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Madrid, la capital del agujero

Madridtelecinco.es
Decir que en Madrid las calles, autovías, M-30, M-40 o M-50 se encuentran en un estado de deterioro palpable me parece un simple y llano eufemismo. La realidad supera de lejos cualquier planteamiento cinematográfico y los agujeros, roturas del asfalto, socavones, ondulaciones, y obstáculos que difícilmente son definibles forman parte del día a día de los conductores de la capital de España.
Pero hoy no quiero hablar de la generalidad, sino de los peligros que acechan al usuario de los vehículos de dos o tres ruedas. Un sector en aumento constante que tiene que sumar cada mañana a los peligros inherentes a la conducción de este tipo de vehículos en los que la carrocería es el cuerpo del piloto un sinfín de obstáculos que se deben a la dejadez de las instituciones.
No hay una sola calle de la ciudad que no tenga su “bache” o mejor dicho su “trampa” para moteros. Los agujeros se suceden y se unen al escandaloso estado de los pasos de cebra, pintados con pinturas deslizantes que hacen que atravesar estas zonas en los días de lluvia se convierta en una lotería en la que tienes todos los números para terminar dándote un revolcón por el suelo.
Curiosa situación esta. Buscas un medio de transporte rápido y te encuentras con que el entorno urbano se parece a una zona de guerra. Y si te diriges a la policía Municipal o a los Agentes de Movilidad te puedes echar a llorar porque entonces son ellos los que se ponen a darte sus quejas: que si mi moto no tiene ruedas, que si llevo un scooter que se cae a trozos, que si esto, que si lo otro.
Y la verdad es que tienen su parte de razón, o quizás su “todo” de razón. Pero a mí como usuario de una moto sus quejas se me pierden ante el movimiento de mi rueda posterior cuando cojo un bache a 20 y estoy a punto de salir volando. Me parece muy bien que todos nos hayamos tenido que apretar el cinturón con la manida crisis. Me parece muy bien que nos digan que no hay dinero y que estamos en un periodo de ajuste.
Hasta aquí perfecto. Pero, no me parece nada bien que la DGT se gaste lo que no tiene en helicópteros con radares para seguir multando y recaudando bajo la excusa de que lo hacen para protegernos e incrementar nuestra seguridad. A lo mejor lo que tiene que hacer la Directora General de Tráfico es darse una vuelta por Madrid, con radar o sin él, con helicóptero o sin él y mirar un poquito por la integridad de los usuarios de motos y scooter. Y no me sirve que me digan que eso no es competencia de la DGT. Vamos que competencia es sancionar por superar en 1 km la velocidad máxima y competencia no es vigilar que el asfalto este en perfecto estado. Vamos que les recomiendo que sancionen al Ayuntamiento a ver si tienen lo que tienen que tener. ¡Cómo me gusta!
En fin y para terminar. Si tenéis un vehículo de dos o tres ruedas y no queréis destrozarlo con los baches o lo que es peor, acabar atropellados por un coche cuando terminéis en el suelo por un agujero o la pintura de un paso de cebra lo único que podéis hacer es dejarlo aparcado y usar el Metro que huele fatal  o la red de autobuses que llenan los carriles con el aceite que usan convirtiéndolos en otra trampa. Pero visto lo visto, esto a nadie le importa.