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¡Pudimos!

Hay momentos en la vida en los que uno rompe todos los amarres. Hay momentos que no logran contener los controles y las cautelas. Hay instantes completamente naturales. Uno de esos hemos tenido la suerte de vivirlo hace unos minutos en directo en la tele, en Telecinco.
La tele, ese invento extraordinario que hace personales, propiedad de cada uno de los que los vemos, instantes como los que todos estamos viviendo. Ese beso sin freno, sin control, ese beso con todo derecho de Iker Casillas a Sara Carbonero, es el mejor colofón de un Mundial que acaba de quedarse en España.
Todas hemos sido Sara Carbonero en ese momento. Todos habéis sido Iker Casillas en ese instante.
Celebremos que lo merecemos y , si fuera posible, aprovechemos la inercia para encauzar algunas de las cosas que necesiten de nuestra pasión y nuestra fe. Ojalá el gol de Iniesta signifique muchas cosas buenas para todos.
Gracias compañeros, gracias por un impecable trabajo. Un trabajo que nos ha emocionado, nos ha arrastrado y nos ha traído suerte.
La Roja es la mejor amalgama para todos los que vivimos en este país tan especial.  Un país que sale a la calle para pedir que se respeten sus derechos como pueblo por la mañana y por la tarde se envuelve en la bandera que a todos nos une y grita hasta perder la voz. Ese país es el que hoy, como una piña, se emborracha de emoción y rompe todos los protocolos como si todos fuéramos ellos: Iker y Sara.
Gracias a todos los que habéis hecho posible tantos momentos de felicidad.