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Astrágalo

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El sábado me preguntó Jordi a qué era vulnerable, algun@s lo recordaréis.
Le dije, entre otras cosas, que a todo lo relacionado con el amor.
Pues bien, me váis a permitir que a través de nuestro bloguero astrágalo, sueñe por unas lineas en eso que a tod@s los humanos nos hace en algún momento de nuestras vidas, vulnerables.
Porque no me digáis que no se ha expuesto nuestro "huesecillo del tarso" escribiendo aquí lo que sentía. Se ha hecho vulnerable desde el día que compartió con nosotr@s una mirada y unas palabras de una profesora del colegio de su sobrino que le atrapó por completo. Se hizo vulnerable cuando nos pidió consejo y lo aceptó obedientemente.   
Hoy la vulnerabilidad ha sido extrema cuando confiesa que Alba, que así se llama la amada profesora (lo digo para los que os habéis incorporado ayer), no lee este blog pero que en algún momento le tendrá que explicar que es protagonista sin saberlo.
Vulnerable se sentirá ella y como dice ese "cordón en forma de anillo que rodea el fuste de la columna", le dará un "espasmo".
Porque ser vulnerable es estar dispuesto a que te arañen el alma, incluso que te la roben. Sólo así, me parece a mí, se puede vivir el goce supremo del amor. Suena cursi, pero creo que much@s estaréis conmigo en que no hay nada superior. Nada.
Es eso lo que nos hace extremadamente vulnerables y lo que en estos precisos momentos en que os escribo está haciendo vivir a nuestro "árbol de flores blancas", horas de sonrisas y palabras que ninguno de los dos amantes querrá frenar.
Le dijimos que no se precipitara, que disfrutara de los preliminares, que apreciara lo que podía estar por llegar y nos ha escrito que nos ha hecho caso.
Algun@s compartísteis vuestras historias de amor con él y revivísteis esos momentos con todos nosotros.
Su historia recién nacida y ya eterna es, en cierto modo, nuestra y por eso me permito dedicarle en esta noche de domingo, mi post.
Espero que no le moleste a nuestro astrágalo, a nuestro hueso del tarso, a nuestro árbol de flores blancas, a nuestro cordón alrededor de la columna, que mientras él nada en esos ojos azules del alba, nosotr@s nos hagamos vulnerables otra vez frente a una nueva historia de amor.
Una historia de amor tan idéntica y tan diferente a todas las demás como las huellas dactilares de toda la humanidad.
(Foto: Mr. Clicks)