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Tikal, un tesoro entre la selva

Y lo es porque es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo maya, porque fue la ciudad más poblada de su tiempo y también la más poderosa. Porque fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad en el año 79 a pesar de que sólo se ha excavado el 20% de su terreno…Tikal, es un lugar lleno de magia y misterio, imprescindible en la ruta de cualquiera que pretenda conocer el exótico mundo que se encontraron los españoles cuando desembarcaron en  América. 
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  Se ha escrito tanto sobre ella que no pretendo dar una lección de arqueología. Mi intención es solo contaros alguna de las razones por las que esta fabulosa ciudad maya escondida en medio de la selva de Petén, departamento de Guatemala, atrae cada año a millones de turistas de todas las partes del mundo. Y la principal razón de esa fascinación tiene que ver con los misterios que todavía la envuelven a pesar de los años trascurridos desde su hallazgo 
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  El primer misterio comienza con su nombre porque ni siquiera su etimología está clara. Hay quién dice que Tikal puede ser una derivación del maya yucateco ‘ti ak’al’, ‘en el pozo de agua’ o también la traducción del maya Itzá, ‘lugar de las voces o de las lenguas’. Claro que Tikal es el nombre que se adoptó después de su descubrimiento en el siglo XIX. Las inscripciones glíficas en escritura maya se refieran a ella como la antigua ciudad de ‘Yax Mutal’ o ‘Yax Mutul’, ‘primer mutal’. Ninguna de estas teorías es segura así que eso da ya una idea clara que lo complicado que es tener certezas históricas de este yacimiento…
Otro de los importantes encantos del recinto está en su ubicación, en el corazón mismo de la Selva tropical de Petén. Los templos se descubren después de atravesar una buena capa de vegetación. Se elevan hasta nuestros ojos en toda su grandeza cuando cruzamos árboles y arbustos imponentes, frondosos como solo se dan en estas tierras del Trópico. Es fácil incluso que a la entrada oigamos algún mono aullador balanceándose entre las ramas de los árboles o comunicándose con sus compañeros de manada…En medio de esa jungla aparecen los fastuosos templos del Gran Jaguar con sus 44 metros de altura, el del Gran Sacerdote con sus 55, o el Templo de la Serpiente Bicéfala con más de 70 metros, el más alto de todos ellos. 
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  Y son esos, sus edificios escalonados y llenos de glífos e inscripciones los que dan al lugar una magia que atrapa. La mayoría de las construcciones son piedra caliza y en ella encontraremos templos, palacios reales, palacios residenciales, edificios administrativos, plataformas, monumentos de piedra y una serie de pirámides menore. Todo Tikal, toda la ciudad, son 60 metros cuadrados, el 80% sin descubrir. El lugar más fotografiado es sin duda el Santuario del Gran Jaguar o templo I. No se puede dejar de hablar de él porque es la pirámide funeraria del Rey Jasaw Chan K’awil y estuvo enterrada durante siglos y siglos hasta que fue descubierta en 1962. No podréis subir a ella, pero en su interior hay un santuario con 3 cámaras consecutivas, con las entradas cruzadas por dinteles de manera. Dicen que en el interior de estas cámaras las voces suenan. Retumban debido a la forma de las piedras y se pueden oír a una enorme distancia. 
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  Frente a ella, otra gran torre a la que sí podréis subir y de la que podréis tomar unas fabulosas fotos…Es el llamado Templo de las Máscaras o Templo número 2. Creen algunos expertos que está dedicado a la esposa de Jasaw Chan K’awil, aunque no se llegó a encontrar su tumba. El retrato de la reina fue tallado en el dintel de la puerta, cruzando el santuario de la entrada de la cima. Y desde allí os aseguro que tendréis una de las panorámicas más sobrecogedoras del recinto. Espero que vayáis con tiempo. En ese caso dedicad unos minutos a escuchar la selva, sus animales, sus sonidos…Y a ver su color, ese verde de todos los matices imaginables lleno de vida, que parece que en cualquier momento te va a comer, que no se deja amedrentar por nada y que sabes que si arrancas volverá a crecer en no mucho tiempo.
Allí también tendréis una buena panorámica de la Gran Plaza o la Acrópolis Norte. Es uno de los conjuntos arquitectónicos más estudiados de todo el mundo. Son una multitud de pequeños templos piramidales que se fueron construyendo conforme iban muriendo los miembros de las dinastías dominantes. Cada uno de ellos estaba formado por una elaborada fenefa y una escalinata flanqueada por máscaras de dioses. Ahora solo quedan ruinas pero no es difícil hacerse a la idea de que lo aquello llegó a ser en la época de máximo esplendor.
Por cierto, pensad que para los mayas sigue siendo un lugar sagrado, así que no es raro encontrarse a algún chamán haciendo una ceremonia en medio de la Plaza. Los indígenas siempre han sido muy celosos de sus tradiciones y continúan practicándolas con asiduidad. 
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  Seguid vuestro recorrido, con guía a ser posible, porque aquellos que conocen bien los lugares, hacen que la visita sea inolvidable. Pero sí os quiero señalar que casi al final llega una de las ‘experiencias fuertes’ del Parque Nacional y es la subida al Templo IV o de ‘la serpiente bicéfala’. Es el más alto, tiene 70 metros de altura y desde allí veréis cómo la Selva se extiende ante vuestros ojos…Haced la prueba y veréis que no alcanzáis a ver el final de la Jungla. Miréis por dónde miréis no hay más que un mar de verdes que todo lo llenan. Solo dos torres, las de los santuarios 1 y 2, asoman por el horizonte. Eso y el silencio animal, es decir, el sonido de todas las especies que habitan en un lugar que sigue siendo indómito para el hombre. Este templo es la pirámide más grande construida en toda la región maya durante el siglo octavo y a día de hoy sigue siendo la estructura precolombina más elevada de toda América.
Otra de las actividades que merece la pena practicar si se llega con tiempo es el avistamiento de animales. Tikal es un Parque Nacional de 576 kilómetros cuadrados y está considerado como una de las reservas naturales y culturales más importantes del mundo por su gran variedad de fauna y flora. Así que ojos y oídos bien abiertos porque en su terreno viven mapaches, monos aulladores y arañas, pizotes, jaguares, tucanes pico, acollarados y esmeralda; buitres reales, pavos ocelados, pájaros carpinteros, jacanas del norte, loros de pecho rojo…Y un largo etcétera de mamíferos y aves…Sin lugar a dudas el amanecer y el atardecer deben de ser momentos casi religiosos, diría yo, en los que es fácil conectar con la energía que destila un sitio con siglos de historia…
El misterio de Tikal también rodea a su desaparición…No se sabe porqué quedó deshabitado…Unos dicen que la tierra se agotó, otros que fue un periodo de sequía el que obligó a la población a marcharse…Sea por lo que sea, en algún momento Tikal se recuperó para el mundo moderno, y para los millones de personas que acuden cada año a intentar entender una civilización que desapareció hace siglos, pero cuyo poder en la época de esplendor no llegamos ni siquiera a imaginar.