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Pajas y vigas

Cuando estudié periodismo nos eneseñaban a diferenciar entre el periodismo serio y el amarillo. Eso fue hace ya muchos años y desconozco si aún existe hoy esa diferencia. Lo que sí sé es que hay medios de comunicación que dan lecciones y otros que las reciben.
Esta mañana no daba crédito a esta primera página del diario que leo el primero desde hace muchos años: El Pais. Los responsables del periódico más leído de nuestro país habían escogido una fotografía de dos mujeres famosas de espaldas subiendo unas escaleras. Esa fotografía de Letizia Ortiz y Carla Bruni no tiene explicación para mí. Hasta donde soy capaz de interpretar en ella ha primado el físico y su forma de vestir sobre la visita del Presidente de Francia a nuestro país. Patético, sencillamente patético.
Pero la cuestión no ocuparía ni un segundo de este blog si no la publicara un periódico que ha afeado muchas veces la conducta amarillista de otros colegas. Esas pajas que vio tantas veces en otros, hoy le impiden ver la viga en el suyo. A mí los culos de estas dos mujeres, los tacones que llevan, el traje que visten no me informa en absoluto de una visita de Estado que muchos han considerado importante.
Al parecer en manos del Presidente Sarkozy puede estar la clave de nuestra pertenencia al G20, ese grupo formado por los países más ricos del mundo en el que España pudo participar sin continuidad asegurada. Desconozco los beneficios que nos traería ese club de ricos pero da la impresión que la nueva vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, espera con interés que le respondan a su petición de ser requerida, afirmativamente. Hay expertos para evaluar esos desplantes que algunos consideran fruto de una política exterior débil y que yo, francamente, no sé interpretar.
Lo que sí tengo claro es que me molesta extraordinariamente como mujer que la presencia femenina esté sirviendo como pura y simple frivolidad con la que está cayendo. Si yo fuera la princesa de Asturias o Carla Bruni, dos mujeres con carrera e independencia antes de que llegaran a su vida sus maridos, me molestaría encontrar hoy junto al café del desayuno esa fotografía sexista. También es verdad que ellas poco pueden hacer para evitar tanta tontería.
Hoy nos llegan noticias muy serias de una epidemia de gripe que mata, noticias de antivirales necesarios en países que observan alarmados un contagio vertiginoso; noticias de miedo, en definitiva.
El paro y la epidemia de gripe son dos buenos ejemplos de la velocidad con que nuestras vidas pueden cambiar inesperadamente. Estos días me estoy acordando mucho de la novela de Saramago: "Ensayo sobre la ceguera" que os recomiendo.
En momentos en los que nos hace falta seriedad y unión, no nos vengan con estupideces, por favor. Bastante tenemos con los dichosos trajes de los políticos valencianos para que ahora nos demos de bruces con los de estas dos mujeres que no se merecen este trato. Quizá convendría que en El País dejaran de denunciar la paja ajena y buscaran la viga propia.