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Merecer ese banco

Muchos estamos rodeados de estudiantes en plenos exámenes. Se repiten los mismos comportamientos que conocemos tan bien: noches en blanco, ojeras, angustia, desánimo, cansancio, esperanza y tantos de esos sentimientos que cualquiera que se haya examinado o tenga estudiantes cerca, conoce tan bien.
El profesor Simon H Perry debió ser uno de esos profesores que consiguió embeber a sus alumnos en sus palabras. Cuando murió le dedicaron en la Universidad de Dublin ese banco de madera, de mi fotografía, como reconocimiento a ser : "gran profesor, amigo e inspirador". Me emocionó ese banco cuando mi sobrina Ana y yo nos sentamos en él un verano de hace dos años. Aquella niña cumplió ayer 18 años y está a punto de terminar su última prueba en el bachillerato y quizá por eso hoy lo recuerdo con especial respeto.
Estudiar es una gran oportunidad que muchas personas no llegan a tener nunca en nuestro mundo.
Estudiar es un privilegio
para los que no pueden permitírselo.
Estudiar es, también, un horror cuando no tienes la suerte de dar con profesores como Simon Perry y eso, por desgracia, sucede muy a menudo.
Ya sé que la vocación de profesor está destruida por la realidad de una clases poco receptivas y unos estudiantes que llegan a ellos sin ganas de aprender ni de formarse. Sé que es una profesión que se ha degradado y que se topa con problemas que ni a ellos mismos les corresponden. Pero también sé que no vamos por buen camino desde hace mucho tiempo.
Estoy segura de que el profesor Simon Perry logró saltar por encima de todos esos inconvenientes y por eso fue visto como "amigo e inspirador" porque esas dos palabras, sobre todo la última son los motores del aprendizaje, para mí.
No puedo entender que los estudiantes sigan teniendo que memorizar las materias que aprenden y por encima de todo, no puedo entender que lo hagan de la forma que lo hacen. No soy experta en la materia pero conocí de cerca este mundo durante cuatro años cuando hacía en la SER un programa que patrocinaba ANAYA y que quizá algunos recordaréis: "Queremos Saber".
En esos años Marisa Torrente y yo nos recorrimos España entrevistando a profesores, alumnos, directores, expertos, editores y responsables de todos los niveles de la Educación. Siempre veíamos muy buena voluntad. Siempre encontrábamos sugerencias para cambios imprescindibles. Pero casi siempre, también, nos topábamos con la caras de aburrimiento de muchos estudiantes. Por eso siempre me pareció que quedaba todo por cambiar.
Han pasado muchos años desde aquel programa y estos días de exámenes vuelvo a recordarlo como me pasa casa año por éstas fechas. Recuerdo a gentes maravillosas que han quedado apartadas, agotadas. Hombres y mujeres que dieron toda su ilusión y su energía para transmitir a sus alumnos lo que sabían, que lo hicieron bien. Pero también recuerdo los que nunca fueron ni profesores, ni amigos, ni inspiración.
En este banco sentaría a los que deciden y les demostraría que no podrían pasar el examen para lo que se consideran expertos: la educación.
P.D. Tenéis razón: os he abandonado. He pasado unos días complicados por un pequeño accidente. Espero recuperar el ritmo a partir de hoy. También espero que me perdonéis.