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La culpa no es nuestra

Mañana termina El Reencuentro. Hasta que he visto la publicidad en mi cadena no lo he dado por cierto, ahora sí que sí. Y ahora que, tras muchos meses, mis compañeros de Zeppelin y de T5, terminarán su exelente trabajo es cuando quiero salir en su defensa y hacerlo, aunque os parezca imposible, de los propios concursantes o, mejor dicho, de algunos concursantes.
Estoy muy enfadada y eso no me había ocurrido nunca tanto hasta ahora. En estos últimos días, los que seguís las 24 horas habréis podido escuchar, como lo he hecho yo, quejas, plantes, chulerías, comentarios desagradables y hasta insultos a los que están detrás de las paredes de la casa, a los que hacemos el programa, a eso que ellos llaman "la organización".
Me resulta tan injusto e intolerable que es posible que el Martes, mañana, en el plató se vivan momentos de tensión más allá de lo habitual. No aguanto que unos concursantes que, para más inri, conocen el concurso porque todos han estado ya en él, traten como lo han hecho a mis compañeros.
El gran problema, como casi siempre, ha sido la falta de tabaco. En la calle, un fumador que cree que el problema del tabaco no es grave para él, nunca se queda sin cigarrillos porque puede ir a comprarlos en cualquier momento a cualquier parte. En la casa de GH eso no es posible y se suele uno encontrar con un espejo que le devuelve una imagen indeseable de si mismo.
Se da uno cuenta de que es esclavo de la nicotina y pierde cualquier atisbo de dignidad con tal de aspirar algo por la boca. Ayer vimos a Ainhoa y Silvia fumarse manzanilla. Como eso no debió suplir su enganche empezó el acoso al programa como si la culpa de que ellas se hubieran quedado sin tabaco fuera nuestra. Repugnante; no puedo definirlo de otra forma.
Ver llorar a una concursante metida en la cama reconociendo que tiene un mono que no se aguanta, pedir que se le diera una pastilla que la durmiera, pedir que viniera un médico para que la ayudara, decir que no piensa dejar de fumar pero que le espanta estar en esta situación y que le asquea dar pena, es superior a mis fuerzas. Si no tienen tabaco es porque no han hecho la prueba, no han trabajado bastante, la han despreciado y se han quedado sin presupuesto para poderse comprar tabaco o lo que les venga en gana.
Jamás consideraremos en GH al tabaco como bien básico, jamás. Anoche leí en este blog que "miss-desaparecida" decía: "igual que les pasan sustancias legales que no pagan con el presupuesto, cuando se quedan sin tabaco, se lo deberían facilitar". Me parece innecesario argumentar contra esa opinión. Sobran las palabras. Pero yo no mando y "la organización" decidió pasarles tabaco. Pedí que no se ocultara ninguna imagen que ayudara a comprender hasta dónde llega el enganche y así hicieron: fue triste verlo, nada que no conozcamos ya pero que nunca antes habíamos mostrado.
Cuando en 'Diario de...' denunciamos la fabricación de cigarrillos preparados para crear adicción con elementos que aún no sabemos con certeza cuáles son, quedó claro que el tabaco que ahora se fuma nada tiene que ver con el que se fumaba hace años; ahora está diseñado para que las neuronas no soporten su falta y hagan lo que sea para que se las alimente. La nicotina, cuando falta, convierte al ser humano es un yonki y eso fue lo que vimos anoche en la casa de Gran Hermano.
Jamás le hemos dicho a un concursante que dejara de fumar, jamás. Lo que sí hemos hecho, con la ayuda de la Asociación Española contra el cáncer, ha sido ofrecerles ayuda si decidían dejarlo al darse cuenta de hasta dónde llegaba su adicción. Algunos se dejaron ayudar, otros siguen pensando que no les ha llegado el momento o simplemente no quieren. Todos son respetables, pero lo que no lo es que su cabreo, su impotencia, se traduzca en insultos a el equipo que les trata con todo el cuidado y el cariño que siempre ha hecho, equipo que no cobra para aguantar algunas de las cosas que han pasado estos días en la casa.
Hoy estoy sencillamente cabreada. Hoy, a un día de saber quién gana 60.000 euros por El Reencuentro, no tengo ganas de hablar de nada más que de esto. Hoy sólo quiero decir que mis compañeros tienen toda mi solidaridad y mi apoyo.