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"En la innovación sobre el periodismo y la comunicación hay mucho impostor"

David Martínez, periodismo, comunicacióntelecinco.es
David Martínez es un periodista con mas 20 años de experiencia. Trabaja en el departamento de comunicación de una gran compañía de telecomunicaciones. Pero como buen periodista es inquieto. Sus ideas, "subjetivas" me recuerda, sus "experiencias personales" y la forma que tiene de entender el periodismo las ha ido plasmando en un blog, Comunicación y otras chicas del montón, que ahora, se convierte en libro. Hablamos con él de su "rincón más o menos ordenado de algunos de los textos que ha ido publicando en ese espacio virtual".
P: ¿Por qué crees que es necesario un nuevo libro sobre Comunicación? ¿Qué tiene de diferente "Comunicación y otras chicas del montón? 
R: Necesario seguro que no es, porque ya hay muchos libros, demasiados, sobre comunicación o sobre cualquier otra cosa. A veces pienso que habría que quemarlos todos y empezar de nuevo. En el caso del mío, me parece que lo diferencial es una mirada más o menos original y pegada a la realidad diaria de la profesión. Pero sin fórmulas mágicas ni dogmas, solo sensaciones, reflexiones e incluso ensoñaciones sobre esta profesión que me ocupa y preocupa. Desde distintas perspectivas y estilos, creo que el tema central del libro es el impostado discurso sobre innovación que, a pesar de repetirse cansinamente, no va acompañado, en general, de verdadero impulso innovador. Un cínico discurso “lampedusiano” que ni siquiera ha llegado a cambiar todo para que todo siga igual.
P: Con más 20 años de experiencia has vivido otras crisis del periodismo, ¿esta es la peor?
R: En mi opinión ésta es la definitiva. El periodismo que salga de aquí –y algo saldrá- creo que no tendrá nada que ver con el modelo que conocimos y aún perdura. Y si me preguntas, cuál será el nuevo modelo, pues ni idea. Pero es que tampoco sé qué será de mi vida en los próximos años más allá de las hipótesis que puedo establecer a partir de mis experiencias pasadas y actuales.. Y eso nos vale para poco, tanto a mí como al periodismo. Así que las orejas bien abiertas y a experimentar pero sin olvidar que la materia prima de este negocio es la información que contribuye al desarrollo de una sociedad democrática.
P: Trabajas en el 'lado oscuro, dicho con todo el cariño, ¿crees que la comunicación corporativa sufre la crisis como los medios de comunicación? 
R: Sí porque, entre otras razones, el modelo sigue siendo, aunque va cambiando lentamente, el del recorte de papel que se puede enmarcar en un despacho, el del compadreo con el periodista y la copa de vino español. Más allá de eso, hay que tener en cuenta que los medios siempre han sido –y son, con distintos matices- la base sobre la que hemos construido nuestras estrategias de comunicación. Así que la crisis del periodismo nos obliga a inventarnos nuevas formas de difundir nuestros mensajes y aprovechar nuevas oportunidades. Y, claro, esto implica riesgo en tiempos en los que las empresas no están para muchas aventuras porque la crisis azota con dureza.
P: Redes sociales, comunicación directa con el cliente, canales propios sin intermediación, ¿qué papel juega el periodista para los gabinetes de comunicación?
R: Fundamental, tanto para la comunicación que utiliza soportes ajenos como para la que utiliza soportes propios. El periodista es un profesional especializado en manejar contenidos de interés aplicando técnicas que facilitan su difusión y aportando credibilidad a los mensajes. Como, en mi modesto entender, de esto va la comunicación, el periodista es un profesional clave a uno y a otro lado de la frontera que delimita eso que llamaste “el lado oscuro”...
P: ¿Hacia dónde crees que va la profesión? ¿Esta el periodismo mal o sólo las empresas periodísticas? 
R: Voy a decir una obviedad pero es que, aunque no sé hacia dónde va el periodismo, creo saber hacia dónde no puede ir: al pasado. Y no solo hablo desde una óptica tecnológica –al fin y al cabo, cables, softwares más o menos listos y circuitos- me refiero también al compromiso con la sociedad a la que debe servir. Solo desde la credibilidad que puede aportar este compromiso se puede construir un modelo de periodismo viable. Incluso así parece difícil, pero de otra forma se me antoja imposible y, lo sucedido en estos años, parece que confirma esta idea.
Por cierto, si queréis, el libro se puede comprar en Amazon. Para abrir boca, aquí os dejo el primer capítulo.