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El ascensor de Génova

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Esa flecha de piedrecitas hecha en la arena de un camino, la encontré la otra tarde con mi bici. Me pareció tan sugerente que, como ya os he contado que hago siempre, la fotografié y la guardé en el archivo "blog".
Hoy cuando me han dado las cifras del dinero que ha llegado a la cuenta de Juanma, la he recordado y aquí os la pongo para que compartamos momentos de solidaridad. La cuenta va como la flecha. Los datos exactos los encontraréis en la web de ayudajuanma.
Ya sé que hay muchas familias en España sufriendo casos similares y que, como ha escrito en nuestro blog Carmens: "hay muchas leyes que cambiar, recaudar dinero es poner paños calientes".
Entiendo vuestra desesperación pero espero que entendáis que todo va dirigido en el mismo sentido: descubrir el camino que cure estas enfermedades de las que desconocemos tanto.
Hoy he titulado este post "El ascensor de Génova" porque ese lugar se ha convertido en un espacio cargado de gestos, palabras y silencios en unos días en que todo tiene, para los miembros de PP, más importancia.
Me cuentan que es en el ascensor donde Mariano Rajoy se topa con los cambios de postura de algunos de sus colaboradores; donde tiene que enfrentarse a la bajada de la mirada de gentes que él creía que remaban en su misma dirección. Debe ser muy complicado para él y también para los que deciden cambiar el rumbo.
Pero... sigo pensando que la lealtad es el valor que necesita cualquier proyecto para salir adelante. Sin lealtad no hay seguridad y sin ella no hay avance.
Seguramente los críticos al lider de la oposición considerarán que eso es precisamente lo que están haciendo: ser leales. A mi no me lo parece porque si me preguntaran les diría que la lealtad consiste en dejar que el otro pueda defenderse antes de abrirle una herida en público.
Todo eso no pasaría, como escribía el otro día Josep Ramoneda en 'El País', si hubieran ganado las elecciones. Por lo tanto nos estamos enterando de una realidad de la mano de personas decepcionadas. Ese suele ser el método que la sociedad emplea: del descontento a la deslealtad.
Quizá se podría hacer de otra manera o quizá no. Vosotros me diréis.
Por otro lado el artículo de Pedro J.Ramírez el domingo en 'El Mundo' me transportó a años de incomprensión absoluta por unos asesinatos, los de Luther King y Robert Kennedy, que, seguramente, cambiaron la historia del mundo.
Es una maravilla leer a este periodista aunque no comparta sus conclusiones cuando compara esos momentos con la actualidad de nuestro país. Envidio su capacidad de escribir sobre hechos históricos que para mi siguen frescos y dolorosos en la memoria.