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El sargento de Bande contra Goliat

Interior reclama el cese del sargento de la Guardia Civil del pueblo orensano por multar al alcalde y su mujer diputada del PP
Hoy el sargento José Manuel Grande continúa trabajando como comandante de puesto en Bande sin saber si será su última jornada en este municipio orensano de 2000 habitantes. El ministerio de Interior ha solicitado su cese acusándole de “exceso de celo” y por la “reprobación de las autoridades” del pueblo. En unos días su general hará un informe, lo remitirá a la Dirección de la Guardia Civil y, con toda probabilidad, Interior ordenará “el destierro” del sargento.
Doce multas en seis años (2008-2014) tienen la culpa. El problema es que para algunos, no se trata de doce multas corrientes…son doce multas a la ex alcaldesa del pueblo, Ana Belén Vázquez (PP) ahora diputada y vicepresidenta de la comisión de Interior del congreso, y a su familia. El sargento multó dos veces a la diputada popular por aparcamiento y circular sin ITV, a su hermana por circular sin seguro y desobediencia, o al sobrino de la diputada por hechos similares.
El sargento no había entrado con buen pie en el pueblo. En 2008 Bande se dividió entre los partidarios del anterior suboficial de costumbres más diplomáticas y el nuevo sargento que aplicaba la Ley a rajatabla. La estadística de multas se disparó. Y la batalla contra la ex alcaldesa, denuncian los guardias de la Asociación Unificada de Guardias Civiles ( AUGC ) arrancó el día en que el sargento  se atrevió a multar a la familia de la diputada por vender bebidas alcohólicas en el bar que regentaban en el complejo de fútbol de la localidad. Nadie escapaba a su libreta de denuncias, ni siquiera su propia familia. Nadie dudaba tampoco, que el sargento con tan firmes convicciones no se iba a doblegar ante los que ejercían el poder político en su pueblo. Ni siquiera lo ha hecho ante Goliat, personificado por el ministerio de Interior al que rinde cuentas. Entre medias ha tenido que aguantar las campañas de desprestigio que, entre otras, le acusan en falso de multar a los vecinos por amarrar a sus caballos.
La diputada acusa al sargento de acoso, como cualquier ciudadano ha recurrido sus multas, y el asunto debería resolverse en un tribunal. Sin embargo, en la estela de la presidenta del Partido Popular de Madrid y sus desencuentros al volante,  el ministerio de Interior ha decidido dar en este caso el peor ejemplo posible y se inclina por desacreditar la autoridad del que pretende ejercerla de manera justa sin distinguir entre ciudadanos, alcaldías o bancadas políticas. Goliat ganará la batalla con toda probabilidad, pero se ha encontrado con el estorbo de la Comandancia de la Guardia Civil de la zona que apoya al sargento en sus informes, y la feroz resistencia de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) que prepara una demanda contra los que actúen en perjuicio del sargento.
Lo cierto es que la falta de flexibilidad del sargento está fuera de toda duda, lo mismo que la legalidad de sus actos. Lo que ya no está tan claro es si la “reprobación de las autoridades” (del mismo signo político que el ministerio de Interior ) es un motivo justo y suficiente para castigarle. Encima el sargento no es machista, ni sospechoso de ser “rojo”, tampoco parece un anti sistema, y ni siquiera van a poder acusarle de filo etarra…así que, al contrario de lo que suele ocurrir en otros casos con otros ciudadanos que intentan pelear por sus principios, al menos con el sargento van a tener difícil desacreditarle hasta la saciedad.