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Celebrando el años nuevo tailandes en Thaï Gardens

Entre los días 13 y 15 de Abril se celebra el año nuevo Tailandés, es el Songkran, una palabra derivada del sánscrito que significa “movimiento” o “cambio”.
Para celebrar tan significado trance, en Madrid, una de las mejores referencias asiáticas en la capital y el primer restaurante tailandés que se instaló en Madrid, Thaï Gardens, ha preparado un menú con platos fuera de la carta. Platos concebidos para estos días tan señalados. Estuve en el Thaí el martes 14. Era el día de Wan nao o Wan Da. Un día de preparación para la fiesta de la jornada siguiente, en la que las familias se reúnen para preparar ofrendas que entregaran a los monjes. Es un día, en el que para los tailandeses está prohibido estar de mal humor. Pienso yo que no nos vendría nada mal unos cuantos días como este por estos lares. También es propio de este día el ritual de salpicar agua y me entero que decenas de miles de personas, desafiando el estado de excepción declarado por el gobierno de Bangkok, han salido a las calles para ponerse tibios de agua. Pienso que hay tradiciones que las totalitarias formas de los gobiernos de turno no pueden controlar. Me olvido de la política para disfrutar de la gastronomía. A través de ella me sumergí, en esta ocasión, en un fabuloso viaje imaginario, a través de los sabores, los aromas y los colores de los platos tailandeses por este bellísimo país del sureste asiático, de los pocos que no ha sido colonizado por occidente en lo culinario, salvo en que se utilizan cubiertos y no palillos. La cocina tailandesa si tiene, por el contrario, fuertes influencias indias, chinas y malayas. Como en el resto de Asia, en Tailandia comer es un rito. Las entradas fueron unas perlas Thai (vieiras) y un Koong Ten, que son unos esponjosos y suavísimos raviolis cocidos al vapor y rellenos de langostino y cangrejo.
Me gustó mucho, también, otro entrante, el Pueak Tod, son albóndigas de taro (un tubérculo local tailandés), rellenas de pechugas de pollo, guisantes y maíz.
Los platos principales fueron el Pad Cha, un pescado blanco rebozado y salteado con especias Thai y albahaca frita ligeramente picante. Este plato iba acompañado por un espléndido arroz basmati y una delicia de pollo envuelta en Baithoi, que es una hoja traída especialmente de Tailandia que aromatiza el pollo. Sorprendente.
El último plato, tremendo, fue el Nai Mee Thong. Son calamares al vapor, rellenos de langostino y cubiertos de salsa tradicional Thai picante, hecha a base de guindillas y pimienta verde. Pero picante de verdad. Se me caían las lágrimas. Aquí no estamos acostumbrados.
Los alimentos picantes ayudan a combatir el calor. Las especias, en el caso de Tailandia jengibre, cilantro, galanga, guindillas, pimienta verde en rama, menta, cardamomo, toronjil, curry verde, rojo o amarillo, que producen en ocasiones ese se sabor picante esta demostrado que poseen propiedades antimicrobianas, algo fundamental en países cálidos, donde los alimentos se estropean antes. Todos los platos fueron obra y creación de Tasanai Phian-O-Pas, la jefa de cocina de este verdadero santuario de la buena cocina asiática en Madrid.
Su mérito saber orquestar maravillosamente los infinitos sabores de la gastronomia tailandesa, tan rica en especies, con los productos de temporada, siempre frescos. Después cada uno debe dar rienda suelta a sus instintos para conjugar este auténtico festival de aromas y sabores. ¡Feliz año nuevo Thai a todos!