupal de la casa, y eso todos sabemos a qué suena.
Por otra parte, la historia de Liz es un poco la de 'El zorro y las uvas', la fábula de Esopo. Sabido es que tengo una cierta debilidad por este fabulista, y a diferencia de Schopenhauer no me he comprometido a dejar de citarle, ya que aquel no parece una fuente tan presuntuosa como este. En este caso he vuelto a reasignar el sexo del animal de la historia por no ser malinterpretado. Esta fábula es especialmente corta, pudiéndose contar en apenas una línea:

«Estaba un zorro con mucha hambre, y al ver colgados de una parra unos deliciosos racimos de uvas, quiso atraparlos con su boca.

Mas no pudiendo alcanzarlos, se alejó diciéndose: "¡Ni me agradan, están tan verdes...!"»

La moraleja es, en este caso, que "nunca se ha de trasladar a los demás la culpa de lo que no eres capaz de alcanzar". Liz muestra su contrariedad cuando piensa que algo no está a su alcance, y eso le hace ponerse en contra de quien sea o enfrentada a cualquier situación. De ser yo Orlando estaría temblando ahora mismo, porque si la modelo no consigue sus propósitos con él no dudará en despreciarle como el zorro hace con las uvas. Además, esta concursante tiene una tendencia natural a ser bastante lianta, lo cual hace que sea complicado confiar en ella.
No sé si con Iván habrá pasado lo mismo que con Orlando, pero tengo claro que cuando aquel le paró los pies a su pretensión de ser líder esta se la juró para siempre. Según dice la propia Liz, ella es siempre líder del grupo en que se encuentra, y le puede estar provocando cierta frustración el no conseguirlo en esta casa. Además, la situación de esta semana, en la que salvo Iván el resto ignoran quiénes son los nominados, hace que esté especialmente susceptible, y esto la está llevando a enfrentamientos probablemente no buscados pero resueltos con cierta torpeza algunos de ellos.
Si bien el terremoto primero sí fue bien gestionado por Liz, su correspondiente réplica terminó sacándola de sus casillas, al responder de forma desmesurada, como bien le señaló un Iván conciliador, que se preocupó en todo momento por el disgusto de su compañera y colega. La discusión comenzó con la petición que le hizo Iván de que diera una alternativa cuando hacía críticas a la planificación del informativo de la prueba, y eso desencadenó un monólogo de la dominicana realmente aterrador: "Ni tú ni ninguna puta gente... si te estás volviendo loco y si tanto te jode, ¡ala!... Me tienes cansada... me tienes harta porque ayer yo no hice nada y vienes... y me tratas como si fueras mi padre, ¡ni mi padre me habla así!, y voy a venir yo a un reality show a España ¿eh?, y va a venir Iván a mí a hacerme sentir como una puta mierda... Mirentxu me merece respeto y no tengo que discutir con ella, si algo tengo yo es que nunca me voy a comer la comida de nadie, y eso que él dice me jode porque no es cierto... viene sacando putas conjeturas sin saber qué es lo que tiene la gente dentro y viene hablando mierda, pero Iván encima de mí no se caga en este puto concurso... y no le voy a seguir su puto juego". Ruego disculpen lo grueso de algunas expresiones.
Creo que en ella se mezcla la preocupación por la posibilidad de estar nominada con su necesidad de destacar y la impotencia que le produce no poder llegar donde desea. Razón por la cual no solo desprecia a sus objetivos sino que decide convertirse en kamikaze y, si es necesario, morir matando. Lo cierto es que Iván no tenía razón con su reproche de la miradita del primer día y saltó de forma innecesaria ante las críticas de Liz este segundo día. Pero este segundo error queda claramente minimizado con una respuesta tan desproporcionada, que dejó a todos en la casa con el alma en vilo.
Por cierto, los porcentajes ciegos que nos comunicaron anoche arrojan estos resultados: 79,4%, 17,5% y 3,1%. Aunque de aquí al martes el más votado bajara unos cuantos puntos, como suele suceder, está claro que su distancia es mayor de la esperada, acercándose peligrosamente a los puestos de cabeza de aquellos que ostentan el récord de concursantes con más porcentaje estando nominados tres concursantes (posiciones encabezadas por Ángela -GH IX-, 92.69%; Carla -GH V-, 85.00%; y Luhay -GH V-, 83%). Carlitos (o el 'gemito', como le llaman muchos) puede quedarse cerca de batir una marca de dudoso gusto.
[Hoy a las 12.30, Gisela te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Dejo cartelera, con Carlitos convertido en Ratatouille.]
MONTSE JUANILLA & ELGATO