Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

Sus primeros tacones

tacones1.jpg
Se llama Isabel.
Le quitaron a sus dos hijas que ahora viven sin miedo con padres de acogida.
Su marido fue condenado por violar a la niña cuando tenía 5 años, ahora tiene 15.
Ella encubrió esa monstruosidad y siguió a su lado.
Viajaron mucho para no ser localizados.
La sentencia no ha podido ser ejecutada porque no les encontraban.
En otro lugar de España y esa vez a través de Internet intentó engañar y abusar de otra niña. Los padres de la pequeña lo descubrieron, denunciaron y lograron una órden de alejamiento.
Volvió a su tierra.
Seguía libre, sin cumplir una condena por violar a su hija de 5 años.
La justicia seguía sin localizarles.
Isabel y ese ser, se fueron a vivir cerca de la familia de Mari Luz.
Desapareció Mari Luz.
Apareció muerta.
Isabel y ese ser dejaron su casa.
La policía hizo su trabajo.
Le buscaron y le encontraron en otro lugar.
Le han detenido.
¿Si el delito no hubiera sido sexual, este hombre estaría en prisión hace años?
¿Cómo puede Isabel aceptar seguir los pasos de ese asesino?
Hay días que la impotencia y el desánimo me tiñen la mirada.
Necesito enviar mi admiración y cariño al padre de Mari Luz. Sus palabras tranquilas y desgarradas son la luz en un túnel negro.
Termino agarrándo fuerte la mano de Carmen, una bloguera del Gato y de este Bolo, que con su voz enérgica y su confianza me ha hecho un regalo hace unos minutos:
"Cuando me diagnosticaron el cáncer de colon llamé a todas las personas que habían sido importantes en mi vida. Desde el colegio a hoy. Les prometí que iba a luchar. Te llamé sin conocerte porque necesitaba escuchar tu voz para activar mi fuerza. No me has fallado, me has hecho feliz"
La he llamado porque me he puesto en su piel y me hubiera gustado que lo hicieran conmigo.
Le agradezco su confianza y le deseo una victoria que tiene en su mano.
No todo iba a ser negro hoy.