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En los brazos de Churchill

Leer a Enric González se ha convertido en una agradable rutina. En su columna de El País del día 16 llamada Familias hablaba así de Winston Churchill:
 

Una persona puede morir feliz si ha conseguido hacer algo por la sociedad. Al decir "algo" me refiero a una acción, una sola, de auténtico mérito. Con eso suele bastar. Consideren el ejemplo de Winston Churchill: un charlatán bebedor e impulsivo, exhibicionista, ingenioso pero inconstante, capaz de cometer idioteces extraordinarias; todo eso es cierto, como lo es que en un momento dado, durante la batalla de Inglaterra, se convirtió en un regalo del destino y en la única luz que iluminaba Europa.

 
 
 
 
The Churchill Arms
Al leer esto recordé uno de los mejores pubs de Londres. Se llama “The Churchill Arms” y se encuentra en el selecto barrio de Kensington. El pub decorado al más puro estilo inglés, recargado por fuera y por dentro, se sitúa en el cruce de caminos entre Chelsea, el propio Kensington y el más bullanguero y excesivamente poblado por turistas, sobre todo los sábados, Notting Hill.
De hecho, es uno de los pubs más famosos de la ciudad. Tanto que varios años seguidos ha ganado premios como el mejor pub de Londres. Algunos de los viajeros que llegan a él se quejan de que es un poco pijo, pero qué le vamos a hacer está en Kensington. A tiro de piedra de muchas embajadas y del palacio con el mismo nombre, donde se fue a vivir una vez divorciada Diana de Gales.
Detalle de una de las dos entradas de The Churchill Arms
El sitio es un clásico. Ironías de la vida, si el propio Churchill se asomara por allí vería con cierta desazón que la especialidad de su comida no es, ni de lejos, british. Es tailandesa. Buena, copiosa y barata para los estándares londinenses. Si eres atrevido y pides uno de sus platos picantes, una de las más famosas frases de Churchill se hará realidad:

"I have nothing to offer but blood, toil, tears, and sweat"

Y no mienten. Llorarás, sudarás y al final se te caerán las lágrimas.
La clientela como decía más arriba es la típica de un pub. Gente del barrio, uno de los más exclusivos de Londres, con ganas de disfrutar de una buena cerveza…y del espíritu de Sir Winston Churchill. Eso al menos aseguran los dueños del bar. Sobre todo en la "Churchill Night" que se celebra todos los años el 30 de noviembre, para celebrar su nacimiento.
El interior está decorado con todo tipo de parafernalia relativa al político inglés. Curiosa la colección de orinales, uno de ellos con la cara de Adolf Hitler como diana. Además de múltiples recortes de prensa relativos a la II Guerra Mundial. Tanto que uno imagina al propio Churchill escribiendo sus discursos durante los bombardeos a Londres mientras saboreaba una London Pride. De hecho, aunque esto no está tan claro, se dice que es el sitio desde donde Churchill preparaba sus discursos radiofónicos. Eso se queda también dentro del espíritu del Churchill Arms.