Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios, analizar y personalizar tu navegación, mostrar publicidad y facilitarte publicidad relacionada con tus preferencias. Si sigues navegando por nuestra web, consideramos que aceptas su uso. Puedes cambiar la configuración u obtener más información aquí.

El arte de pedir perdón en Japón

 Ante el error, es mejor pedir perdón porque no cambia el pasado pero sí el futuro. Es una máxima en Japón metida en el ADN. De ahí que veamos a los japoneses expresar su arrepentimiento. Les cuesta, como a todo el mundo, decir lo siento y me equivoqué. Pero ellos, por su educación y cultura, no sólo verbalizan el perdón, también lo escenifican. Y lo hacen niños y también adultos. Y salen a la palestra políticos y presidentes de empresas (Toyota) a inclinarse y  pedir disculpas por un adulterio o por un fallo en los coches.  Además, el arrepentimiento siempre lo hacen en caliente, es decir, a su debido momento. Porque en Japón saben bien que, de poco o nada, valen las disculpas tibias o tardías. Una acertada manera de enderezar la situación que en el otro lado del mundo, tanto cuesta.