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Los padres de Asunta discutieron enérgicamente tras ser acusados de asesinato

Esa misma mañana del 18 de octubre el juez José Antonio Vázquez Taín comunica a los padres de Asunta que cambia su imputación de homicidio a asesinato. Los dos se niegan de nuevo a hacer una reconstrucción y se ordena el tercer registro en la casa de Teo, el lugar donde se sospecha que ha sido asesinada la niña. El juez quiere recoger algunas pruebas más y hacer un video. Pero no tienen llaves y hay que esperar a un cerrajero. Nada más llegar Alfonso Basterra y Rosario Porto discuten.
Este es el momento en el que Rosario Porto sale de la casa enfadada. Acaba de protagonizar una sonora disputa con su ex marido. A partir de ese momento ya no hablan en toda la mañana y mantienen una actitud tensa que se agrava porque no tienen  tabaco. Los dos tiene una gran dependencia y los guardias civiles son los encargados de su abastecimiento pero ese día se quedan sin reservas.
El juez ha pedido una grabación de toda la casa para el jurado popular. Será  como visitar la vivienda desde la sala del juicio. Graban estas ramas anudadas con cable para demostrar que no hay nada atado con las cuerdas naranjas que se usaron para maniatar a Asunta, y que, según Basterra,  tienen porque las usan para todo. Otro cabo de la misma cuerda lo encuentran en el garaje. La habitación donde creen que Asunta fue asesinada es la única  que tiene la cama revuelta sin funda de almohada y donde vemos el peluche, el cojín roto, y la papelera.
Aquí encontraron los pañuelos que usaron para limpiar la boca y la nariz de  Asunta y una mascarilla con restos biológicos de madre e hija, y otro trozo de cuerda naranja. Son las pruebas olvidadas que en el primer registro Rosario intentó ocultar diciendo que iba al único baño que se usaba en la casa, el del piso de arriba. Por eso el juez  ordena en este tercer registro llevarse la toalla y los análisis demuestran que la toalla no se había usado hace más de dos años,
Otra mentira demostrada en la instrucción. Ese día  al juez no se le escapa la actitud evasiva de Basterra y la falta de cariñó con su mujer. Empieza a sospechar que Alfonso tiene todo planificado y  que por eso  todas las pruebas apuntan a  Rosario.