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La sentencia de Marta del Castillo y la lógica judicial

Ya tenemos el recurso del abogado de la familia de Marta del Castillo a la sentencia que sólo condena a Miguel Carcaño por el asesinato  y nos alegra comprobar que la lógica, la de ustedes, la nuestra, la de cualquier ciudadano, debería ser la misma que la de los jueces y abogados. No existe eso que muchos penalistas han defendido, una lógica  judicial, especial y distinta, que nosotros , todos ustedes, no podemos entender.  El recurso del abogado de Marta está basado en la comprensión lógica y critica la ausencia de lógica, la inconsistencia y las contradicciones evidentes y relevantes de la sentencia. Y eso lo dice un penalista y ex fiscal.
Miguel golpeó a Marta con un cenicero
Sorprende que siendo lo mas trascendental , quién mató a Marta y cómo, los jueces solo lo abordaron en seis de las 142 páginas de la sentencia. No existe el arma homicida pero los jueces hablan de un cenicero cilíndrico ensangrentado y la cara de Marta ensangrentada tras un golpe en la sien, y se lo creen porque Miguel lo confiesa más veces que la violación y el estrangulamiento. La sentencia habla de seis versiones distintas, luego de cinco y se equivoca en el número de declaraciones que hace Miguel, que fueron cinco en sede policial y siete en la judicial.
Pero  lo importante no es cuantas veces lo repite, lo importante es que la confesión de  Miguel golpeando  a Marta con el cenicero no se sustenta ni con los posicionamientos telefónicos ni con las pruebas de ADN. Porque en ese relato Miguel explicó machaconamente que llamó a Samuel, llamada inexistente, o al menos no localizada, argumento que los magistrados obvian para escoger esa confesión y luego utilizan para razonar la absolución de Samuel. En cambio que el cenicero es pesado y de cristal, eso dice Miguel,  los jueces se lo creen Y debía tener movimientos autónomos, dice el recurso del abogado, para justificar  todos los restos de ADN que habían en la colcha. No todos eran sangre de Marta, también había ADN de Miguel mezclado con el de Marta hasta en la almohada. ¿El cenicero que Miguel tiró a la colcha revotó tantas veces?, se preguntaba Antonio del Castillo. El recurso dice que la valoración de los jueces es ilógica y absurda, e incompleta porque es verdad que la despoja de criterios accesorios pero importantes como si podía Miguel estar mintiendo para encubrir a su hermano, o si confesó la violación cuando se vio perdido y desmoralizado e intentó suicidarse en la cárcel. Curioso que los psicólogos que examinaron a Miguel explicaron que era verdad que se habían intentado quitar la vida y los jueces escriban que fue puro teatro porque lo dice el preso de confianza de Miguel (que no dijo eso). Dicen los jueces que Miguel tenía apoyados los pies en el suelo cuando se intentó colgar del quicio de la puerta. Deberían saber que para ahorcarse no hace falta tenerlos en el aire.
Sacaron el cuerpo de Marta a las 22´15
El recurso habla de contradicciones palmarias en el relato de hechos. Lo principal es que si sacaron el cuerpo de Marta a las 22´15, la muerte no pudo ser entre las 21 horas y las 22´15 (pag 111), y si se fueron a las 22´15 a casa (pag 117), no pudieron sacar el cuerpo antes de esa hora. En fin, es un galimatías que los jueces escriben para justificar su relato, absurdo, en el que toda la escena la protagonizan Miguel y el Cuco con un tercer desconocido.
Samuel Benítez absuelto porque estaba en Montequinto
Toda la noche en Montequinto,  dice la sentencia, porque nunca se quedó solo y porque el móvil lo sitúa. Los jueces eligieron, de todos los testigos que vieron a Samuel en Montequinto, sólo una chica que en su declaración atropellada y nerviosa dijo que vio a Samuel llegar a la hamburguesería con su novia sobre las 21`30. La novia(de un día) no dijo eso, es más, aclaró que lo abandonó antes de esa hora  justo cuando Samuel recibió la llamada del Cuco desde una cabina pidiéndole ayuda. Los jueces obvian esa llamada confesada por el Cuco varias veces y  en el juicio. Y también obvian que el resto de testigos no vio llegar a Samuel hasta pasadas las 22´30 a la hamburguesería por lo que tuvo tiempo de ir al escenario del crimen. Además su móvil estuvo apagado justo a esa hora pero los jueces hacen un razonamiento absurdo cuando dicen que Samuel no estuvo en León XIII a las diez  porque recibió llamadas entre las 23´34 y la 1´13. El recurso lo destaca,  esos y muchos más datos que los jueces omitieron y que ponían a Samuel en un aprieto.  En fin, a nosotros nos parece una tomadura de pelo y no se entiende, ni como abogado ni como ciudadano, que la confesión que hizo Samuel, dos veces, en sede policial, la desechen los jueces porque no se ratificó en sede judicial. Un momento, si Samuel justificó ante el juez que se autoinculpó porque le habían maltratado y los jueces afirman que queda demostrado que nadie lo maltrató, entonces deberían considerar cierta la confesión. ¿NO?
María García Mendaro estaba dormida
Es escandaloso que en la sentencia los jueces escriban y asuman : “a las 2¨00 Miguel llevó la silla de ruedas al domicilio (pag 199) y María se durmió a las 2´01 (pag 9)”. Se pregunta el abogado, y nosotros, ¿y María no escuchó a Miguel si estudiaba en el salón, si llamó a su novio a esa hora? ¿ no se enteró de nada?. Es inconcebible que María hablara con su novio por teléfono a las 2¨00 al mismo tiempo que se dormía o cayera fulminada por un sueño profundo en un minuto. Y es notorio que los jueces ordenan caprichosamente como un puzzle los horarios para absolver a María. Como ella dice que llegó a las 00´15 al piso, los jueces escogen como veraz la declaración del vecino que veía la tele, suponemos que sin preocuparse del reloj, que situó a  Antonio del Castillo aporreando  las ventanas a las 00´00. En cambio, los jueces no creen al padre de Marta que dijo que eran las 00´30 y dio detalles y horarios exactos de lo que hizo la noche más trágica de su vida.
Francisco Javier el hermano engañado
Dice el recurso que la interpretación que los tres magistrados hacen de las llamadas entre Carcaño y su hermanísimo está alejada de la lógica y el sentido común. Porque los jueces las resumen diciendo que Francisco Javier apoyó a su hermano porque creía en su inocencia. Y lo sustentan en varias llamadas que escogen de entre todas, y descartan las que comprometen seriamente a  Francisco Javier, que por cierto dijo que sabía que le estaban pinchando el teléfono. “no hay nada que encontrar y tu sabes lo que te digo”, “jodido, ya ha pegado el pelotazo antes de los previsto” “a veces me gustaría ser menos listo pero ya sabía que iba a ser un marrón esto”. Son solo un ejemplo de lo que dijo el pobrecito hermano y no se tuvo en cuenta.
Pero lo fundamental es que el único testigo de lo que hizo el hermano de Miguel esa noche es el Cuco y el tribunal dijo que no era creible punto por punto, "olvidando" que había posicionamientos de móvil que lo corroboraban, y considerando absoluta verdad el testimonio que lo encubría, el de su esposa (lógicamente inducido por ser la madre de su hija).
La policía no consiguió ningún testigo para desmontar la coartada de Francisco Javier, cierto, y el único que voluntariamente quiso declarar después de dos años oculto, fue el taxista. Pero los tres jueces sentencian “ sus manifestaciones bienintencionadas,  no resisten la más benévola crítica”. En que quedamos. Creemos  que media  España lo escuchó y piensa de otra manera.
Un asesinato, dos sentencias y dos verdades judiciales
Mucho hemos hablado de Marta del Castillo en televisión, en la radio en nuestro libro "Red de Mentiras"... pero poco habíamos explicado en este blog.  Lo que nadie entenderá jamás es que hay dos sentencias distintas, la del menor que solo condena al Cuco por encubrimiento, y la de los mayores que solo condena a Miguel Carcaño. Las dos con un relato de hechos distinto, es decir con dos verdades judiciales distintas, y entre las dos al menos diez contradicciones flagrantes. Y muchos abogados, que se llenan la boca de razones jurídicas,  repiten como una cantinela “que la verdad real no siempre se alcanza y no es el fin de la justicia, y que puede haber varias verdades judiciales distintas y contrarias, de un mismo hecho”.(dicho en varios programa de radio) ¡Perdón! Por supuesto nosotros no estamos de acuerdo pero tampoco el abogado penalista y ex fiscal de la familia de Marta que en su recurso explica que eso quebranta el principio de seguridad jurídica. Si,  por fin un abogado explica que las víctimas tienen derechos, que el derecho mal aplicado o mal concebido lesiona el derecho de tutela. Hablando en plata, que tanto hablar de los derechos de los asesinos a mentir, a manipular y destrozar vidas ajenas para protegerse ellos, hemos olvidado que las víctimas también pueden ver su derecho de defensa alterado, mermado o ninguneado. Y es lo que ha pasado en el caso Marta del Castillo.
Primero el el juicio que iba a ser con jurado popular pasó a ser con tribunal profesional porque se dio relevancia a la violación, entendiendo que Miguel y Cuco asesinaron a Marta para ocultar la violación. Eso, aunque siempre se había hablado de una agresión sexual improvisada, y eso, a pesar de que  finalmente ninguna de las dos sentencias la considera probada .
Después atendiendo a la ley del menor se instruyeron dos procedimientos distintos lo que ocasionó disfunciones en los señalamientos y las comunicaciones. Por eso a Miguel Carcaño no se le tomó declaración de nuevo en el juzgado de menores cuando confesó la violación. Un error del abogado espetó el juez de menores. Y por eso  tumbó la confesión de Miguel aportada en papel.
Sentenciado el Cuco como mero encubridor de Miguel Carcaño, y no como asesino y violador, el juicio de los mayores ya estaba viciado. Y aunque los jueces en su sentencia presumen de su capacidad para juzgar sin atender a la sentencia del menor, en al práctica yerran. Porque ellos mismos reconocen que no pueden valorar si Miguel Carcaño cooperó en la violación de Marta, porque asumen que el Cuco ya ha sido absuelto de  violación y asesinato. Un asesinato, dos sentencias y dos verdades judiciales
Y los mejor es que utilizan la sentencia anterior del menor para concluir que Miguel Carcaño no es violador y asesino, es un homicida con un agravante de superioridad encajado con calzador. Y sin embargo  para absolver a Samuel, a Francisco Javier y a María, desprecian absolutamente la sentencia del menor que situaba a cada uno de ellos en su lugar. Osea, que lo que utilizan para justificar la condena de Miguel , no sirve para condenar a los otros tres y los absuelven. Brutal