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La mano izquierda

Desde ayer no puedo usar para nada mi mano derecha.
Desde ayer hay una larga lista de cosas que no puedo hacer: lavarme la cara con las dos manos, cepillarme los dientes, el pelo, vestirme, ponerme las medias a la velocidad de siempre, subirme la cremallera de una falda, ponerme colorete, ponerme una pinza en el pelo, cerrar mi casa con llaves en dos segundos, ponerme el casco y coger la moto. Tampoco puedo conducir.
Hace un rato cené con la izquierda y cuesta una barbaridad hacerlo con resultados: se cae toda la comida por el camino. Ya he pensado las comidas que serán más fáciles. Se me han ocurrido en un santiamén.
He recorrido con la memoria las situaciones y los momentos en los que no contar con la mano derecha sería un problema y he llegado a la conclusión de que me va a servir, una vez más, para ponerme en el lugar de otr@s, de es@s que desde siempre o desde cuando sea, no tienen mano derecha ni la tendrán nunca más. Me he sentido muy privilegiada, una vez más.
Puedo subirme a la bici estática y caminar. Puedo seguir sudando y haciendo estiramientos. Puedo ducharme y enjabonarme con la izquierda. Incluso me he lavado y secado el pelo y tampoco ha sido tan grave. Todo es más lento, eso sí.
Mi codo está roto y han pasado 21 días sin que lo supiera a ciencia cierta. Una radiografía puso las cosas en su sitio el jueves y ya no tuve que especular más.
Aquella caída de la bici el 4 de septiembre ha tenido estas consecuencias. Son gajes de la afición, son gajes de los que amamos el deporte y no podemos vivir sin el.
"No vayas sola". De verdad que procuro no hacerlo pero ese día no había ya nadie en mi casa. Había trabajado sentada muchas horas, en cierto modo "vosotros" me tuvisteis delante del ordenador puliendo el Bolo y necesitaba sudar, cansarme físicamente. Salí sola y, casi al acabar, me caí en un camino perdido. Fue muy dolorosa la caída y el golpe me mareó pero bebí agua, respiré hondo y me concentré para que aquello que parecía un golpe que iba a tener consecuencias, no las tuviera. Creí a quien me dijo que no tenía nada roto y me fuí a Madrid: GH10 estaba a la vuelta de la esquina.
Estos 21 días no han sido fáciles pero tampoco insoportables. El Dolovoltarén y mi querido Cerebrino Mandri, me ayudaban en los peores momentos. Pero mi codo no dolía menos y se curaba, como siempre esperé; dolía más y ya afectaba al hombro.
Tengo un médico de mi total confianza, Pepe Signo que, cuando me vió el jueves por la tarde en Sant Cugat se preocupó y me mandó de inmediato al radiólogo. Antonio Manchón y Pili , su mujer, me reconocieron que casi no necesitaron ver las radiografías y el tac para confirmar el diagnóstico: rotura segura de la cabeza del radio.
Ahora el Dt. Escribano, traumatólogo en Madrid me ha obligado a cesar todo movimiento con el brazo derecho. "Si te hubiera visto el mismo día de la caída te habría operado; ahora ya no serviría. Lleva el brazo en cabestrillo y cruza los dedos para que todo acabe bien. Tendrás que hacer ejercicios de rehabilitación más adelante pero espero que recuperes en su totalidad el movimiento de este brazo derecho. Has tardado 21 días en venir y ahora será más dificil pero lo lograremos"
Aquí me tenéis: escribiendo a dos por hora pero contenta.
Escribo y actualizo porque no soporto ver esa cifra inmensa sin daros una respuesta. No os engaño: aún no he leído ni uno solo de vuestros comentarios. Lo haré cuando pueda porque 'Gran Hermano' exige muchas horas de atención para que todo salga como a mi me gusta. Espero que lo entendáis.
Mañana me voy a Almería donde me comprometí a jugar un Torneo de Golf a beneficio de Juanma, nuestro niño con síndrome de Alexander. No podré jugar, obviamente, pero estaré con todos los que han querido poner su granito de arena en esta causa con la que tantas personas se han comprometido. Vuelvo pronto y os contaré. Gracias a tod@s.