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Si vas al Stade de Bordeaux no te olvides la desbrozadora: así está la vegetación en algunos puntos de su exterior


El Stade de Bordeaux mola. Perdonad que os lo diga así, pero de los tres que llevamos visto es el que más me ha gustado por dentro y por fuera. Es en los exteriores donde más destaca porque tiene una imagen francamente peculiar, tanto por su forma como por su estructura, sujetada por incontables columnas blancas. Entre una cosa y otra hacen que la visita al nuevo estadio del Girondins merezca la pena por más que en sus accesos haya una vegetación, ora bien cuidada, ora salvaje, que al visitante medio pueda llamarle la atención. Y ojo, cuando digo salvaje... ¡es salvaje!