Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

La riqueza del silencio

sin-titulo-1.jpg
Os he echado mucho de menos.
He leído a ratos, robando minutos a cualquier cosa de las que estos días me han alejado de vosotr@s.
Me quedáis much@s y por lo tanto voy a tientas. Esta noche me daré el atracón.
Hoy le he pedido a Sue44 que escribiera por mí. Mejor dicho, le he pedido a mi amiga la ardilla que me prestara el e-mail que Sue44 le había escrito.
Tengo permiso de las dos para compartirlo con vosotr@s.
"Tengo 30 años, soy de Málaga, trabajadora Social de un lugar maravilloso, un psiquiátrico, donde trabajo feliz.
Seis meses antes de que me diagnosticaran el cáncer se rompió mi boda con mi novio de 5 años... Ya tenía hasta el vestido comprado y tuve que terminar y menos mal que todo pasó antes de estar casada porque si no lo hubiera pasado mucho peor. Fuí una cobarde... o valiente, según se mire, porque me hubiera casado con una historia llena de mentiras que fui descubriendo.
Seis meses después me dijeron que tenía un tumor maligno en la tiroides pero que estaba "controlado".
Recuerdo la tarde que fui a hacerme la punción para ver el diagnóstico exacto. Una vez más, los médicos se equivocaron, punzaron donde no debían y como no debían, y el tumor se rompió; en tres semanas era más grande que la propia tiroides y se había extendido a 14 ganglios y al timo. Me operaron de urgencia. Pasé 6 horas en quirófano; al salir y despertar el equipo de cirujanos me explicó que habían tenido que "raspar" mi cuerda derecha. Al mes me hicieron una prueba, que seguro que es la que te han hecho a ti, y la otorrino se quedó callada... no hablaba... yo esperaba que me dijera: con un logopeda todo será como antes pero lo que me dijo fue: "el nervio recurrente, o sea la cuerda, está seccionado". Mi madre lloraba como una niña, yo sólo le pregunté: "¿hay alguna posibilidad de volver a hablar?" Ella me dijo: "si trabajas, sí, pero es difícil."
Y así fue, los lunes, miércoles y viernes iba a la logopeda, como tú, paseando, con mi i-pod en las orejas, oyendo a Noa y Luz Casal...
Las órdenes eran estrictas. En casa me compraron hasta un programa de ordenador que cuando yo escribía salía el sonido de lo que tecleaba. Todo eso intercalado con los tratamientos cada 3 ó 6 meses en Madrid, tuvimos que irnos allí a que me pusieran la "quimio". Así he estado un año.
No sabes lo que me ha saltado el corazón cuando he leído la palabra "Dios" en tu e-mail, Verónica. Ese ha sido mi bastón, mis fuerzas han sido mis muletas, pero la fe ha movido mi alma, y con ella mi cuerpo y así, con la mitad de mis posibilidades puedo hablar y hasta volver a trabajar.
Ahora soy feliz... bueno, tengo mis días, te mentiría si dijera lo contrario. Por ejemplo, cuando voy a un concierto, o escucho gente cantar siempre pienso que yo lo perdí.
Cuando llega el final del día y estoy agotada pienso: la perdí, perdí mi fuerza en la voz... pero esto me ha enseñado muchas cosas, y he aprendido que todo está bien, en su justa medida, nada es por casualidad. Me ha quedado voz para ser más dulce, para decirle a mi madre que la quiero, para pararme si un enfermo me reclama y no ir con prisas, para disfrutar cada viaje o cosa que hago, para pensar dos veces antes de culpar a alguien de algo, para leer un cuento a mi sobrino Pedro que adora la lectura, tiene 5 años...
Vivo en un piso sola, el que me compré cuando me iba a casar, lo cambié entero y empecé una vida nueva. He tenido temporadas de ánimo muy bajo por culpa del desajuste de hormonas, al no tener tiroides todo se descompensa y al estar en tratamiento más aún, en esas épocas siempre me iba a casa con mi madre, vivir sola se me hacía largo...
La última revisión la he tenido hace tres semanas, los marcadores tumorales ya van saliendo bajos, me han puesto dos ciclos de tratamiento, pero esta última vez no ha hecho falta, lo están controlando con medicación. Si entras en el blog de Mercedes puedes leer lo de los tratamientos, lo expliqué porque tenía su gracia!!! En el blog soy Sue44.
La riqueza del silencio es indescriptible.
Verónica, el cáncer y todo lo que ha traido a mi vida no sólo es y ha sido una prueba, sino una oportunidad de abrir los ojos a muchas cosas que no veía, que la rapidez de la vida o la prisa que le ponemos me había robado, "El de Arriba" dijo un día: se acabó!!!, hay que frenar a S y frené en seco.
Mi padre murió de cáncer cuando yo era un bebé... entenderás el pánico que hay en casa, pero he podido ver cómo la serenidad ha ido volviendo a vivir con nosotros. Mi serenidad hace que los míos se serenen, y la mía viene de donde viene... Para mí ya no existe el plan de mañana, sino lo maravilloso de hoy, y cuando la cabeza quiere correr al mañana... la freno.
Desde el silencio... S.
PD: para que el cerebro entienda manda las órdenes desde el corazón; tu voz echará a andar..."