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Un reencuentro muy emotivo

Después de unos 10 años, un reencuentro cargado de emociones y recuerdos. Tenía muchas ganas de volver a saber de él, ya que tiene ahora 74 años.
Decidí perdonarle sin olvidar tampoco el pasado, empezar de nuevo, conocernos realmente. Lo iniciamos en plató con un fuerte abrazo, unas explicaciones breves, miradas y complicidad.
Ah... tanto tiempo, tantas lágrimas derramadas y sufrimiento. Pero decidiste venir y eso es lo que cuenta; te lo agradezco. Luego, por la noche, me fui a buscarle al hotel para pasar la noche juntos. Nos fuimos a cenar, risas, anécdotas y energías positivas nos acompañaron aquella noche. Que así sea ahora y en adelante.
Dedico ese reencuentro a mi madre, la que peor lo pasó: eres mi vida, mi inspiración, sin ti no tendría sentido nada.
Te quiero...