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Libros por bragas

Braga es una palabra fea. Libro es bonita. Eso me parece a mí, al menos.
Lo que jamás vi fue que al comprar bragas te regalaran libros. Esta foto me la manda Montse Serrano, librera de raza y sentido del humor. La manda con este comentario: "no quiero llegar a esto". Y efectivamente no ha llegado. Está ampliando su tienda y convirtiéndola en un rincón inusual de la ciudad, de Barcelona. Será una librería llena de libros y de entusiasmo.
Para celebrarlo tendrá una barra pequeñita, mesas y sillas y un espacio mayor para actos de todo tipo que, pensándolo bien, hasta pueden servir para presentar una colección de ropa interior de Andrés Sardá, por ejemplo. Ese día se unirían los libros y las bragas...
Ya sabéis que no sé vivir sin libros. En este Bolo tenemos una biblioteca y cada uno va añadiendo lo que quiere compartir. Hoy voy a hablaros de dos libros recién terminados, por desgracia. Siempre que llego a la última página de un libro que me está haciendo feliz, ralentizo la lectura aunque invariablemente llega la última linea.
En la editorial Salamandra: "La habitación de invitados" de Helen Garner y "La piedra de la paciencia" de Atiq Rahimi en Siruela. Os los recomiendo.
La editorial Salamandra es para mí un ejemplo de coherencia y perspicacia. No suele fallar. A veces pienso lo difícil que tiene que ser apostar por un título en medio de tantos miles. Acertar casi a ciegas, apostar sin saber si te lo vas a acabar comiendo, cuando sabes que a ti, editor, te emocionó leer esas galeradas que llegaron a tus manos. De pronto se dan fenómenos de masas y eso fue lo que ocurrió en esa editorial con "El niño del pijama de rayas".
Amor, mi Amor de Gran Hermano, le decía, hace unos días, a una de sus compañeras dentro de la casa que pertenecía al grupo "enemigo", que ellas dos eran como los niños de "El pijama de rayas", que se tenían que hablar a escondidas para que no les riñeran.
¡Cómo me gustaría que los libros estuvieran presentes en mi querido programa! ¡Como me gustaría que de la misma forma que citan música o películas, los libros estuvieran presentes en la casa! El creador del formato dice que los libros impedirían la comunicación entre los concursantes que se aislarían en su lectura privándonos a los televidentes de conversaciones y charlas. No puedo estar más en desacuerdo.
Un libro que ha gustado, que está gustando, genera necesidad de compartirlo y comentarlo con quien tengas delante. Un libro puede ser el pozo más profundo y pleno de ideas, comentarios y conversaciones posible. Aunque se empeñen no me convencerán jamás de que un libro puede dañar a este programa; algún día espero demostrarlo.
En cuanto a las bragas, dejo a vuestra imaginación toda fantasía, me limito a decir que aún siendo sujeto de todo tipo de leyendas, mientras no les cambiemos el nombre, a mí no me ayudarán a quererlas. Me quedo con los libros y regalo las bragas.